Migrantes pasando por el río Bravo. AFP/LA PRENSA

Quién gana y quién pierde con la explosión migratoria hacia EE. UU. Esto dicen analistas

Estados Unidos puede dejar fuera a Nicaragua de participar, por ejemplo, en la lotería de visas. Esta es la razón y además las consecuencias para la economía de la creciente salida de nicaragüenses

Cada semana, se conoce de miles de nicaragüenses que intentan ingresar de forma irregular a Estados Unidos, huyendo de la crisis sociopolítica y económica que el régimen de Daniel Ortega desató en el país desde el 2018. Y aunque hasta ahora Nicaragua no era vista por el país norteamericano como un problema en cuanto al éxodo de migrantes, lo cierto es que en el último año los flujos han aumentado significativamente.

En medio de esta explosión migratoria hay ganadores y perdedores, pero además riesgos de que ese país adopte medidas contra Nicaragua para que el Gobierno haga esfuerzos para contener el flujo.

En lo que va de 2022 más de 30 nicaragüenses han muerto en diferentes circunstancias durante su travesía para intentar ingresar a Estados Unidos. Pese a esto, el régimen no ha mencionado estos casos, ni ha anunciado acciones para detener el flujo migratorio.

Sucede que miles de nicaragüenses están huyendo como consecuencia de la agudización de la represión ejecutada por Ortega y por la incertidumbre en cuanto al futuro económico, que carece de inversión privada y extranjera para crear empleos, y recuperar los trabajos que fueron destruidos desde el estallido de la crisis sociopolítica.

Lea también: ¿Por qué el régimen Ortega Murillo calla ante las muertes de migrantes nicaragüenses?

Muestra de esa explosión migratoria son las cifras del Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos: En el año fiscal 2022, que inició en octubre 2021, los números indican que hasta abril 92,037 nicaragüenses fueron capturados mientras cruzaban ilegalmente la frontera de ese país, es decir, en solo siete meses.

Esta oleada de migrantes que está viviendo Nicaragua es quizás la peor desde la década de los 80, lo que supone una gran amenaza para la economía nicaragüense y además aumentan los riesgos de que Estados Unidos adopte medidas para presionar a Ortega a que diseñe políticas para contener el flujo migratorio.

Repercusiones económicas

El aumento de la migración, que suele implicar la fuga de profesionales y técnicos, complica un futuro que de por sí ya era sombrío, debido a la creación de empleos de muy baja productividad y remuneración, como consecuencia de la baja inversión en educación y tecnología y la limitada atracción de inversión.

Archivo/LA PRENSA

En consultas con un economista, quien prefirió el anonimato por temor a represalias, explicó que desde el 2019 muchos nicaragüenses están saliendo del país, pero fue hasta después de que se relajaron las restricciones por la pandemia de la covid-19, que el flujo migratorio se disparó considerablemente.

“Dentro de este montón de nicaragüenses, hay también personas que estaban trabajando y están migrando, no es solamente gente que estaba sin empleo. Prefieren vender todo lo que tiene y probar suerte en Estados Unidos”, sostuvo.

A su criterio, la implicación económica que trae consigo esta situación, es “precisamente la salida de profesionales y mano de obra calificada, que vamos a necesitar” cuando el país transite a un sistema democrático, mencionó al respecto.

Le puede interesar: Incremento en la migración impulsa exportaciones de productos nostálgicos hacia Estados Unidos, España y Costa Rica

“Aquí se está yendo mano de obra calificada, es una lástima que Nicaragua la esté perdiendo, se están yendo estudiantes universitarios o recién graduados, gente con profesiones, es decir, estamos perdiendo gente que en un futuro cercano se va a necesitar con urgencia. Esa es la gran tragedia de los últimos 40 años, en los años 80 se fueron muchos artesanos, mucha mano de obra calificada y esa gente no regresó”, recordó.

Por su parte, un economista y consultor externo, quien también solicitó el anonimato, compartió que, aunque el Gobierno de Nicaragua pretenda contener la ola migratoria hacia Estados Unidos, “no lo puede hacer porque es una voluntad individual de cada quien, que toma la decisión por las circunstancias en que vive en el país”.

“Si es del punto de vista de Gobierno, quien tiene que tomar las decisiones de establecer regulaciones es Estados Unidos, y puede llegar a un acuerdo con Nicaragua para que esta no sirva de trampolín o corredor para la migración de otros países”, recalcó.

Asimismo, agregó que “la migración del nicaragüense que se está yendo a Estados Unidos, contribuye con un crecimiento de las remesas que le benefician al país, pero se está yendo la gente joven, en edad productiva y eso está deteriorando el bono demográfico”.

Lea además: Cómo tres años de fuga de “cerebros” empeoran el futuro económico de Nicaragua

“El bono (demográfico) se va reduciendo y, por lo tanto, va a haber un momento donde el crecimiento de la economía se va a ir estancando por la falta de mano de obra joven y que es más productiva. Ese es un efecto que trae todo el problema migratorio”, afirmó.

De hecho, Nicaragua tiene hasta el 2035 para aprovechar al denominado bono demográfico, razón por la cual, especialistas en la materia han recomendado que el país debería hacer esfuerzos encaminados a ofrecer empleos de calidad a la fuerza laboral en edad productiva, para así propiciar un mayor crecimiento y desarrollo económico.

Ortega se beneficia de migración masiva

Eso sí, ambos especialistas admiten que las remesas están siendo fundamentales, en este momento, para sostener el consumo y de paso evita que la economía se desplome en medio de la turbulencia e incertidumbre política. “La cantidad de remesas que está recibiendo ya representa casi el 18 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), cosa que no se había visto antes”, menciona uno de ellos.

Según el Banco Central de Nicaragua (BCN), entre enero y abril de este año, Nicaragua recibió 866.5 millones de dólares, 195.3 millones más que en similar lapso del año pasado. Esto equivale a un crecimiento de 29.1 por ciento.

Archivo/LA PRENSA

La entidad bancaria detalla que del total obtenido, 618.8 millones de dólares provinieron de Estados Unidos, 48.3 por ciento más que en igual periodo del año pasado. De hecho de cada 100 dólares que están ingresando a Nicaragua en concepto de remesas, 70 dólares están siendo enviados desde EE. UU., lo que refleja el impacto que está teniendo la migración nicaragüense.

Al respecto, el primer economista consultado comentó: “Hay una ganancia relativa por la migración y esto se expresa en las remesas, que van subiendo, pero los países no se desarrollan con estos envíos. Eso no garantiza el desarrollo. Si creemos que las remesas van a compensar la salida de toda la mano de obra, es un gran error”.

Por otro lado, el economista Marco Aurelio Peña considera que el hecho de que el Gobierno no busque reducir la cantidad de nicaragüenses que están saliendo del país, podría serle muy conveniente, ya que la mayoría están saliendo por razones políticas.

Lea también: Remesas que provienen de Estados Unidos crecen 44.5 %, mientras caen 9.1 % las que llegan de España

“Es decir porque son opositores, adversos o críticos al Gobierno, y ellos prefieren no tenerlos dentro del país, ya lo ha dicho la vicepresidenta y el propagandista William Grigsby, que mejor es tenerlos fuera”, indicó.

Siguiendo esta línea, añadió que en el caso de las personas que están migrando por razones económicas, “también les es conveniente, porque si se están yendo del país significa que no encontraron oportunidades en el mercado del trabajo formal, deciden no estar en la informalidad o porque ni siquiera encontraron una oportunidad de trabajo que le satisfaga en el subempleo”.

Agregó que “si estas personas están migrando, suponiendo que es su última decisión, porque nadie quiere dejar voluntariamente a su país, familia y amistades, entonces eso también le favorece a las estadísticas económicas y sociales que elaboran las autoridades, porque al irse ya no es un problema de ellos, viendo las cosas desde sus perspectivas, ahora es asunto del país de destino”.

Archivo/LA PRENSA

“Veámoslo así, porque no existiría una explicación convincente para tratar de describir la posición de un Gobierno que no hace absolutamente nada para evitarlo”, sostuvo.

¿Nicaragua puede quedar fuera de la Lotería de Visas?

Pero más allá de eso y dada la presión migratoria, Estados Unidos puede dejar fuera a Nicaragua de participar, por ejemplo, en la lotería de visas.

Hasta ahora los nicaragüenses fueron elegibles para participar en la Lotería de Visa 2023, mediante la cual Estados Unidos rifa 55,000 visas de residencia entre los países con migración históricamente baja. En la edición 2021, un total de 69 nicaragüenses resultaron ganadores de este programa.

Los países que pueden participar en este sorteo deben haber enviado en los últimos cinco años menos de 50 mil migrantes, un nivel que Nicaragua ya rebasó en los últimos dos años.

Le puede interesar: Nicaragüenses aún son elegibles para la Lotería de Visa de EE. UU. y ganar una de las 55,000 green card que se van a sortear

Al respecto, el primer economista consultado explicó que Estados Unidos podría expulsar a Nicaragua de ese programa, si no toma medidas para contener la migración irregular.

“Estados Unidos tiene la potestad de hacerlo, ellos fueron los que crearon ese mecanismo y ellos pueden quitarlo. En el caso de Nicaragua, a medida que van creciendo los flujos migratorios, como en los otros países centroamericanos, Estados Unidos va a comenzar a apretar tuercas”, aseguró.

Sin embargo, expresó que “en Nicaragua poca gente aplica, porque quizás no conocen los beneficios o porque piensan que no van a ganar. Además, el periodo de espera es demasiado largo, creo que es más de un año, y la gente está más enfocada en salir”.

En América Latina, los países que tienen prohibido participar en el sorteo son: Brasil, Colombia, República Dominicana, El Salvador, Haití, Honduras, Jamaica, México y Venezuela, precisamente porque tienen elevados niveles migratorios hacia ese país.

Archivo/LA PRENSA

El economista Peña también considera que Estados Unidos podría dejar fuera del programa a Nicaragua. “Es algo que no se puede descartar, en cualquier momento se pueden imponer barreras migratorias”, agregó.

“Y en este caso, si esto llegara a ocurrir, no lo veamos tanto como una transgresión a los derechos humanos de las personas que van migrando, sino que cada país puede adoptar sus propias políticas de control de ingreso de migrantes porque Estados Unidos recibe no solo nicaragüenses, sino también a personas de todo el mundo”, recordó.

También mencionó que “en un escenario en que Estados Unidos se ponga más estricto y endurezca los controles en sus puestos fronterizos con México, aumentarían la cantidad de detenciones y la cantidad de gente deportada y eso sería mucho más dramático. Entonces los migrantes también se verían obligados a buscar otros destinos”, señaló.

Archivo/LA PRENSA

Lea también: Estas son las siete aerolíneas poco conocidas que ahora están volando a Nicaragua y traen cubanos que buscan llegar a Estados Unidos

Pero ¿cómo puede Nicaragua contener la migración hacia EE. UU.? El economista y consultor externo, compartió una serie de elementos que podrían ayudar a apaciguar el flujo migratorio de nicaragüenses hacia el exterior.

“Si el país tuviese una perspectiva, una dinámica de crecimiento económico del 5, 7 u 8 por ciento, con generación de empleos, mejoramiento de salarios, y un contexto político favorable no habría necesidad de migración”, expresó.

Archivo/LA PRENSA

No obstante, recalcó que el Gobierno no puede “estructurar medidas impositivas para que la población no salga. Tengan visa o no, o tengan pasaporte o no, las personas se van si quieren o si lo necesitan”.

Los antecedentes con Trump

Y aunque la administración de Joe Biden es más flexible en cuanto a los temas migratorios, lo cierto es que existen antecedentes de cómo Donald Trump creó medidas presión para obligar los países de la región a trabajar para disminuir el flujo migratorio, que Biden bien podría adoptar.

Trump acostumbraba a usar amenazas arancelarias y otras medidas para presionar a los países a la hora de negociar; lo ha hecho con China, con la Unión Europea (UE) y en temas migratorios con México, Honduras, El Salvador y Guatemala. 

Por ejemplo, el 31 de mayo de 2019, Trump anunció un arancel general del 5 por ciento en todos los productos importados de México, porque consideraba que este no tomaba medidas para frenar la migración.

Lea además: ¿Podrá Nicaragua participar en el plan de creación de empleo en Centroamérica que EE. UU. y México alistan? Esto dicen analistas

También indicó este gravamen irá aumentando gradualmente — hasta el 25 por ciento —hasta que el Gobierno del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador tomara “acciones efectivas” que se determinarían a “discreción y criterio” de Estados Unidos.

Sin embargo, el 8 de junio de ese año, Trump suspendió indefinidamente los aranceles con los que había amenazado a México, luego de que ambas naciones alcanzaron un acuerdo sobre inmigración.

Por otro lado, a mediados de julio de 2019, el mandatario amenazó a Guatemala con una batería de “vetos, aranceles e impuestos a las remesas” si esta no daba pasos firmes para frenar el flujo de migrantes centroamericanos hacia Estados Unidos.

Lea también: Por qué la permanencia del Título 42 en EE. UU. es mala noticia para los nicas que quieren pedir asilo en las fronteras de ese país

Lo que solicitaba Trump es que Guatemala se mantuviera firme respecto a un pacto con Estados Unidos anunciado días atrás, cuyo objetivo era convertir a la nación centroamericana en un “tercer país seguro”. Con este procedimiento, que Washington buscaba instaurar también en México, los extranjeros que desearan solicitar asilo en suelo estadounidense tendrían que tramitarlo antes en esos países primero.

Este acuerdo, que Biden suspendió en febrero de 2021, también imponía que los migrantes de Honduras y El Salvador tuvieran que esperar en Guatemala el trámite de sus solicitudes de asilo en Estados Unidos.

Por otro lado, la Administración de Trump también suspendió ayudas económicas por un valor de 560 millones de dólares que eran destinadas a Guatemala, Honduras y el Salvador tras acusar a esos países de no tomar cartas en el asunto para detener el éxodo de sus ciudadanos hacia Estados Unidos.

Las caravanas masivas de migrantes en 2018 y 2019. AFP/LA PRENSA

Específicamente, en octubre de 2018 el mandatario amenazó a esos tres países con cortar la ayuda, si no frenaban una caravana de miles de migrantes que salieron de San Pedro Sula con destino a Estados Unidos.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí