Elecciones de 1990, cuando el voto valió

El trauma de Daniel Ortega por la derrota que sufrió en febrero de 1990 lo ha llevado a no permitir más elecciones libres y a quitarle al voto el poder que tuvo hace 31 años cuando los nicaragüenses cambiaron al régimen

Votar y elegir

Donde hay democracia los ciudadanos eligen a sus gobernantes y representantes mediante los votos que depositan en las urnas electorales.

LA PRENSA de Nicaragua

Con todo LA PRENSA mantiene informado al pueblo nicaragüense a través de su plataforma digital, de modo tal que los esfuerzos del dictadorzuelo por limitar la libertad de expresión en Nicaragua fracasan una vez más.

El dios del orteguismo

No es necesario tirar las cartas del tarot para predecir cuál podría ser el final del dios del Carmen, basta con echar un ligero vistazo a la historia moderna

¡Ay, Nicaragua, Nicaragüita!

Debido al temor que generó ese levantamiento popular, la dictadura intensificó la represión y la labor de los comités de vigilancia vecinal, convirtiendo a Nicaragua en un cuartel en el que nadie se atreve a hablar.

La oposición tras cuernos palos

En todas las campañas electorales, después de la de doña Violeta Barrios de Chamorro en 1989-90, se gastaron muchos millones de dólares.

Daniel Ortega soñó con Violeta

Daniel Ortega sabe, al igual que su socio ideológico venezolano, que una elección con todas las condiciones y reglas internacionalmente aceptadas representaría una derrota segura

Un abismo que se ensancha

La democracia representativa sale sobrando en la simpleza de este credo, porque la existencia de varios partidos en competencia, reza el alegato ideológico, solo provoca disensiones

El incurable mal de Daniel Ortega

Duele profundamente ver al régimen orteguista detener hoy arbitrariamente a Cristiana Chamorro o a Arturo Cruz y espetarles cargos fantásticos para impedirles participar en las elecciones.

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