El sacerdote Julio César Arana González (centro) luego de bautizar a Yamila Luciana, nieta de los codictadores de la Iglesia de San Judas, Managua. Foto: medios oficialistas.

El sacerdote Julio César Arana González (centro) luego de bautizar a Yamila Luciana, nieta de los codictadores de la Iglesia de San Judas, Managua. Foto: medios oficialistas.

Sacerdotes cercanos a Ortega y Murillo causan “dolor y confusión en el pueblo creyente”

"El problema no es una sonrisa; es el mensaje político y moral que esa sonrisa transmite en medio del sufrimiento", dijo el padre Nils Hernández

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

Los sacerdotes que han mostrado su cercanía con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, pese a la persecución a la libertad religiosa y la expulsión de al menos 309 de sus compañeros pastorales de Nicaragua, provocan “dolor y confusión en el pueblo creyente”, lamentó este martes el padre nicaragüense Nils de Jesús Hernández.

Hernández es párroco de la iglesia de Queen of Peace en Waterloo, Iowa, Estados Unidos. Las críticas públicas se han hecho contra el padre Julio Arana, vicario del Tribunal Eclesiástico Metropolitano de Managua y párroco de la iglesia San Judas Tadeo en Managua, quien bautizó a Yamila Luciana Alí Daana Ortega, nieta de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Una foto de Arana sonriente con la niña, hija de Luciana Ortega Murillo y Alí (no mencionan cuál es su apellido), fue publicada en los medios oficialistas, así como la numerosa prole descendiente de los dictadores. Todos se muestran contentos frente al altar de la iglesia mencionada en Managua. En junio de 2024, el mismo sacerdote bautizó también a Camilo Noé Daniel Salas Ortega, hijo de Camila Ortega Murillo.

“Cuando algunos ministros se muestran complacientes con un régimen que ha perseguido a la misma Iglesia, el problema no es una sonrisa; el problema es el mensaje político y moral que esa sonrisa transmite en medio del sufrimiento de tantos nicaragüenses”, destacó el párroco en Waterloo en términos generales.

Puede leer: USCIRF denuncia “implacable campaña para eliminar libertad religiosa” en Nicaragua

Hernández radica desde los años ochenta en Estados Unidos, tras huir de la dictadura sandinista. Según la nota publicada en los medios oficialistas, Murillo agradeció a Arana y al cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de la capital, por “haber dado el consentimiento para esta ceremonia bautismal, ahí en el barrio San Judas, y al padre por habernos albergado”.

“Dolor y confusión en el pueblo creyente”

“Hay que decir con claridad que algunos sacerdotes, por miedo, conveniencia o cercanía ideológica, terminan prestándose a esa narrativa oficial (de normalidad). Y eso provoca dolor y confusión en el pueblo creyente, porque el Evangelio no está llamado a bendecir el abuso del poder ni a guardar silencio frente a la injusticia”, expresó Hernández.

Lea también: Defensora de derechos humanos denuncia ante Parlamento Europeo la crueldad de Ortega

Lamentablemente, Arana no es el único de los sacerdotes que el régimen utiliza para “proyectar una falsa normalidad religiosa ante el país y ante la comunidad internacional”, de acuerdo con Hernández. El religioso radicado en Iowa ha sido una de las voces que ha denunciado las violaciones de derechos humanos perpetradas por la dictadura nicaragüense, incluida la persecución a los religiosos.

El sacerdote Julio César Arana González (izquierda) en el bautizo de Camilo Noé Daniel, nieto de los codictadores de la Iglesia de San Judas, Managua, en junio de 2024. Foto: medios oficialistas.
El sacerdote Julio César Arana González (izquierda) en el bautizo de Camilo Noé Daniel, nieto de los codictadores de la Iglesia de San Judas, Managua, en junio de 2024. Foto: medios oficialistas.

Otros sacerdotes «cercanos» a la dictadura

Antonio Castro Granados es un sacerdote que ha apoyado las dictaduras sandinistas, tanto en los años 80 como en la actualidad. El 20 de abril fue el encargado de realizar una oración de amor en el acto del “Mes de la Paz”, el mismo en el que Daniel Ortega arremetió contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llamándolo “desquiciado mental”.

El falso discurso de la paz es uno de los ejes de la campaña mediática con que la dictadura reprime a la población; sin embargo, esto no incomoda a este sacerdote simpatizante histórico del FSLN.

El sacerdote Antonio Castro Granados (centro) en el acto del “Mes de la Paz”, 20 de abril de 2026. Foto: medios oficialistas.
El sacerdote Antonio Castro Granados (centro) en el acto del “Mes de la Paz”, 20 de abril de 2026. Foto: medios oficialistas.

También ha hecho coro a los Ortega Murillo el religioso Rafael Ríos Gadea, miembro del clero de la acéfala Diócesis de Jinotega, tras el exilio forzado del obispo Carlos Enrique Herrera, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. En octubre de 2024, durante un acto en conmemoración al general Benjamín Zeledón, Ríos Gadea intentó desmentir la persecución religiosa en Nicaragua.

A la lista también de los sacerdotes cuestionados públicamente se suman el obispo de León, Sócrates René Sándigo Jirón y hasta el propio cardenal Leopoldo Brenes.

“El sacerdote Julio Arana junto al cardenal Leopoldo José y otros sacerdotes han sido señalados de ser muy cercanos al régimen”, resalta la abogada e investigadora Martha Patricia Molina, autora de la serie de informes Nicaragua: ¿una iglesia perseguida?, quien ha documentado “más de 27 mil agresiones en contra de la iglesia católica” desde 2018.

Puede leer también: «Siervos de Satanás». Rosario Murillo suelta improperios contra opositores y sacerdotes

Sobre el bautizo de Yamila Luciana, Molina destaca que el bautismo no se le debe negar a nadie como primer sacramento de iniciación cristiana, pero enfatizó que ese acto no significa que “los pecados y delitos que cometen los dictadores sean lavados con el agua bendita que le cae en la cabeza a los nietos”.

Régimen busca “debilitar” y “desacreditar” denuncias

El padre Nils Hernández agrega que la imagen de sacerdotes sonriendo junto a la familia dictatorial, “no puede verse de manera ingenua ni aislada del contexto de persecución que vive la Iglesia en Nicaragua”. Agrega que es evidente que el régimen busca con esto “debilitar” y “desacreditar” la denuncia que muchos sacerdotes y obispos han sostenido desde el exilio.

Presbítero Nils de Jesús Hernández, párroco de la Parroquia Reina de la Paz en Waterloo, Iowa. Tiene dos Maestrías en Teología y en Liturgia y un Doctorado en Teología Pastoral. Es egresado de la Universidad Pontificia y Seminario Santa María en Baltimore, MD y Universidad Pontificia Santa María del Lago / Seminario Mundelein en Chicago, IL. Foto: Waterloo-Cedar Falls Courier
Presbítero Nils de Jesús Hernández, párroco de la Parroquia Reina de la Paz en Waterloo, Iowa. Tiene dos Maestrías en Teología y en Liturgia y un Doctorado en Teología Pastoral. Es egresado de la Universidad Pontificia y Seminario Santa María en Baltimore, MD y Universidad Pontificia Santa María del Lago / Seminario Mundelein en Chicago, IL. Foto: Waterloo-Cedar Falls Courier

Hernández subrayó que la Iglesia “no puede convertirse en instrumento propagandístico de ninguna dictadura” y que los sacerdotes están llamados a servir al pueblo y anunciar la verdad, “aunque eso tenga consecuencias”.

En la Nicaragua actual, al menos 300 sacerdotes se han visto forzados al exilio, entre ellos cuatro obispos: Silvio Báez, auxiliar de Managua; Carlos Herrera, de la Diócesis de Jinotega; Rolando Álvarez, de Matagalpa, e Isidoro Mora Ortega de Siuna. Estos dos últimos incluso fueron presos políticos y en el caso de Báez fue privado arbitrariamente de su nacionalidad.

Lea además: Víctimas del sandinismo piden a la RAE “reconsiderar” candidatura de Sergio Ramírez

Investigadora Martha Molina: «Darán cuentas a Dios»

La investigadora Martha Molina comentó que estos religiosos cercanos a la dictadura “darán cuenta al Creador por sus actos” por llamar “bueno a lo malo” y por mentir al decir que en Nicaragua todo está normal con la única intención de congraciarse con el régimen.

Desde 2019 hasta la Cuaresma de 2026, Martha Molina documentó más de 28 mil procesiones prohibidas en Nicaragua por el régimen, pese a que en medios oficialistas intentaron mostrar lo contrario al difundir imágenes de actividades durante Semana Santa para intentar vender una supuesta normalidad.

Además, Murillo incluso se ha molestado con quienes ponen en evidencia la persecución que han realizado desde que los sacerdotes recibieron a las víctimas de la represión en 2018. Recientemente llamó «sirvientes de Satanás» a sacerdotes en una locución en la que insultó a quienes la denuncian. Ese mismo día, la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) denunció una «implacable campaña para eliminar la libertad religiosa» en Nicaragua.

Puede interesarle: Dictadura suscribirá tres nuevos acuerdos para reforzar su alianza con Rusia

Murillo ha enfilado en su campaña de normalidad a miembros de la estructura partidaria en los municipios. En un video, por ejemplo, que circuló en las redes sociales, la alcaldesa de La Libertad —el pueblo natal de Ortega—, la sandinista Cenelia Ocón Ruiz, reconoció que tuvieron que comunicarse con la codictadora para que concediera el permiso para la procesión de la Virgen de la Luz. “Agradecemos públicamente a nuestra compañera Rosario que tuvo contacto directo con el padre”, expresó en plena calle.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí