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El papa Francisco —el primer pontífice de origen latinoamericano— desempeñó un papel central en la búsqueda de soluciones tras el estallido de la crisis sociopolítica en Nicaragua en abril de 2018. Desde el estallido de la crisis sociopolítica hasta el 25 de diciembre de 2024, el papa Francisco se refirió en 17 ocasiones a la situación de Nicaragua.
Este lunes 21 de abril, el papa Francisco —cuyo nombre secular es Jorge Mario Bergoglio— falleció a los 88 años en Roma, tras sufrir complicaciones respiratorias. Su deceso ocurrió menos de 24 horas después de su aparición en la Plaza de San Pedro del Vaticano con motivo del Domingo de Pascua.
Aunque desde 2013, año en que el cardenal Bergoglio fue elegido papa, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantuvo un tono de cordialidad hacia el jerarca católico, a partir de 2022 la relación se tornó agresiva. Ese año, el régimen como primera medida expulsó al nuncio apostólico, monseñor Waldemar Sommertag.
Entre 2018 y 2021, Murillo elogiaba al papa, citando sus mensajes, reinterpretando sus cartas pastorales y acomodándolos a la narrativa sandinista, que describía un “fallido golpe de Estado”.
El mismo régimen sandinista reconoció este 21 de abril que las relaciones fueron «difíciles, accidentadas» por «manipulaciones» debido a «la distancia y, sobre todo, la complicada y alterada comunicación» que, según el régimen, se debió a la «confusión generada por voces altisonantes que entorpecieron todo intento de verdadera interacción», según se lee en un comunicado que Ortega y Murillo publicaron.

Prudencia
En declaraciones anteriores a LA PRENSA, el obispo de la Diócesis de Danlí, Honduras, monseñor José Antonio Canales, enfatizó que la postura del papa Francisco no buscaba la confrontación.
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«El papa no es una persona que quiere confrontar a nadie. Las veces que el papa ha dicho algo directamente sobre las personas que gobiernan en Nicaragua lo hizo presionado por las mismas circunstancias. El papa está consciente de su paternidad espiritual en el mundo, por lo que no puede olvidar a sus hijos de un país que está sufriendo mucho», dijo Canales.
Su papel tras el inicio de la crisis sociopolítica
Los llamados y declaraciones del papa Francisco sobre Nicaragua ocurrieron en momentos clave. La primera ocasión en la que el sumo pontífice se refirió a la crisis de Nicaragua fue el 22 de abril de 2018, pocos días después de que iniciaran las protestas y se unió al llamado de los obispos de Nicaragua para que cesara toda violencia.
«Expreso mi cercanía con la oración por este amado país y me uno a los obispos para pedir que cese toda violencia, se evite un derramamiento inútil de sangre y que las cuestiones abiertas se resuelvan pacíficamente; con sentido de responsabilidad», dijo el papa.
El 1 de junio de 2018, la vocera del régimen, Rosario Murillo, informó que el papa Francisco envió una misiva el 11 de mayo a Ortega y Murillo en la que instaba a los distintos sectores de la sociedad nicaragüense a «rechazar toda cerrazón y violencia que contribuyen solo a multiplicar la división y el sufrimiento».


Según la misiva, esta fue la respuesta a una carta enviada por el dictador Daniel Ortega, en la que —indica la comunicación del Vaticano— el régimen se comprometió a «buscar entendimiento entre todos».
Estos pronunciamientos tuvieron lugar en el contexto del fallido diálogo nacional entre el Gobierno y la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, mediado por la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN). El proceso se suspendió por primera vez el 23 de mayo de 2018 por “falta de consenso” y, tras un nuevo quiebre, la CEN y la Alianza cancelaron definitivamente las mesas de trabajo el 19 de junio, luego de que el régimen incumpliera el acuerdo de invitar a organismos internacionales.
El 3 de junio de 2018, apenas unos días antes de la suspensión del diálogo, el sumo pontífice hizo un llamado durante el rezo del Ángelus en el Vaticano. Posteriormente, el 1 de julio de ese mismo año, renovó sus oraciones por Nicaragua en el Ángelus, pocos días antes de que el régimen lanzara la “operación limpieza” con la que desmontó barricadas y atacó la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua).

Interés en reanudar el diálogo en 2019
El 24 de marzo de 2019, el papa Francisco se refirió a la reanudación de las negociaciones, esta vez en el Instituto Centroamericano de Administración de Empresas (Incae), confiscado por el régimen en 2023. Como “testigos y acompañantes” participaron el nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag y Luis Ángel Rosadilla, representante de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
«Desde el 27 de febrero (de 2019), Nicaragua mantiene importantes conversaciones para resolver la grave crisis sociopolítica en la que se encuentra el país. Acompaño la iniciativa con mi oración y animo a las partes a encontrar una solución pacífica lo antes posible para el bien de todos», expresó el santo padre.
Sin embargo, el 2 de agosto de 2019, el régimen dio por concluido el diálogo al argumentar que la oposición había “abandonado la mesa”, una protesta de la Alianza Cívica tras el asesinato de Eddy Montes Praslin en mayo en la cárcel La Modelo, en Tipitapa, Managua.

Dictadura desequilibrada
El 10 de marzo de 2023, Infobae publicó una extensa entrevista al papa en la que, al ser consultado por el periodista Daniel Hadaad sobre las prohibiciones de procesiones, el destierro de opositores y la expulsión de Sommertag, el prelado calificó a Ortega y su Gobierno de dictadura “hitleriana y grosera”.
«Con mucho respeto, no me queda otra que pensar en un desequilibrio de la persona que dirige. Ahí tenemos un obispo preso, un hombre muy serio, muy capaz. Quiso dar su testimonio y no aceptó el exilio. Es una cosa que está fuera de lo que estamos viviendo, es como si fuera traer la dictadura comunista de 1917 o la hitleriana del 35, traer aquí las mismas… Son un tipo de dictaduras groseras. O, para usar una distinción linda de Argentina: guarangas», dijo el obispo de Roma.
El régimen reaccionó de inmediato: el 12 de marzo, la Cancillería anunció la “suspensión de las relaciones diplomáticas” con el Vaticano.

Dictadura ofendió a Francisco
Ante los mensajes del papa y el papel de la Iglesia en la crisis, Ortega y Murillo arremetieron contra Roma. El 12 de febrero de 2023, tras el Ángelus dominical, el papa mostró su dolor por la condena del obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez: “Las noticias que llegan desde Nicaragua me han dolido no poco, y no puedo no recordar con preocupación al obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, a quien quiero mucho, condenado a 26 años de cárcel y también a las personas que han sido deportadas a Estados Unidos”.
En respuesta, el 22 de febrero de 2023, Ortega tachó de “mafia” al Vaticano y sostuvo que el papa debía ser electo por voto directo.


El 26 de agosto de 2024, durante la cumbre del Alba, Ortega calificó al Vaticano de “instrumento del fascismo que quiere dominar el mundo”.
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El 9 de febrero de 2025, el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado colérico contra el Vaticano y al papa tras la difusión de una entrevista al obispo Álvarez, quien fue desterrado el 14 de enero de 2024 junto con otros 17 religiosos. El texto, salpicado de descalificaciones, tildó al Vaticano de “Estado depravado y pedófilo” por mantener a Álvarez al frente de la Diócesis de Matagalpa.
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Francisco envió carta al pueblo de Nicaragua
El 2 de diciembre de 2024, el pontífice remitió una carta pastoral al pueblo nicaragüense con motivo de la celebración de la Purísima, en la que reconocía que la Iglesia en el país está “pasando por momentos difíciles”, aunque no aludió directamente a la represión.
«Desde hace tiempo deseaba escribirles una carta pastoral para reiterar, una vez más, el cariño que profeso al pueblo nicaragüense, que siempre se ha distinguido por un amor extraordinario a Dios, al que ustedes llaman con tanto afecto Papachú. Estoy con ustedes, especialmente en estos días que están realizando la Novena de la Inmaculada Concepción», señalaba parte del mensaje.

Última referencia del papa a Nicaragua
La última vez que el papa Francisco mencionó a Nicaragua fue el 25 de diciembre de 2024, cuando pidió superar “divisiones políticas” y solicitó “inspiración” para gobernantes.
«Que el niño Jesús inspire a las autoridades políticas y a todas las personas de buena voluntad del continente americano, con el fin de encontrar lo antes posible soluciones eficaces en la verdad y la justicia, para promover la armonía social en particular en Haití, Venezuela, Colombia y Nicaragua. Que se trabaje especialmente en este año jubilar, para edificar el bien común y redescubrir la dignidad de cada persona, superando las divisiones políticas», manifestó el pontífice.