Róger Mendieta Y siempre fue el termómetro de su propio valor. No tenía rostro de Pan Dulce, como cierto amigo nuestro compañero de Partido, ni tenía porqué tenerlo. Para fortuna o infortunio de Pedro, su corazón y su alma de luchador, fue estimulada desde principios del Siglo XIX por los demonios de la libertad en […]