Mientras la situación de las violaciones de derechos humanos en Nicaragua estará nuevamente bajo la lupa de la Organización de Estados Americanos (OEA), la dictadora Rosario Murillo guardó silencio sobre la asamblea general y destacó los lazos de la dictadura con la Asociación de Estados del Caribe (AEC).
La AEC es una organización integrada por 25 países de la región creada en 1994 que será presidida por el régimen nicaragüense. “Vamos a estar asumiendo y queremos agradecer a todos los Países que conforman la Asociación de Estados del Caribe, por haber dado el voto a Nicaragua por unanimidad se eligió a Nicaragua como Presidente de la AEC”, afirmó.
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La vocera del régimen describió el organismo como “un espacio multilateral de cooperación de toda la región” y aseguró que los países miembros están “buscando futuro, desde la paz, que es la principal conquista de nuestros pueblos”.
Sin embargo, la dictadura de Nicaragua continúa enfrentando cuestionamientos internacionales por el deterioro de las libertades públicas, la persecución contra opositores, el cierre de organizaciones civiles y religiosas, así como las denuncias de organismos de derechos humanos sobre represión y restricciones a las libertades fundamentales.

Propaganda versus realidad
La codictadora también anunció que Nicaragua asumió la presidencia pro témpore del Proyecto de Integración y Desarrollo de Mesoamérica, mecanismo que reúne a países de Centroamérica, México, Colombia y República Dominicana.
“Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana somos parte de este Proyecto de Mesoamérica que va adelante”, señaló Murillo.
Precisamente, el régimen mantuvo bloqueado el Sistema de la Integración Centroamericana, provocando que los países miembros buscaran un acuerdo, reformaran su reglamento y evitaran de ese modo que bloquearan el nombramiento del secretario general del SICA.
Murillo aseguró que la iniciativa permitirá impulsar acciones orientadas a «combatir la pobreza», promover el desarrollo humano y fortalecer la cooperación regional. Sin embargo, cada uno de los anuncios de la dictadora contrasta con la posición de aislamiento que se ha impuesto para rendir cuentas sobre los abusos cometidos contra los nicaragüenses desde 2018.
Ese aislamiento ha sido contra todos aquellos países que le demandan justicia y, en cambio, se ha acercado a Rusia y China que apoyan su discurso de soberanía, que ha sido la coartada que han usado para reprimir a la población. Según organismos de derechos humanos internacionales, la represión sería incluso transnacional, con una red de espionaje contra los exiliados o aquellas personas que identifiquen como posibles adversarios.
Silencio sobre críticas desde Europa
La codictadora también destacó la llegada a Managua de Giorgio Silli, secretario general de la Organización Ítalo-Latinoamericana (IILA), quien realiza una visita oficial de dos días al país.
“Hoy recibimos también la visita del Hermano Giorgio Silli, Secretario General de la Organización Ítalo-Latinoamericana, quien ha llegado acompañado del Jefe de la Secretaría General de ese Organismo Internacional”, expresó.
Según Murillo, durante el encuentro se abordarán temas relacionados con cooperación en salud, cultura, turismo, formación artística, economía creativa, innovación y desarrollo productivo. “Vamos a trabajar estos dos días en el fortalecimiento de nuestra participación en esa importante organización que une a Italia y Latinoamérica”, agregó.
Murillo tampoco dijo nada sobre la declaración del Parlamento Europeo en que demandó suspender a Nicaragua del Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Centroamérica, mientras persista la represión. La resolución apoyó también que los casos de abusos sean conocidos por la justicia internacional.
China: la prioridad de sus alianzas
Asimismo, la tirana informó sobre una misión oficial encabezada por Laureano Ortega Murillo en Pekín, donde sostiene reuniones con autoridades y empresas de la República Popular China.
“Están en Pekín, una delegación importante que ha sostenido reuniones con empresas chinas de distintos ámbitos”, afirmó sobre las prioridades del régimen.
De acuerdo con Murillo, la delegación también se reunió con el viceprimer ministro chino y con representantes del Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional. La profundización de las relaciones entre Managua y Pekín está bajo escrutinio de Estados Unidos, que intenta alejar a potencias que considera enemigas del hemisferio.
Bajo críticas en la OEA
Nicaragua continúa enfrentando graves señalamientos de organismos multilaterales y gobiernos democráticos por la situación de los derechos humanos, un tema que sigue presente en la agenda de distintos foros regionales e internacionales.
Este lunes 22 de junio inició la 56ª Asamblea General (AG) de la Organización de Estados Americanos (OEA en Panamá. La delegación eleva el recrudecimiento de la situación política en Nicaragua y espera posiciones firmes frente al régimen.
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Además, el régimen enfrenta un escenario internacional menos favorable que en años anteriores, marcado por el debilitamiento de algunos de sus principales aliados políticos en América Latina, como la caída de Nicolás Maduro en Venezuela y la crisis de Cuba, que enfrenta severas sanciones de Estados Unidos.