¿Si digo que tengo trastorno bipolar me rechazarán? 

El trastorno afectivo bipolar (TAB) es una enfermedad crónica, se estima que tiene una prevalencia de 2 a 3% en la población mundial. De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la sexta causa de discapacidad en el mundo. El TAB afecta directamente los estados de ánimo. Quienes sufren este grave trastorno puede alternar en depresión, hipomanía y manía.  

Quizás el trastorno bipolar sea un trastorno mental que se toma muy a la ligera, hay personas que utilizan expresiones como “yo soy un poco bipolar”, “mi jefa es bipolar” y vienen risas después de ese comentario. El TAB es una enfermedad crónica, pero que también es tratable y quien lo padece puede tener una buena calidad de vida si recibe la medicación y el abordaje psicoterapéutico correcto. 

Les he contado que tengo trastorno bipolar, y ha sido un trastorno muy difícil para mí, para mí familia, para mi hijo, para las parejas que he tenido, para cumplir con mis obligaciones cuando he estado deprimida. Ha sido complejo lidiar con los cambios de medicamentos, el estigma de la sociedad, las depresiones incapacitantes y el miedo a ser rechazada por ser bipolar. 

¿Cómo se ve el trastorno bipolar? 

En su mayoría cuando pensamos en alguien bipolar nos imaginamos alguien inestable cada dos segundos, siendo una persona agresiva y la realidad es que los síntomas y signos de este trastorno, pueden causar daños en las relaciones interpersonales, pérdidas de empleos, incapacidad para funcionar por semanas o meses y puede terminar en el suicidio.  

El TBA se empieza a manifestar usualmente en la adolescencia media o tardía y en la adultez temprana (15 a 25 años aproximadamente). En un estudio reciente en 11 países, se encontró que la recurrencia es que inicia en los 25 años. Este mismo estudio plantea que el riesgo de suicidio es mayor en los primeros meses después del diagnóstico, también un 6% puede llegar a suicidarse dos décadas después del diagnóstico y que bipolares con adicciones tienen mayor riesgo.  

Pasé muchísimos años de mi vida deprimida, sin querer comer, sin querer trabajar, estudiar, divertirme y sin querer vivir. Cuando llegaba la otra cara de la bipolaridad que es la hipomanía, yo me sentía increíble, sentía como si estaba drogada de una forma natural, que podía volar y que nadie podía detenerme. 

La hipomanía o manía, es un estado de excitación mental, que genera un aumento de la autoestima o sentimientos de grandeza, el paciente no siente la necesidad de dormir porque se siente más hablador de lo normal, tiene fuga de ideas y con pensamientos que vienen con gran velocidad, hay fácil distracción y un aumento de la actividad dirigida a un objetivo (querer trabajar más, querer tener más sexo, estar despierta varios días para poder empezar y terminar proyectos, consumir más drogas y alcohol). 

Lo que aprendemos en terapia 

Uno de los aspectos más importantes para estar estable como bipolar, es ir a terapia con una psicóloga y psiquiatra, y si nos portamos muy disciplinados con esto, podemos sacar muchas ventajas, porque uno de los ejes principales de la terapia, es enseñarnos qué hace la bipolaridad en nosotros, qué cosas son parte de la bipolaridad y cuáles de nuestra personalidad, es aprender a vivir con muchas emociones y síntomas e identificar qué hacemos con cada una de ellas.  

La terapia nos enseña a identificar algunos signos y síntomas de alertas cuando vamos a entrar en una crisis, además, adquirimos herramientas para ponerlas en práctica cuando nos sentimos deprimidos o hipomaniacos/maniacos. Y siendo honesta, una persona bipolar o no, necesita aprender a manejarse emocionalmente y a conocer quién y cómo es en distintas situaciones de la vida. Es importante conocer cómo funciona la bipolaridad en nosotros.  

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