En medio del fuerte crecimiento económico que el régimen de Daniel Ortega está pregonando, con una expansión del Producto Interno Bruto (PIB) de 6.1 por ciento en el primer trimestre, la riqueza que esto está supuestamente generando no está llegando al bolsillo de los nicaragüenses, luego que los salarios reales acumulen cuatro meses consecutivos de caída.
El poder de compra, tanto de los trabajadores del sector público como del sector privado, desde diciembre pasado no ha dejado de caer, lo que ha ocasionado que hasta marzo de este año estos se sitúen en 4,902.6 y 4,802.3 córdobas, respectivamente.
«Estamos hablando de un crecimiento que se queda entre pocos, una riqueza que no se distribuye entre todos los ciudadanos. Es decir no genera progreso en la calidad de vida de los nicaragüenses, aunque numéricamente refleje un dígito robusto de un 6.1 por ciento, que es lo que nos dice el Banco Central que creció la economía en el primer trimestre, pero vemos a los salarios reales en caída consecutiva», explica un economista, que prefiere no ser citado por temor a represalias.
El salario real de los afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) al cierre del primer trimestre cayó a C$4,802.3, por debajo de los 4,990.5 córdobas a diciembre. Y si se compara con igual mes del año pasado, hay un estancamiento, porque en ese periodo este se situó en 4,790.5 córdobas.
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Situación es peor en la informalidad
El economista explica que este deterioro en la capacidad de compra de los trabajadores del sector privado puede ser más marcado entre los que están en el subempleo, donde los salarios nominales suelen ser bajos y no mejoran al mismo ritmo que los que devengan los que están en la formalidad.
La tasa de subempleo en el país, en abril 2026, se ubicó en 37 por ciento a nivel nacional, más que el 36.7 por ciento registrado en igual mes del año pasado. A nivel urbano, el 40.6 por ciento tiene salarios precarios y el restante 31.4 por ciento en la zona rural trabaja bajo esa condición.
«Es decir que cuatro de cada 10 trabajadores está teniendo mayores dificultades en su capacidad de compra con respecto a los que están en la formalidad. Ellos la están pasando peor con salarios más bajos, mientras que los que están en la formalidad, que se supone tienen mejores salarios, están haciendo también malabares para llegar a fin de mes», indica.
De hecho, los resultados de una encuesta realizada a 653 empresas por el Ministerio del Trabajo a empresas con más de 10 trabajadores, indican que hasta febrero de este año el salario real de estos era de 4,229.4 córdobas, ligeramente superior a los 4,202.9 devengados en diciembre, pero más bajo que en enero (4,237.9 córdobas), según cifras publicadas por el Banco Central (BCN).
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El economista señala que el problema se sigue llamando productividad, falta de distribución igualitaria de la riqueza y la reducida capacidad que tienen las empresas para mejorar los salarios de los trabajadores, por el entorno de incertidumbre donde operan. «No es lo mismo que a una empresa le des certeza en el cobro de los impuestos, en las reglas de mercado e institucional que le ofrecés como país, a una que está sufriendo persecución fiscal, eso restringe la inversión a largo plazo, no solo en infraestructura sino también en tecnología, lo que a su vez afecta la productividad laboral», explica.
Remesas apoyan crecimiento
Recuerda que gran parte de ese crecimiento económico que el Gobierno está mencionando en sus cifras se debe a remesas, lo que significa consumo más que a un aumento de la productividad, que es lo que propicia mejores salarios y por tanto más capacidad de compra entre los trabajadores.
El Producto Interno Bruto de Nicaragua (PIB) cerró el primer trimestre de este año con una expansión promedio de 6.1 por ciento, por encima del 5.9 por ciento comparado con el trimestre anterior, según datos del Banco Central, que indicó que con ello el promedio anual fue de 5.8 por ciento.
La explotación de minas y canteras, la construcción, el comercio, los hoteles y restaurantes, el pecuario, la intermediación financiera y servicios conexos, la producción de agua y otros servicios fueron los principales impulsores del crecimiento económico en los primeros tres meses del año.
La situación se repite entre los trabajadores del sector público. Hasta marzo, el salario real de estos se situó en 4,902.6 córdobas, por debajo de los 4,972.9 córdobas percibidos en diciembre pasado. Si la cifra se compara con hace un año, este era de 4,800 córdobas.
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Presión inflacionaria también incide
«La situación del poder adquisitivo de los trabajadores se ve empeorado por la presión inflacionaria. Es decir, que además de lidiar con la dificultad de las empresas de mejorar salarios, la alta tasa de informalidad y las barreras a la productividad, el poder de compra de los nicaragüenses debe batallar con el encarecimiento de los precios de la comida, ya sea por factores internos como externos», indica el economista.
Al respecto, menciona la evolución de la canasta básica, la que también se ha visto afectada por la decisión de la dictadura de mantener congelados los precios de combustibles desde hace más de cuatro años, pese a que en ese periodo el crudo ha generado ahorros que no han sido transferidos a la matriz productiva y por tanto los agentes económicos siguen comprando un combustible fijado con base a un petróleo por encima de los 100 dólares.
«Eso también afecta la capacidad de compra de los nicaragüenses. Son obligados a pagar un combustible que ha estado fuera de la realidad de los mercados internacionales. Y ahora vemos a un gobierno que intenta justificar ese congelamiento aduciendo que ahora tenemos dinero para evitar que estos se encarezcan por la guerra en Irán, pero no es así», precisa.
En mayo el valor total de los 53 productos de la cesta registró un incremento de 127.21 córdobas con respecto a abril. Pero en comparación con diciembre del año pasado, el incremento es de 551.22 córdobas que la mantienen por encima de los 21,000 córdobas promedio. Casi la totalidad del aumento lo ha provocado el segmento de alimentos.
Según el más reciente reporte del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (Inide), en mayo el precio promedio de la canasta básica fue de 21,372.90 córdobas, monto superior en 127.21 córdobas en comparación con el precio de abril de 2026. Pero con ese aumento se elevó a 551.22 córdobas el alza total que registraron los productos de la canasta entre enero y mayo de este año, ya que al 31 de diciembre del año pasado su valor fue de 20,821.68 córdobas.