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Tras varios años de haber cercenado a miles de nicaragüenses el derecho a ingresar a su propio país y en medio de fuerte presión por parte de Estados Unidos, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, a través de la Dirección de Migración y Extranjería (DGME) de Nicaragua, empezó a flexibilizar su política migratoria y empezó a contactar a algunas personas a las que antes les negó ese derecho para que retornen, según confirmaron a LA PRENSA diversas fuentes.
Este Diario conoció al menos de cuatro personas a las que la DGME las contactó para notificarles que «tras una actualización de una lista», ahora pueden volver a Nicaragua, es decir, que se les permitirá ingresar al territorio nacional. «Una recibió un email, otra un WhatsApp y otra una llamada», señala una de las fuentes que además confirma que desde que le negaron el ingreso no había hecho ninguna gestión para volver.
GHREN denunció la medida en Naciones Unidas
En febrero del año pasado, el Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua (GHREN) de la ONU, en un informe sobre la situación de derechos humanos en el país, tenía reportes de que desde el 2024 hasta enero de ese año, cerca de 300 personas habían quedado en el limbo migratorio luego que no pudieron retornar a Nicaragua, sin embargo, todavía a mediados del mes pasado Migración del régimen negaba la entrada diariamente a al menos dos o tres nicaragüenses.
«Si bien ahora están afectando a menos personas que cuando comenzaron con esta medida arbitraria hace dos años, la verdad es que todos los días se quedan al menos dos pasajeros», dijo a LA PRENSA una fuente ligada a las líneas aéreas que viajan a Nicaragua. La fuente considera que el subregistro del GHREN se debe a que la inmensa mayoría nunca habló de su caso por temor a mayores represalias.
«Esa gente tiene propiedades, o familiares todavía allá y creen con justa razón que si hablan les podría ir peor», dijo la fuente.
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La medida arbitraria de la dictadura ha afectado a creadores de contenido, empresarios, familiares de presos políticos, sacerdotes, activistas e incluso ciudadanos sin ningún vínculo político, los que se han visto forzados a buscar protección internacional mediante procesos de asilo en los países donde quedan varados.
¿Hay 1,500 personas en lista?
Una de las personas contactadas le comentó a LA PRENSA que hay una lista de unas 1,500 personas a las que el régimen Ortega Murillo estaría contactando para autorizarles el regreso; hasta el momento este Diario no ha podido confirmar la existencia de dicha lista. Sin embargo, el abogado Danny Ramírez-Ayérdiz, secretario ejecutivo del Centro de Asistencia Legal Interamericano de Derechos Humanos (Calidh), confirmó que también tienen información de personas a las que están contactando.
«Nosotros habíamos recibido algunas comunicaciones al respecto de gente que nos contó que los habían contactado, personas que les escribieron, que les habían contactado para este fin, pero, pensaron que era alguna broma por parte de algún funcionario del régimen o algo así», declaró a LA PRENSA.
“El régimen siente la presión de Estados Unidos, evidentemente. Ya el mecanismo de utilizar a los presos políticos como como moneda de cambio, esa práctica nefasta y deshumanizante ya no está siendo suficiente. La dictadura sabe que se está quedando sin aliados y muy seguramente, a mí no me sorprende, que lo esté haciendo porque posiblemente va a mostrar signos fingidos de apertura», advirtió.
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«Entonces, siempre la dictadura es astuta, no es que se vuelve ni más humana ni se vuelve buena, sino que busca mecanismos para hacer creer exteriormente de que está obrando con menos represión, porque tampoco le importa que afuera se enteren que hay represión, pero sí le importa no confrontar a Estados Unidos», dijo.
¿Cómo opera la política de prohibición de entrada?
Según el GHREN, previo al viaje de los pasajeros, las aerolíneas o empresas de autobuses envían a la Dirección General de Migración y Extranjería el listado de esas personas que tienen intención de ingresar a Nicaragua.
Esas listas son comparadas con otras que tiene en su poder la dictadura y la que es actualizada periódicamente con información facilitada por el Ministerio del Interior, que se alimenta a su vez de información recopilada por una “red de inteligencia entre la Policía, el Ejército y un responsable del FSLN”. Toda esta maquinaria represiva está a cargo de Rosario Murillo.
Además, agentes de Migración deben buscar información en redes sociales en búsqueda de indicios que representen una amenaza política para la dictadura, según detalló en su momento el GHREN.
Las personas afectadas son notificadas 24 horas antes por la línea aérea u otra empresa de viaje que hayan contratado para ir a Nicaragua. Otras se enteran al llegar al aeropuerto. En otros casos de pasajeros que reciben de las líneas aéreas correos que dicen: “Las autoridades de Migración no han autorizado su ingreso al país”.
Ahora esa política está siendo revertida al menos en algunos casos.