Con frecuencia se acusa a los políticos opositores de Nicaragua, de que no son capaces —o no tienen voluntad—de movilizar a los ciudadanos en marchas y protestas callejeras para defender la libertad y la democracia.
Con frecuencia se acusa a los políticos opositores de Nicaragua, de que no son capaces —o no tienen voluntad—de movilizar a los ciudadanos en marchas y protestas callejeras para defender la libertad y la democracia.
Nicolás Maduro huye hacia adelante, porque la reorganización de su gabinete de gobierno no es para rectificar las erróneas políticas gubernamentales que han causado el desastre que sufre Venezuela, sino para insistir en esas mismas políticas.
El factor humano es la causa principal del aumento de los accidentes de tránsito, en particular la falta de educación y cultura, incluyendo la cultura democrática que motiva el reconocimiento al derecho de los demás y el respeto a las instituciones y la ley.
El Estado de Nicaragua es oligárquico y dictatorial, no es un garante de la seguridad, el patrimonio y la vida de los indígenas del Caribe, como tampoco lo es de los campesinos que habitan en la extensa franja territorial de la ruta canalera.
En un artículo publicado en el diario El País, Almagro aseguró que “no podemos dudar respecto a qué debemos hacer porque de nuestra acción depende: elegir a quienes nos gobiernan, hacerlos responsables por sus inconductas y dar marco a un gobierno del pueblo para el pueblo”.
La Fundación del Español Urgente (Fundéu) escogió el vocablo populismo como la palabra del año 2016.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) calificó al 2016 como un año “extraordinario y turbulento”, en el ámbito de la libertad de prensa en el hemisferio occidental.
Los resentimientos y luchas por espacios de poder dentro del Frente Sandinista, combinados con las coyunturas internas y externas desfavorables que se ven venir para el poder orteguista.
La situación en la que se encontraba la oposición al somocismo en aquellos días era muy parecida a la que afronta hoy la oposición al orteguismo.
Si hay una tarea a la que un Gobierno debe dedicarse es a mejorar no solo el acceso, sino la calidad de la educación que reciben sus niños y jóvenes