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Bettina Muscheidt, embajadora de la Unión Europea.

Ortega arremete contra cuerpo diplomático acreditado en Nicaragua. “Se está autoaislando”, concluyen expertos

Ortega sigue guion de Maduro y expulsa a la embajadora de la Unión Europea en Nicaragua, como lo hizo Venezuela en febrero de 2021

La reciente expulsión de la embajadora de la Unión Europea (UE) en Nicaragua, Bettina Muscheidt, evidencia la “guerra diplomática” que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantiene con los países y organizaciones críticos de su administración por las violaciones de derechos humanos en contra de los nicaragüenses.

Este miércoles la cancillería nicaragüense notificó la condición “non grata” a la embajadora de la UE en Managua, Bettina Muscheidt. Horas después, fue instada a salir del país hoy mismo, tras una reunión con el canciller nicaragüense Denis Moncada, en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, en Managua, confirmaron a LA PRENSA fuentes diplomáticas.

La expulsión de la embajadora Muscheidt se da luego que este lunes 26 de septiembre, Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, exhortara en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU al régimen orteguista a “devolver la soberanía de Nicaragua al pueblo nicaragüense” y a “restaurar la democracia” en el país y demandara una vez más la liberación de todos los presos políticos.

Así respondió Ortega a la UE

A lectura de un exdiplomático nicaragüense que demandó el anonimato “la expulsión de la embajadora de la UE en Managua es un capítulo más de la guerra diplomática que mantiene Ortega con una serie de países y organizaciones que mantienen posiciones críticas a su régimen”.

Señaló que la expulsión de la embajadora es “una represalia ante la resolución de condena aprobada por abrumadora mayoría en el Parlamento Europeo y la más reciente intervención de la UE en la Asamblea General de la ONU, donde exigió la liberación de los presos políticos y la devolución de la democracia al pueblo de Nicaragua”.

El exdiplomático indicó que los motivos que han sido alegados verbalmente por el régimen para su condición de non grata se debía a la “injerencia e irrespeto a la soberanía nacional” de parte de la Unión Europea.

Tensión diplomática sube de nivel

El analista político para Centroamérica del International Crisis Group, Tiziano Breda, dijo que la expulsión de la embajadora de la UE en Nicaragua “demuestra que la intolerancia y la intransigencia de la pareja presidencial hacia cualquier forma de crítica nacional e internacional ha llegado a niveles casi irreparables. Ha llevado este tipo de tensiones diplomáticas a otro nivel”.

Breda observó que las acciones del régimen ya no solamente se tratan de expresiones de rechazo a diplomáticos de países menores o con pesos, pero con los cuales no tiene relaciones comerciales particularmente fuertes como es el caso del Vaticano —con la expulsión del nuncio apostólico— sino que ahora se pasa a un nivel de socios internacionales, incluso comerciales de mayor peso, y que incluso “representan, en el caso de la embajadora de la UE, a un conjunto de países europeos”.

Por lo tanto “elevan el nivel de las tensiones, cierra cada vez más el espacio para cualquier tipo de acrecimiento interacción, de diálogo para la búsqueda de una salida a la crisis actual y se atrinchera cada vez más en esta posición de absoluto rechazo”, añadió el analista

Ortega se está autoaislando

Para un experto en relaciones internacionales, que también prefirió mantenerse en el anonimato, esta “es una noticia altamente preocupante por su trascendencia diplomática en la Unión Europea, en los 27 Estados miembros, y en el resto de países con los que Nicaragua mantiene relaciones diplomáticas”.

Asimismo alertó que “sus repercusiones se verán más allá de los círculos diplomáticos” y con bastante seguridad dijo que “será factor a considerar en la continuidad de la cooperación al desarrollo que recibe Nicaragua”.

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El exdiplomático advierte que mientras la comunidad internacional no decida medidas que realmente signifiquen presión, el régimen continuará la represión y seguirá tomando medidas diplomáticas desafiantes.

“La declaratoria de non grata a la embajadora Muscheidt, apenas un poco más de un año después de haber asumido su cargo, ha sido antecedida por el retiro del consentimiento o convenio al embajador designado de EE. UU., Hugo Rodríguez, por motivos similares”, señaló el exdiplomático.

El experto también afirmó que la expulsión de Muscheidt “equivale en seriedad a la expulsión del nuncio apostólico del Vaticano en marzo y al allanamiento de las oficinas de la Organización de Estados Americanos (OEA), en abril pasado”.

Y añadió que la expulsión sucesiva en un corto período de tiempo de varios representantes diplomáticos envía a la comunidad internacional una clara señal de intención de “aislamiento”, que perjudica sobre todo al pueblo nicaragüense.

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El exdiplomático coincide en que “todo esto significa autoaislamiento de Ortega y el mensaje de que le importa muy poco mientras ese aislamiento no afecte la economía y las bases de sustentación del régimen”.

“El régimen debe saber que las medidas de presión que quedan serán económicas. Eso afecta directamente a los más pobres, que son la mayoría”, insistió el experto.

Cuerpo diplomático bajo ataque: antecedentes

El pasado 6 de marzo, el régimen de Ortega retiró el beneplácito al nuncio apostólico, representante del papa Francisco en Managua desde 2018, y lo expulsó del país. Tres días después, la Conferencia Episcopal de Nicaragua emitió un comunicado donde también se confirmó la salida del nuncio apostólico el pasado 6 de marzo con dirección a Roma.

En noviembre 2021, el régimen emitió un decreto mediante el cual eliminó la figura de “Decano del Cuerpo Diplomático” que el nuncio ostentaba. De hecho, el nuncio participó como testigo en un segundo diálogo nacional, a inicios de 2019 y tras el cual fueron liberados más de un centenar de “presos políticos”.

OEA

El pasado 25 de abril, el canciller Denis Moncada, anunció la expulsión de la OEA del país, el retiro de sus diplomáticos ante el organismo multilateral y anunció que su sede en Managua había “sido cerrada” y más tarde confiscada.

La expulsión se dio apenas unas semanas después de que el exembajador de Nicaragua ante la OEA, Arturo McFields Yesca, denunciara al régimen por violaciones de derechos humanos y arresto de los opositores.

El régimen ya había anunciado su “renuncia y retiro” de la OEA en noviembre de 2021, dos semanas después de que se celebraran las controvertidas elecciones presidenciales en las que Ortega resultó reelecto con 75 % de los votos, con la mayor parte de la oposición en la cárcel o en el exilio.

EE. UU.

Continuando sus ataques contra países y organizaciones, en julio pasado, el régimen también retiro el beneplácito al designado embajador de Estados Unidos en Nicaragua, Hugo Rodríguez, tras unas declaraciones que este brindó y que el orteguismo considera “injerencistas e irrespetuosas”.

En una carta dirigida al secretario de Estado de EE. UU., Antony Blinken, el régimen manifestó que “el señor Hugo Rodríguez, postulante al cargo de embajador de Estados Unidos de Norteamérica ante el pueblo y Gobierno de la República de Nicaragua, en audiencia de confirmación del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, realizó declaraciones injerencistas e irrespetuosas en contra de nuestro país”.

Ortega sigue el guion de Maduro

Breda afirmó que la decisión de Ortega no es novedosa, “porque ya el gobierno de Maduro había decidido expulsar a la embajadora de la UE en esa nación hace año y medio, por lo tanto sigue un guion de política de rechazo y de intolerancia hacia la crítica externa”.

En febrero de 2021, Venezuela ordenó formalmente la expulsión de la embajadora de la UE, Isabel Brilhante, y le dio un plazo de 72 horas para abandonar su territorio. En Venezuela no es la primera vez que ocurría. Ya que a finales de junio de ese mismo año Maduro tomó la misma medida, después revertida, y lo hizo con el mismo propósito: responder a un nuevo paquete de sanciones.

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Aunque a juicio del exdiplomático las posiciones de Ortega son peores que las de Maduro. “Maduro está dialogando con los EE. UU. y aprovechando esta coyuntura internacional de crisis energética para oxigenarse. Hay un diálogo pendiente bajo el auspicio de México. Nada de esto está haciendo Ortega, quien permanece atrincherado y se niega a ceder cualquier gesto de apertura”, dijo.

Maduro también sacó a Venezuela de la OEA en 2017 y Ortega siguió sus pasos. “Y sin el organismo regional que pueda impulsar estrategias multilaterales, el margen de maniobra bilateral de los gobiernos amigos se reduce considerablemente”, agregó el experto en relaciones internacionales.

Habría que esperar cuáles serán las consecuencias, “no solamente a nivel de Unión Europea, sino que a nivel de países miembros de la UE, si es que revisarán su estrategia, su posicionamiento, frente a la situación en Nicaragua frente a la base de este acontecimiento”.

Política Daniel Ortega Nicaragua Unión Europea archivo

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