En los brazos de Rusia

Los Ortega Murillo y sus secuaces, ya sea por su ideología o convicción política, o por la ambición de seguir disfrutando las riquezas que les produce el control del Estado… no están dispuestos a ceder. Hay que sacarlos del poder por la fuerza.

La carta de la magistrada

Alba Luz Ramos es cómplice del desmantelamiento de la institucionalidad democrática del poder judicial de Nicaragua, y de ponerlo en manos de los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo que ahora son sus verdugos.

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