Necesitamos más que nunca deliberar juntos sobre la conversión que hemos de vivir hoy sus seguidores. Sentarnos, para pensar con qué fuerzas hemos de construir el Reino de Dios en la sociedad moderna.
Jesús
Encauzar la vida y esforzarse
La vida personal, familiar y social no la construyen los flojos ni los sin ley, ni los que se abandonan en el ocio, ni en los que solo piensan en sí mismos sin ayudar ni comprometerse en nada, ni los que viven de apariencia.
Necesitamos cambiar
Necesitamos que los que nos llamamos cristianos, no nos avergoncemos de serlo y expresarlo, que no nos lo guardemos para dentro, y que construyamos una Iglesia y unas comunidades cristianas mucho más participativas en comunión, participación y misión
No temas
Necesitamos aumentar nuestra fe y hacer nuestras las palabras de Jesús: “No temas, rebañito mío”.
La ambición del dinero
El rico no se da cuenta de que vive encerrado en sí mismo, solo vive para acumular, almacenar y aumentar su bienestar material
Necesitamos buenos pastores
Hoy, en este mundo nuestro, se habla mucho de falta de verdaderos pastores que se pongan al servicio del pueblo. Necesitamos buenos pastores.
¿Otro traidor?
Judas Iscariote no fue un traidor. Solo cumplió con su papel en conformidad con el diseño de Jesús, y quizás de alguien más, así como no son traidores los que se disocian públicamente del régimen de aquí, ya sea por asuntos de conciencia o por evitar sanciones que conducen al ostracismo.
La esperanza es nuestra fortaleza
La vida de Jesús es un grito a favor de la esperanza en la vida. La esperanza pertenece a la vida, es la misma vida defendiéndose.
Jesús, orgullo del Padre
A raíz del Bautismo toda la vida de Jesús será un servicio fiel a Dios y a los hombres y un llamado permanente a la conversión del corazón de todos los hombres. Él será el primer hombre nuevo lleno del Espíritu de Dios.
La Navidad auténtica es la que se vive y no se ve
El pesebre es un canto a la grandeza de la sencillez: un Dios se hace carne, debilidad y se identifica con lo más débil de nosotros mismos. En la Navidad Dios abraza a la humanidad en su carne, en lo más débil.