Gustavo Tablada Zelaya
Cada día los medios noticiosos nos llevan hasta nuestros hogares informaciones donde se relatan diferentes acontecimientos relacionados, ya sea con la puesta en peligro, o con la pérdida de vidas de ciudadanos en nuestro país.
Esto evidencia que la seguridad ciudadana está seriamente desmejorada y es un factor de inestabilidad permanente para toda la sociedad nicaragüense en el momento actual incidiendo de forma negativa con el cumplimiento de tareas que como sociedad en crisis debemos atender oportuna, eficaz y rápidamente.
No podemos culpar al gobierno actual como causante de esta problemática ya que ella se debe a un proceso de acumulación de situaciones que a los nicaragüenses nos ha tocado vivir durante los últimos treinta años de nuestra violenta historia sin que se hayan implementado acciones científicamente elaboradas para de alguna manera contrarrestar los efectos desastrosos que tales situaciones han provocado en la sociedad.
En días recientes la información dada por personeros de la Policía Nacional acerca de los accidentes de tránsito acaecidos durante el año recién pasado ha impactado de manera preocupante a determinados sectores, cosa que ya es conocida, vivida y considerada “normal” o frecuente para todos los que nos movilizamos a pie o en algún medio de transporte por cualquier parte del territorio nacional.
Necesario es dejar establecido que los accidentes de tránsito y las víctimas y daños que ocasionan es una de las diez diferentes manifestaciones de la patología psicosocial que aquejan a los nicaragüenses en la actualidad y que ponen en evidencia que en nuestro país se encuentra muy deteriorada la salud mental de la población.
Todas estas manifestaciones de la mencionada patología están estrechamente interrelacionadas y ameritan ser atendidas a lo inmediato puesto que de no hacerlo su avance indetenible nos irá cubriendo paulatinamente como ola de perjuicio la que terminaría por ahogarnos generando situaciones peores que las que hoy vivimos en el seno de la sociedad nicaragüense.
No es difícil establecer que detrás de la mayoría de accidentes de tránsito, que en muchas ocasiones es tipificado como mala maniobra, se encuentra el uso o abuso de alcohol o de drogas porque la incidencia del uso de ambas se han incrementado notoriamente en Nicaragua, constituyendo otras dos expresiones más de las patologías anteriormente mencionadas.
La situación es tan seria que ni la misma Policía Nacional está exenta de los efectos de tales fenómenos. En fecha reciente perecieron dos Comisionados: uno arrollado por un bus, en horas tempranas de la mañana, el que era conducido por un conductor en estado de ebriedad, quien no solamente irrespetó una señal de tránsito sino que corría a exceso de velocidad y el otro fue asesinado por usuarios de drogas también en horas tempranas de la mañana.
Si bien es cierto que no es el gobierno actual el culpable de dicha situación, si es el responsable de atenderla y buscarle la solución adecuada partiendo de concepciones modernas, evitando la utilización de bazukas o medios o procedimientos similares, ya que está ampliamente demostrado que la violencia en cualquiera de sus formas genera también violencia.
Yo sugiero que ante toda esta difícil, compleja, singular y peligrosa problemática se debe utilizar el principio que el Padre de la Medicina Hipócrates dejó establecido y que textualmente dice: cesando la causa, cesa el efecto, procedimiento que raramente utilizamos, con el fin de darle solución a dichos problemas, empezando por poner las cosas en su lugar.
El autor es médico-siquiatra y promotor de la salud mental.