Paramilitares formados y con sus pasamontañas para cubrirse el rostro, como si se trataran de fuerzas elites del Ejército o de la Policía. Ortega y Murillo ahora les han dado una figura institucional llamándolos policías voluntarios y los utilizan para adquirir más poder militar sobre la población civil. LA PRENSA/ EL 19 DIGITAL

Así fue el entrenamiento de los miles de «policías voluntarios» con los que Ortega busca imponer el terror

A finales de 2021 comenzaron los reportes y denuncias sobre la obligación de trabajadores públicos a participar en entrenamientos militares

Contenido Exclusivo CONTENIDO EXCLUSIVO.

Los más de 26 mil «policías voluntarios» que han sido juramentados a lo largo del país fueron preparados durante al menos tres años en «circuitos de entrenamiento», donde se les dio adiestramiento militar, según testimonios de personas que desertaron. Los primeros reclutamientos estuvieron dirigidos a trabajadores públicos, a quienes además se les exigió anotar a sus hijos mayores de 18 años.

Lea además: En Nicaragua los policías voluntarios ya superan en número a los permanentes

LA PRENSA confirmó esta información con personas que solicitaron no revelar su identidad, algunas de ellas fuera del país tras exiliarse por el temor de que estos entrenamientos fueran una especie de «servicio militar obligatorio secreto».

A finales de 2021 comenzaron los reportes y denuncias sobre el enlistamiento de trabajadores públicos de todos los ministerios e instituciones estatales, maestros de las escuela públicas, empleados de las 153 alcaldías sandinistas del país y de los consejos regionales. Con el tiempo se fueron sumando los miembros de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) y los miembros de la Juventud Sandinista (JS).

También participaron los alcaldes, secretarios políticos, directores de instituciones y otros cuadros del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), partido gobernante que encabeza el dictador Daniel Ortega. Igualmente los hijos de los reclutados tuvieron que participar en los entrenamientos. Una fuente aseguró que el hijo de Carlos Fonseca Terán, Carlos Manuel Fonseca López, de 39 años, también participó en estos entrenamientos. 

Carlos Fonseca Terán y su hijo, Carlos Manuel Fonseca López. FOTO tomada de Facebook

Carlos Fonseca Terán es hijo del fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador, quien murió en combate en 1976.

Actualmente, Fonseca Terán se encuentra apartado del círculo de poder de la dictadura y se sabe que desde julio de 2024 está bajo arresto domiciliario por participar en un grupo de Whatsapp donde se abordaba de forma crítica la situación del país. En ese contexto se conoció que su hijo Fonseca López fue despedido de la Agencia de Promoción de Inversiones (ProNicaragua) donde trabajó al menos ocho años.

Los médicos no participaron

Los médicos fueron los únicos que evitaron participar, bajo el argumento de que ellos tienen conocimientos de técnicas de supervivencia, primeros auxilios y rescate en situaciones de emergencia.

Para los demás trabajadores del Estado, participar en los entrenamientos fue una obligación tácita, porque se les pasaba la lista para que se anotaran y que anotaran a sus hijos adultos. En ese momento se conocieron casos de trabajadores del Estado que ocultaron a sus hijos, lo que provocó regaños de los organizadores. También algunos negaron tener hijos mayores o mintieron sobre el paradero de ellos.

A los miembros de la JS y otros jóvenes reclutados se les dijo que su participación era voluntaria, lo que hizo que varios desertaran sin conocerse consecuencias políticas contra ellos.

Estos son «policías voluntarios» de Rivas, regresando de las juramentaciones. Es exigido asistir con camisetas blancas y pantalones con colores negros o azules, en algunos lugares les regalaron las camisetas. 

Lugares de entrenamiento

Los entrenamientos se realizaron los fines de semana en terrenos abiertos, aledaños a los participantes de cada municipio o región. Algunos de estos lugares fueron identificados como propiedad del Ejército, donde realizan entrenamientos los soldados, con el terreno preparado con obstáculos y dificultades para reforzar habilidades físicas.

Lea tambien: Policías voluntarios crecen aceleradamente y casi superan la cantidad de oficiales graduados

En departamentos del norte fueron llevados a zonas montañosas. Una de las fuentes identificó que estaban en el cerro Macuelizo, de Nueva Segovia, en la finca de un hombre de apellido Castellano.

En Managua fue en un campamento de Villa El Carmen y en San Francisco Libre. 

Algunos reportaron que fueron llevados hasta estos lugares en camiones militares, que no tienen ventanas. Una de las fuentes comentó que logró saber dónde los habían llevado porque observó algunos detalles del camino a través de un agujero donde se engancha el mecate que sostiene la lona que cubre la parte trasera del camión, donde iban todos los reclutados.

Foto ilustrativa de uno de los camiones del Ejército de Nicaragua. Foto del Ejército de Nicaragua

«Nos bajaron con los ojos vendados, nos hicieron caminar más o menos un kilómetro, todos agarrados de una cuerda, hasta que llegamos al punto», relató una fuente.

Los participantes tenían prohibido llevar celulares, solo se les permitía asistir con una mochila en que portaran un cambio de ropa para el segundo día. En la entrada, la mochilas y cualquier bolso era revisado exhaustivamente para asegurarse de que nadie llevara celulares o cualquier aparato para grabar. 

Entrenadores

Algunas fuentes reportaron que los entrenadores eran hombres vestidos de civil, usando generalmente camiseta y pantalón verdeolivo o jeans, generalmente con botas negras estilo militar, lo que les hizo pensar a muchos que eran militares o policías, pero no se identificaban como tales.

Otros aseguraron que fueron entrenados por policías claramente identificados, pero no eran de su localidad. 

El primer día ofrecían una charla política sobre la defensa de la soberanía y les insistían que todos tenían que estar preparados ante una invasión de parte de Estados Unidos.

También se les dio entrenamiento físico que no todos resistieron. Aunque los ponían a hacer ejercicios de calentamiento y caminatas, luego tenían que hacer un trabajo físico exhaustivo que los hombres y mujeres más adultos y las personas con sobrepeso no resistían, entre esto, saltar obstáculos, subir por una cuerda, levantar cosas pesadas, arrastrarse en el lodo, correr…

«Nos putiaban, insultaban a los gordos que se quedaban atrás y hasta los querían verguear», dijo una de las fuentes.

Lea tambien: No hay razón legal que autorice a los «policías voluntarios» el uso de pasamontañas

Hubo mujeres que sufrieron desmayo, personas con problemas de hipertensión que entraron en crisis, salían personas con dolor de cabeza. 

Esta situación hizo reconocer a los coordinadores que no todos podían realizar estos entrenamientos, así que hubo trabajadoras, las de más avanzada edad, que solo asistieron uno o dos fines de semana máximo. Los más jóvenes y aparentemente sanos sí eran obligados a completar el curso.

Debido a esto, las personas mayores comenzaron a asistir solo una vez, mientras que los jóvenes eran sometidos a semanas enteras de entrenamiento.

Lea también: «Ejército del terror» de la dictadura sandinista supera los 7,500 miembros

En febrero de 2024 se reportó la muerte de la profesora Yamileth Bermúdez, de 36 años, técnica de educación de adultos en Tola, municipio del departamento de Rivas. Se conoció extraoficialmente que murió durante estos intensos ejercicios militares, aunque nunca trascendió la razón exacta. Sus familiares creían que ella había asistido a un seminario de trabajo. El cadáver de Bermúdez fue entregado a sus familiares por el secretario político departamental Alejandro Vado y el diputado sandinista de Rivas, Rodolfo Miguel Carballo López. 

Yamileth Bermúdez, profesora. Foto tomada de las redes sociales

Toda clase de armas

Les enseñaron a armar y desarmar fusiles AK y pistolas Makarov. También les dieron entrenamiento cuerpo a cuerpo con cuchillos o armas cortopunzantes.

Durante el 2022, 2023 y 2024 hubo reportes de estos entrenamientos en todo el país, según organizaciones que le dieron seguimiento a estos eventos, pero que prefieren mantenerse en anonimato por la seguridad de sus fuentes. 

Quienes se encargaron de monitorear estos reclutamientos estiman que los «cursos» duraron al menos tres años, pero no todos pudieron completar los entrenamientos. También se estima que fueron más de 200 mil personas entrenadas en todo el país en ese período.

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Hace 1 año

    Como todo criminal y como todo matón se cubren el rostro. Estos panzones no corren ni una cuadra con el calor infernal de la zona del Pacífico de Nicaragua.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí