CONTENIDO EXCLUSIVO.
Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
Antes de que el cardenal de Nicaragua, Leopoldo Brenes, confirmara su asistencia a las exequias del papa Francisco en Roma el pasado 23 de abril, existían varias hipótesis: algunos señalaban que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no le permitiría salir, mientras que otras personas vinculadas con la Iglesia católica consideraban muy probable su participación.
Finalmente, el jerarca católico asistió, acompañado por el sacerdote Julio Arana, vicario judicial de la arquidiócesis de Managua, quien ya había acompañado a Brenes en viajes anteriores al Vaticano.
Según sacerdotes consultados por LA PRENSA que pidieron omitir sus nombres, Arana pertenece a un pequeño círculo de religiosos que prefieren negar la persecución religiosa en el país. Las fuentes refirieron que Arana no goza de amplia aceptación dentro del clero y algunos clérigos, incluso, lo señalan de ser un «operador político» dentro de la Iglesia.
Lea además: Murillo anuncia delegación del régimen que «acompaña» a Brenes en exequias del papa Francisco
Acciones como el bautizo del primogénito de Camila Ortega Murillo, hija de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, el año pasado, le valieron entre críticos del régimen y sacerdotes el título de «el capellán de la dictadura».

De origen humilde, pero con muchas aspiraciones
Según el directorio de la arquidiócesis de Managua, Julio César Arana González nació el 30 de septiembre de 1967 y fue ordenado sacerdote el 7 de diciembre de 1994, el mismo día y en el mismo grupo que monseñor Rolando Álvarez Lagos, obispo de la diócesis de Matagalpa.
Arana estudió derecho canónico, es vicario judicial (juez eclesiástico) del Tribunal Eclesiástico Metropolitano de Managua desde 2015 y figura como párroco de la iglesia San Judas Tadeo desde 2013, aunque la fecha exacta de su nombramiento es difícil de precisar debido a la falta de registros públicos.

Siempre ha querido ser obispo
No existe mucha información pública sobre este sacerdote. Sin embargo, una fuente eclesiástica consultada aseguró que una de sus aspiraciones «siempre ha sido llegar a obispo».
«Lo que sí sé son sus aspiraciones de ser obispo, y siempre ha guardado en su closet una mitra. Le gusta coleccionar cosas antiguas religiosas de mucho valor», dijo la fuente.
Otra fuente añadió que Arana, durante viajes junto con el cardenal, «buscó oportunidades a su favor en Roma» y consideró que un eventual nombramiento de Arana como obispo «no sería nada bueno para la Iglesia en Nicaragua».
Otra fuente eclesiástica, bajo condición de anonimato, señaló que a Arana «siempre le han gustado las altas esferas». Aunque no precisó la fecha exacta, indicó que Arana intentó estudiar en la Academia Pontificia, pero no contaba con la carta de recomendación de su obispo de entonces, el cardenal Miguel Obando (q.e.p.d)
Lea además: Nicaragua queda al margen del protocolo de condolencias por la muerte del papa Francisco
«Así que no lo aceptaron en la Academia Pontificia. A pesar de eso, siempre mostró inclinación por las altas esferas», sostuvo la fuente.

Relación con instituciones del Estado desde antes de 2018
Aunque se trataba de acciones protocolarias, desde antes de la crisis de 2018 Arana mantenía vínculos con instituciones del Estado, como el Poder Judicial y el Ejército. Por ejemplo, en marzo de 2017, participó junto con el cardenal Brenes en la presentación de la memoria anual del Ejército de Nicaragua, evento en el que también estuvo presente el coronel Manuel Guevara Rocha, jefe de Relaciones Públicas y Exteriores del Ejército.
Además, en 2013, el Poder Judicial realizó una actividad en la parroquia San Judas Tadeo dirigida a niños y niñas del Distrito III, como parte de un programa de proyección social de esta institución, hoy bajo control total de la dictadura.
También en 2017, Arana presidió una misa en honor a los héroes y mártires del repliegue al vapor en su parroquia, con participación de cuadros del Frente Sandinista.

Su postura ante la crisis sociopolítica
A raíz del estallido de la crisis sociopolítica en abril de 2018, medios de propaganda oficialista entrevistaron a Arana y a otros religiosos. En sus declaraciones, Arana llamaba al diálogo «y la oración para restablecer la tranquilidad en Nicaragua».
En algunas ocasiones, también exhortó al régimen a respetar a la ciudadanía que se manifestaba en las calles y pidió el respeto al debido proceso en los casos de presos políticos. Sin embargo, la mayoría de sus declaraciones repetían expresiones utilizadas previamente por el cardenal Brenes.
«Es importante apegarse a derecho. Ciertamente se ha criminalizado una protesta y pienso que si a alguna persona se le acusa de algo tienen que haber pruebas. Siempre lo que ha dicho el señor cardenal: aprender a respetar a la persona humana. Porque si no, vamos a estar en una situación contra derechos humanos», dijo Arana en una entrevista el 8 de octubre de 2018.
Lea además: Cómo el papa Francisco intentó frenar la crisis de Nicaragua
El 9 de julio de 2018, previo a la agresión de fanáticos sandinistas contra sacerdotes y el cardenal Brenes en Carazo, Arana también se pronunció:
«Es triste. El señor cardenal lo ha dicho ayer en el mensaje: ya basta de muerte. El señor cardenal lo ha dicho y el nuncio lo ha manifestado: ni un muerto más», expresó.

Arana, el compañero de Brenes en los últimos viajes
La compañía de Arana al cardenal Brenes en sus viajes al Vaticano no es nueva. En años anteriores, el clérigo ya había acompañado al jerarca católico. El 29 de octubre de 2022, Arana acompañó a Brenes durante un viaje al Vaticano para participar en actividades del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) y sostener dos audiencias privadas con el papa Francisco.
El 4 de noviembre de 2022, la arquidiócesis informó que Brenes expuso al papa Francisco sobre «la realidad de la Iglesia en el país», aunque sin ofrecer mayores detalles.

Sacerdotes lo vinculan con el destierro de sacerdotes
La acusación más grave que pesa sobre Julio Arana es la de haber cooperado con el régimen Ortega Murillo en acciones contra miembros de la misma Iglesia, incluyendo el destierro de sacerdotes.
Una fuente eclesiástica señaló que el acercamiento de Arana con el régimen sandinista responde a intereses personales y lo calificó como un «operador político» dentro de la Iglesia.
«Es uno de los operadores que ha traicionado a sus hermanos sacerdotes. Se dice que tuvo mucho que ver en la salida de muchos de ellos. Hay mucho resentimiento por eso. Hoy es una ficha que muchos no quieren ni ver. Nos duele, sigue siendo nuestro hermano, pero su actitud nos lastima», relató.

Bautizó «a los herederos» de la dictadura
En medio de la persecución del régimen y del destierro de sacerdotes, el 2 de junio de 2024, Arana, junto al sacerdote Rafael Ríos, bautizaron al hijo de Camila Ortega Murillo, hija de la pareja presidencial, en la parroquia que dirige Arana, según informaron medios de comunicación oficialistas. Desde entonces, críticos del régimen lo han llamado «el capellán de la dictadura».
Ríos es párroco de la iglesia San Maximiliano Kolbe, en el municipio de La Concordia, diócesis de Jinotega, y es abiertamente afín a la dictadura. El 5 de octubre de 2024, negó la existencia de persecución religiosa en el país e insinuó que los obispos, sacerdotes y monjas desterradas eran delincuentes.
La cercanía de Arana con la dictadura siguió haciéndose evidente. El pasado 4 de abril de este año, se conoció que el régimen patrocinó un concierto sacro en su parroquia, denominado «La paz, alegría del corazón». El evento estuvo a cargo del Instituto de las Culturas de Pueblos y Juventudes, entidad creada por la Asamblea Nacional el 15 de febrero pasado en sustitución del Instituto Nicaragüense de Cultura.
CONTENIDO EXCLUSIVO.