La persecución religiosa que no ve un sacerdote orteguista 

El sacerdote católico jinotegano Rafael Ríos Gadea insiste en negar que haya persecución religiosa en Nicaragua y en justificar la represión de la dictadura contra su propia Iglesia católica. 

Según informó LA PRENSA este jueves 9 de octubre, en un discurso que pronunció en un acto político de la dictadura realizado en aquel departamento del norte de Nicaragua, el cura mencionado denigró el libro Nicaragua: ¿Una Iglesia perseguida?  

Como es bien conocido, en esta obra de 435 páginas la abogada de derechos humanos Martha Patricia Molina documenta más de 17,500 agresiones grandes, medianas y pequeñas que desde abril de 2018 el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha perpetrado y sigue perpetrando contra la Iglesia católica de Nicaragua. 

El argumento deleznable del clérigo jinotegano es que los obispos, sacerdotes, diáconos, monjas y otras personas consagradas al servicio de la Iglesia que han sido encarcelados, desterrados y sometidos a otras formas de represión de la dictadura de Ortega y Murillo, fueron castigados porque cometieron delitos penados por la ley.  

Como lo ha recordado LA PRENSA, no es la primera vez que este extraño sacerdote manifiesta públicamente su adhesión a la dictadura y justifica la represión contra su propia Iglesia católica. Ni es hasta ahora que niega públicamente que hay persecución religiosa en Nicaragua.  

“Quitémonos de la mente lo que muchos dicen, que en Nicaragua hay persecución religiosa”, expresó el cura Ríos Gadea el año pasado, en otra celebración política de la dictadura sandinista. “La persecución religiosa se da cuando es por odio a la fe y se persigue a todo aquel que es hijo de Dios”, sentenció con pretendida solemnidad. 

La historia enseña que la persecución religiosa se ha practicado de diversas maneras en muchas partes del mundo y en la actualidad se ejecuta en países sometidos a dictaduras o tiranías sectarias e intolerantes. Y siempre la persecución religiosa ha sido por ateísmo radical o por exclusivismo religioso, pero también por creer que la práctica de la religión es una amenaza ideológica o política a los poderes políticos autoritarios y tiránicos. Inclusive, en este caso quienes ordenan y ejecutan la persecución religiosa se revisten de una falsa religiosidad, como ocurre ostentosamente en Nicaragua. 

El padre Rafael Ríos Gadea tiene derecho de identificarse con la dictadura por la razón que sea, ideológica, política o material. Pero no tiene derecho a mentir y negar descaradamente una realidad dolorosa que está a la vista de Nicaragua y del mundo entero. 

  • En efecto, la persecución religiosa en Nicaragua ha sido documentada, verificada y denunciada internacionalmente por el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Amnistía Internacional, Human Rights Watch, el Departamento de Estado de Estados Unidos, la Santa Sede y el papa personalmente. 
  • En particular por la persecución religiosa en Nicaragua fue que el papa Francisco (q.e.p.d.), en una entrevista de prensa calificó al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo como “una dictadura grosera”.  
  • Finalmente, y parafraseando al activista católico español y candidato a la beatificación, Guillermo Rovirosa Albet (1897-1964), quien fuera el fundador de la Hermandad Obrera de Acción Católica, ante la posición política del cura jinotegano Rafael Ríos Gadea que justifica y defiende a la dictadura, podemos decir que “una obra maestra del diablo ha sido presentar la religión de Cristo como compatible con la tiranía”. 
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