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¿Por qué Nayib Bukele ya no condena a Ortega en los foros internacionales? Claves para entender su radical giro

En el pasado Nayib Bukele tildó a Ortega de dictador, pero su giro en los foros internacionales tiene varios factores, que especialista explican para entender su nueva posición en detrimento de la lucha democrática en Nicaragua

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Nayib Bukele, presidente de El Salvador y antes defensor de la lucha por la democracia en Nicaragua, ha dado un cambio drástico en su postura en los organismos internacionales, lo que apunta a beneficiar a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que continúa con su política de represión contra la ciudadanía, la Iglesia católica y los medios de comunicación.

El gobierno de Bukele, de los más populares de América Latina, fue uno de los cuatro países que el pasado 12 de agosto decidió, ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), abstenerse a votar a favor de una resolución que condena a Ortega por el cierre de ONG y el hostigamiento religioso en Nicaragua.

“Dictadores como Maduro en Venezuela, Ortega en Nicaragua y Juan Orlando en Honduras, jamás tendrán ninguna legitimidad, porque se mantienen en el poder a la fuerza y no respetan la voluntad de sus pueblos. Dictador es dictador. De “derecha” o de “izquierda”, calificaba Bukele a Ortega en enero del 2019, antes de que ganara la Presidencia de ese país.

Tras asumir el cargo, en la OEA la administración de Bukele votó a favor de varias resoluciones que condenaban las violaciones de derechos humanos en Nicaragua, sin embargo, en las últimas sesiones su Administración parece haber dado un giro que favorece a Ortega y pone en posición de desventaja la lucha democrática en Nicaragua.

En 2018, en plena revueltas en el país, Bukele dijo: “Inaceptable lo que está pasando en Nicaragua. Mi solidaridad con el pueblo en las calles y condena a los actos de represión contra los ciudadanos que se manifiesten pacíficamente. Pero muchos de los que condenan lo de Nicaragua, callaron con el fraude en Honduras. #Hipócritas“.

En ese contexto, ¿qué pasó Bukele? ¿Por qué ese giro repentino? Para algunos críticos, la nueva posición pasiva que ha asumido Bukele, ante la situación de Nicaragua, se puede explicar de una forma sencilla: “No tires piedras a tu vecino, si tu techo es de cristal”, manifestó un exdiplomático que pidió no ser identificado por motivos de seguridad.

La fuente señaló que la situación de los derechos humanos y el autoritarismo en El Salvador es cada día más grave, lo que enfrenta a Bukele a una crítica internacional muy parecida a la que resiste el régimen de Daniel Ortega en Nicaragua.

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Otros críticos señalaron que no hay que olvidar que Bukele viene de la izquierda ideológica del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), partido hermano del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), que lidera Ortega en Nicaragua.

En la más reciente sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), El Salvador fue uno de los cuatro países que se abstuvo en la votación de una nueva resolución sobre Nicaragua, que condenó “enérgicamente” el cierre forzoso de decenas de organizaciones no gubernamentales (ONG), el hostigamiento y restricciones arbitrarias a organizaciones religiosas y medios de comunicación, además de mantener el rechazo a la sistemática represión de Ortega contra críticos y opositores del país.

La resolución fue aprobada por 27 países de los 34 totales; uno votó en contra y dos ausentes, además de las cuatro abstenciones de El Salvador, Honduras, México y Bolivia.

El 16 de mayo pasado, El Salvador también se abstuvo de votar la resolución que rechazó “la ocupación de las oficinas de la OEA en Nicaragua”. Igualmente esta resolución fue aprobada con una mayoría incuestionable de 29 Estados Miembros. Solo El Salvador y Honduras se abstuvieron.

Cada vez se asemejan más

Las semejanzas entre Ortega y Bukele se afianzaron en la sesión del 4 de marzo de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), en que la mayoría de los países condenaron la invasión militar orquestada por Rusia contra Ucrania, pero El Salvador y Nicaragua se abstuvieron de votar.

Para los críticos, Bukele solo está volviendo al origen, como lo sugirió un experto en relaciones internacionales, que también solicitó el anominato. El especialista recordó que Bukele viene de la izquierda ideológica, desde sus inicios como alcalde del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). “Hay un nexo ideológico con el sandinismo”, enfatizó.

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Este regreso a sus orígenes enfrenta a Bukele con Estados Unidos. El politólogo Manuel Orozco valoró que la abstención de Bukele en la OEA es un posicionamiento de crítica a Estados Unidos.

“Se encuentra en un desacuerdo frontal contra la crítica de Estados Unidos por la concentración de poder de su liderazgo y el desastre económico que está causando en el país”, expresó Orozco.

El especialista en diplomacia coincidió con Orozco en que la posición de Bukele ante la OEA “es irritar a los gringos, más que estar de acuerdo con lo que pasa en Nicaragua”.

En El Salvador, al igual que en Nicaragua, Bukele ha desatado una batalla contra la prensa crítica y mantiene en sus redes sociales una campaña contra los medios de comunicación que cuestionan algunas de sus medidas y leyes, así como el control absoluto de la justicia, todo esto semejante a las prácticas de Ortega en Nicaragua.

Los cambios de la región

Pero no solo el giro de Bukele es un revés para la lucha democrática en Nicaragua. Honduras, Costa Rica y Colombia inquietan, aunque en el caso del gobierno hondureño la afinidad con el orteguismo desde siempre ha estado clara.

En el caso de Costa Rica, el exdiplomático manifestó que no ve a este país girando a una izquierda radical con Rodrigo Chaves.

“La política de la Costa Rica de Cháves es muy difícil que se aparte mucho de la practicada por los anteriores gobiernos. El apoyo a la elección del nuevo secretario general del SICA, bajo una lluvia de críticas, no implica un cambio relevante en la firme condena a las violaciones de derechos humanos y la falta de democracia. Podría haber a lo sumo cambios de énfasis”, manifestó.

Por otra parte, el politólogo Orozco dijo que no se puede tener certeza de que la Colombia de Petro realmente intente manejar una relación diferente con Nicaragua.

“Petro quiere imprimir su propia versión de política exterior con su equipo de latinoamericanistas pro-derechos humanos. Es incierto si Petro realmente intentará manejar una relación diferente con Nicaragua y reflejar la pro-parcialidad como Honduras, país con el que el zelayismo tiene deuda con Ortega”, expresó el politólogo.

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