El padre Rafael Ríos Gadea aseguró que en Nicaragua no existe “persecución religiosa”. Así lo manifestó durante un acto en el 112 aniversario de la muerte de Benjamín Zeledón en Jinotega.
“Quitémonos de la mente lo que muchos dicen que en Nicaragua hay persecución religiosa. La persecución religiosa se da cuando es por odio a la fe y se persigue a todo aquel que se llame hijo de Dios. Cuando se comete un delito paga el que comete el delito, pero no es la Iglesia, todos somos Iglesia”, expresó.
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El cura a cargo del templo Maximiliano María Kolbe en Jinotega estuvo a la par de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional y acogió el discurso de “paz” del régimen sandinista.
“Hoy tenemos que darle gracias a Dios porque gracias a héroes como Benjamín, hoy estamos en paz, hoy podemos rezar a Dios y sentirnos hijos de Dios. Démosle infinitas gracias a Dios por este momento histórico en nuestras vidas y en nuestra historia”, expuso ante simpatizantes del Gobierno.
La intervención del religioso fue calificada como lamentable por la investigadora Martha Patricia Molina, autora de varios informes sobre la situación de la Iglesia católica en Nicaragua.
“El sacerdote Rafael Ríos debería de preguntarle a los más de 250 religiosos que han sido expulsados o han tenido que huir o que le pregunte a su superiora si tienen autorización de regresar. Qué lamentable, pero en todo grupo existe un judas. El padre Ríos parece que no se da cuenta que hasta su obispo vive asediado y vigilado”, reaccionó Molina.
Organizaciones de derechos humanos han documentado al menos 870 agresiones hacia la fe católica en Nicaragua en los últimos cinco años, que incluyen destierro de sacerdotes y obispos, cierre de medios de comunicación católicos, expulsión de congregaciones religiosas, asedio a templos, embargo de cuentas a las diócesis y prohibición de procesiones.
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