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Ni Daniel Ortega ni Rosario Murillo, codictadores de Nicaragua, provienen de familias adineradas. La familia de Ortega se mudaba donde don Daniel Ortega Cerda podía conseguir un trabajo que le permitiera pagar la renta y el colegio de sus hijos. En cuanto al padre de Murillo, don Teódulo, tenía mayores recursos, con negocios, propiedades y cultivos de algodón. Sin embargo, la revolución dirigida, entre otros, por su propio yerno, se encargó de confiscar su patrimonio en los años ochenta.
Tampoco han tenido empleos que les permitieran amasar una fortuna. Ortega fue “periodista” por unas horas, a inicios de los sesenta, cuando intentó laborar en la radioemisora La Verdad. Lo despidieron el mismo día por haber armado un escándalo en su primera cobertura. Murillo, por su parte, fue secretaria de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, en el Diario LA PRENSA, entre 1968 y 1977. No se les conoce más carrera laboral fuera de la política.

2,500 millones, al menos
¿Cómo es que esta pareja y sus descendientes se hicieron de una fortuna que para 2018 se estimaba en 2,500 millones de dólares como mínimo? De acuerdo con periodistas e investigadores, los Ortega Murillo se volvieron millonarios luego de privatizar a su favor la cooperación venezolana destinada a Nicaragua, calculada en 5 mil millones de dólares entre 2007 y 2016. Con 500 millones de dólares anuales —manejados a su entera discreción— apuntalaron negocios que han prosperado al amparo del Estado.
Megasalarios en cargos públicos y privados y una red de empresas que funciona a través de testaferros mantienen en crecimiento la fortuna. Las finanzas familiares han aumentado exponencialmente desde que Ortega logró volver a la Presidencia, en 2007. En 2006, cuando el líder del Frente Sandinista iba por su cuarta candidatura desde 1990, la pareja declaró ante la Contraloría General de la República que Ortega poseía 217,844 dólares y Murillo 159,300.
Dieciséis años después, en 2022, una investigación del diario Confidencial identificó 22 empresas del conglomerado Ortega Murillo. Por lo general estas operan como monopolios o tienen al Estado como su principal cliente.
Ahora también se señala a los Ortega Murillo de estar implicados en el voraz negocio de la extracción de oro y de haberse beneficiado de la migración irregular de extranjeros que usaron Nicaragua como “trampolín” para llegar a Estados Unidos.
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Fortuna multimillonaria
La riqueza de la familia Ortega Murillo no ha sido cuantificada públicamente y no existe una declaración oficial reciente. No obstante, se puede estimar “un piso” de su fortuna a partir de un dato que se conoció en 2018, luego de que el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sancionara al Banco Corporativo (Bancorp) “por su participación activa en la corrupción y lavado de dinero para beneficio personal del régimen de Ortega en Nicaragua”.
El economista Enrique Sáenz consideró entonces que la riqueza de los Ortega Murillo ascendía a “2,500 millones de dólares como mínimo”. El cálculo parte de que ese fue el monto que la empresa financiera Caruna, ligada a la familia, había encomendado al Bancorp, para su administración mediante un conjunto de contratos de fideicomiso.
Las sanciones de Estados Unidos provocaron el cierre de operaciones del Bancorp en 2019, pese a que la dictadura intentó rescatarlo a través de una ley para nacionalizarlo.
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Megasalarios
Para febrero de 2022, la familia que ha gobernado el país desde hace 19 años y medio, recibía unos 65,500 dólares mensuales en sueldos registrados entre varios de sus miembros. Una investigación del diario Confidencial expuso este dato, con información de los registros oficiales del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) hasta 2018 y del Registro Mercantil de Managua.
Hasta 2018, seis de los nueve hijos de la pareja recibían salarios de entre 2,500 y 6,000 dólares cada uno. Como presidente, Ortega devengaba un sueldo de 4,232 dólares, mientras que Murillo percibía 4,093 como vicepresidenta. Eso a pesar de que el propio Ortega decretó, poco después de regresar al poder, que el presidente y el vicepresidente de Nicaragua no pueden cobrar salarios mayores a los 3,200 y 3,100 dólares netos, respectivamente.
A la lista se sumaban Rafael Ortega Murillo y su exesposa Yadira Leets Marín, con salarios que en conjunto alcanzaban 13,000 dólares. Estos sueldos provenían de Inversiones Zanzíbar y la Distribuidora Nicaragüense de Petróleo (DNP).
La exesposa de Juan Carlos Ortega Murillo, Idania Castillo Arcia, recibía sueldos de la empresa Difuso Comunicaciones y de la estatal Cinemateca Nacional, sumando 3,678 dólares mensuales. Pero Xiomara Blandino, segunda esposa, ganaba todavía más. Ella cobraba 4,903 dólares como directora de TN8. Juan Carlos recibía 5,884 dólares de TN8 y 2,912 dólares de Difuso Comunicaciones, para un total de 8,796 dólares, por lo que entre él y Blandino ganaban 13,700 dólares.
En Nicaragua, sueldos como esos son considerados “megasalarios”. En 2026 el salario mínimo nicaragüense oscila entre 6,188 y 13,848 córdobas. Es decir, entre 169 y 378 dólares.

Empresas en todos lados
Las 22 empresas identificadas en 2022 por un equipo de investigación liderado por el periodista Octavio Enríquez abarcaban seis distintos sectores: petróleo y energía, medios de comunicación, bienes raíces, publicidad, servicios y fundaciones.
Antes de esto, Estados Unidos ya había sancionado a varias empresas vinculadas a la familia gobernante. Entre ellas, Bancorp, Alba de Nicaragua (Albanisa), DNP, la concesionaria de gasolineras Inversiones Zanzíbar, la financiera Caruna y Difuso Comunicaciones, que se beneficiaba de jugosos contratos otorgados por empresas estatales. También fueron sancionadas las empresas de protección y vigilancia El Goliat y Sidytek Mundo Digital, a las que el Departamento del Tesoro señaló de “lavar dinero para el régimen”, igual que Inversiones Zanzíbar.
En 2022 Confidencial destacó a Albanisa, DNP, Petróleos de Centroamérica S.A. (Petrocen) e Inversiones Zanzíbar en el área de petróleo y energía. En medios de comunicación la lista se alargó, con Canal 4, TN8, Difuso Comunicaciones, Canal 13, Canal 6 y numerosas radioemisoras: Radio Disney, Futura, Sandino, La Tuani, Clásica, Viva FM, Radio Ya, Noventa y uno tres, y Radio Stereo Variedades.
Bienes raíces. Se mencionó a ICSA Inmobiliaria, Urbisa y el Centro Juvenil de Capacitación Olof Palme. En publicidad, a las empresas In & Out y Lumicentro. En servicios, a la agencia aduanera Desarrollo, Tecnología y Comercio Global, Servicios AB y Transglobal Logistics. Los Ortega Murillo incluso incursionaron en el campo de las organizaciones sin fines de lucro, con Fundación Somos TN8.
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Migración
La dictadura también vio una oportunidad de hacer fortuna en la migración irregular de miles de personas. En su mayoría se trataba de cubanos que podían ingresar a Nicaragua sin necesidad de visa. Una política que finalizó el 8 de febrero de 2026, no sin antes enriquecer las arcas del régimen por varios años, desde noviembre de 2021.
El libre visado se estableció con argumentos humanitarios tras la pandemia de covid-19. “Desde entonces, las aerolíneas multiplicaron las rutas directas de La Habana a Managua, y miles de cubanos comenzaron a usar esa conexión como parte de su travesía hacia la frontera sur de Estados Unidos”, dice un reportaje de Infobae.
El uso de Nicaragua como “trampolín” migratorio se consolidó con vuelos directos desde Cuba, e incluso desde África y Asia, y boletos que en algunos casos costaban miles de dólares. Una vez en territorio nicaragüense, los migrantes iniciaban su travesía por tierra a través de Honduras, El Salvador, Guatemala y México para intentar cruzar a tierras estadounidenses.
Solo entre enero y octubre de 2023 se registraron más de 500 vuelos chárter desde Cuba hasta Nicaragua, para un promedio de 50 al mes.
La nueva medida de la dictadura exige visa consultada a todos los cubanos. Así se puso fin al tráfico de personas. Entre 2022 y los primeros días de 2026 se facilitó el traslado de al menos 1.14 millones de migrantes irregulares hacia la frontera de Estados Unidos.

Oro
El oro también ha enriquecido la fortuna de los Ortega Murillo, pues el sector aurífero está bajo el control de la familia. “A diferencia de la fiesta de concesiones a empresas chinas, que se realiza de manera pública con publicaciones en La Gaceta, el entramado de sociedades que funciona en paralelo y genera grandes cantidades de dólares en efectivo se ha tejido de manera muy discreta”, señala una investigación del Diario LA PRENSA publicada en febrero de 2026.
Las cifras son difíciles de precisar. Una estimación conservadora sugiere una ganancia de más de 80 millones de dólares por los negocios del Grupo Minero Xiloá, S.A. (Grumixsa), manejado por allegados a la familia, y de Capital Mining, controlada por Laureano Ortega Murillo. Ambas empresas están conectadas y forman parte de una estructura que extorsiona a pequeños mineros y domina un monopolio de exportación con doble rentabilidad.
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