Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, aunque celebraron públicamente con un comunicado el bautizo de su nieto, Camilo Noé Daniel Salas Ortega, hijo de Camila Ortega Murillo y Noé Salas Cisneros, estos no participaron de la homilía en la que el menor recibió el sacramento que lo hace parte de la Iglesia Católica y reconocido como hijo de Dios.
Ortega y Murillo se limitaron a divulgar un comunicado en el que dijeron que “con alegría y agradecimiento a Dios, celebramos el bautizo de Camilo Noé Daniel, hoy domingo, 2 de junio”, pero, según las fotografías que se divulgaron del evento, estos no asistieron a la misa.
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Además, revelaron que al bautizo del menor asistieron “todos” sus hijos y nietos. En algunas de las fotografías, compartidas en medios oficialistas, se ve a al menos 25 menores, incluyendo al hijo de Camila, que serían todos los nietos a los que hace referencia la misiva de los dictadores.
Aunque ahí faltaría la nieta Ariana Guadalupe —hija de Rafael Ortega— y quien se encuentra en el exterior junto a su madre Yadira Leets.

En el bautizo del hijo de Camila Ortega Murillo participaron los hijos de los dictadores Ortega y Murillo, entre esos: Juan Carlos Ortega, Daniel Edmundo Ortega, Rafael Antonio Ortega y Laureano Facundo Ortega, acompañados de sus respectivas parejas e hijos.
Bautizado en Iglesia San Judas Tadeo
Los sacerdotes que se encargaron de dar el sacramento del bautizo a Camilo Noé Daniel Salas Ortega fueron, según el documento compartido por los dictadores, los sacerdotes Julio Arana, de Managua, y Rafael Ríos, de Jinotega.
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El padre Ríos, de la Iglesia Maximiliano María Kolbe de Jinotega, ha sido señalado de ser aliado de la dictadura.
La homilía en la que se dio el sacramento del bautizo al hijo de Camila Ortega Murillo se realizó en la Iglesia San Judas Tadeo, ubicada en el barrio San Judas, en Managua, misma en la que el padre Julio Arana es párroco.
Cabe mencionar que, los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, en los últimos años, han encabezado una brutal persecución contra la Iglesia Católica y sus sacerdotes, incluso ordenando el encarcelamiento y destierro de más de 15 de estos, ente ellos monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa.