Norma y su familia se reasentaron en España en busca de seguridad. Foto: Toma del sitio web elperiódico.com

Norma y su familia se reasentaron en España en busca de seguridad. Foto: Toma del sitio web elperiódico.com

Norma, la refugiada nicaragüense que volvió a vivir sin miedo en España

Norma es una refugiada nicaragüense que huyó de la persecución política del régimen de Daniel Ortega. En España encontró protección y un nuevo inicio

Cuando Norma camina hoy por las calles de Vigo, en el noroeste de España, lo hace con una tranquilidad que durante años le fue imposible experimentar en Nicaragua. Atrás quedaron el miedo constante, la vigilancia, las amenazas y la incertidumbre que marcaron la vida de su familia debido a la persecución política que sufrieron bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Norma llegó a tierra española, junto a su esposo y sus hijos después de un largo recorrido que incluyó el exilio temporal en Costa Rica. Su historia la relató al Periódico, en que refleja la situación de miles de nicaragüenses que han abandonado el país en busca de protección internacional ante el aumento de la represión contra voces críticas y opositoras.

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Su esposo fue encarcelado por motivos políticos y permaneció seis meses en prisión. Tras recuperar la libertad, las dificultades continuaron. Según ella, la vigilancia policial era permanente y las oportunidades laborales prácticamente desaparecieron.

Avión Boieng, en el aeropuerto Juan Santamaría, que trasladó a 245 nicaragüenses a España
Este es el avión Boieng, en el Aeropuerto Juan Santamaría, que trasladó a 245 nicaragüenses a España. Foto: LA PRENSA/CORTESIA

«Era un preso político. Estuvo seis meses encerrado, pero después no le dejaban trabajar. Siempre tenía problemas con la Policía», recuerda.

La situación volvió a agravarse. Su esposo fue nuevamente detenido durante una protesta relacionada con las pensiones. En medio de la confusión, también arrestaron a uno de sus hijos, debido a que ambos compartían el mismo nombre. Ante el temor de nuevas represalias, Norma logró sacarlos del país y enviarlos a Costa Rica, mientras ella permanecía en Nicaragua con sus dos hijas.

La salida ocurrió en un contexto especialmente delicado. Meses antes, el régimen había excarcelado y expulsado a 222 presos políticos, despojándolos de su nacionalidad nicaragüense. Sin embargo, Costa Rica tampoco representó una solución definitiva. Aunque la familia encontró empleo y logró reunirse nuevamente, el miedo seguía presente. «Había personas vinculadas al Gobierno de Nicaragua identificando opositores. Mi esposo nunca caminaba tranquilo», asegura.

Nuevo comienzo

La oportunidad de comenzar una nueva vida llegó cuando obtuvieron el reconocimiento formal como refugiados. Gracias a un programa de reasentamiento, ambos viajaron junto a otros nicaragüenses hasta Madrid. Posteriormente fueron trasladados a Vigo, la ciudad más poblada de Galicia y uno de los principales motores económicos del norte de España.

Tras llegar a España, Norma y su familia salieron a la calle sin temor a ser perseguidos. Caminar sin miedo, celebrar cumpleaños y planificar el futuro se convirtió en una experiencia nueva. Poco a poco comenzaron a dejar atrás el estado de alerta permanente que había condicionado sus vidas.

Hoy el desafío es distinto: integrarse plenamente en la sociedad española. Norma y los suyos participan en cursos de formación para mejorar sus oportunidades laborales y alcanzar estabilidad económica. Algunos miembros de la familia ya han conseguido empleo, mientras que la hija menor, de 12 años, se ha adaptado con éxito al sistema educativo.

Acogida que salva

Familias nicaragüenses refugiadas en España.
Familias nicaragüenses refugiadas en España. Foto:  Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en España

La historia de Norma coincide con la conmemoración del Día Mundial de las Personas Refugiadas, celebrado cada 20 de junio. España ha reasentado centenares de nicaragüenses durante los últimos cuatro años. Solo en 2025 fueron acogidas 817 personas mediante este mecanismo, de las cuales el 52 por ciento eran nicaragüenses y el 44.5 por ciento procedían de Siria, según datos de la Dirección General de Atención Humanitaria y del Sistema de Acogida de Protección Internacional.

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Desde 2019, el Gobierno español aprueba anualmente un cupo de hasta 1,200 beneficiarios dentro de su Programa Nacional de Reasentamiento de Refugiados, cifra que también se mantiene para 2026.

Para Norma, más allá de las estadísticas, el reasentamiento significó recuperar algo que había perdido durante años: la posibilidad de vivir sin miedo y construir un futuro para su familia, lejos de la persecución que la obligó a abandonar Nicaragua.

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