En letra pequeña

Fabián [email protected]

VERDUGOS

Parece casualidad. Cuando los buseros asoman nuevamente la cabeza para pedir aumento en el pasaje, uno de los suyos sale haciendo la gran trastada que obliga a decirles otra vez: ¡Con qué cara piden aumento si nos están matando en las calles! En realidad no creo que haya muchas casualidades. Pasa todos los días. Ahí están las estadísticas: 1,090 accidentes de buses en el año. Más de la mitad del total. Sucede que estas muertes se vuelven tan normales que ya no las notamos y sólo nos damos cuenta de ellas cuando el crimen es brutal como el que ocurrió esta semana con los bomberos, o como el de la niña que fue arrancada de los brazos de su padre en la Racachaca el año anterior o el de la señora que murió aplastada bajo las llantas de un bus amarillo en el antepasado.

CONDENADOS

Es como una película repetida. Ahí están los mismos dirigentes del transporte, Rafael Quinto o Andrés Lara tienen que ser, haciendo los mismos cálculos que sólo a ellos les cuadran, repitiendo un discurso grabado en el paleolítico, que se resume en una frase: “Estamos condenados a estos buseros”.

DEFENSA DE AVELLÁN

Realmente me quedé apabullado con toda la jerigonza legal que nos soltó el doctor Daniel Olivas para demostrar que el diputado Fernando Avellán es inocente. Quiere decir, doctor, que yo puedo entrar borracho en mi vehículo a cualquier celebración, mentarme la madre con quienes estén por ahí, y cuando las cosas se pongan difíciles sacar mi revólver y disparar para alegar defensa propia. Uno puede entender que un abogado defensor haga todo lo posible por demostrar la inocencia de su defendido, para eso le pagan, pero no espere el doctor Olivas que nos chupemos el dedo, porque si ahí no hay delito, mejor abramos de una vez las puertas de las cárceles.

BECAS POBRES

Dice el doctor José Rizo que ningún funcionario de este gobierno se apropiará de las medias becas que la Universidad Técnica de Nicaragua ha dispuesto para estudiantes pobres. Nada nuevo nos dijo Rizo. Ya sabemos que a los funcionarios no les interesan ni las medias becas, ni las carreras técnicas, mucho menos las que se ofrecen en Nicaragua.¿Para qué? Si ahí están las becas en universidades prestigiosas del mundo que paga completitas el Banco Central.

SUERTE DE PERRO

En los tres meses que tengo de estar estudiando en España, he visto tragedias, a veces igual de fuertes, pero sin ese ingrediente que hace la tragedia tan común en Nicaragua. Descarrilamientos de trenes, un niño que se mata al caer en un parque infantil, otro que muere quemado cuando estalla el chimbo de gas de su casa. Hay otras más inverosímiles para nuestra pobreza. El otro día los noticieros de televisión se ocupaban del caso de un perrito al que alguien encontró paralítico en la calle. Entre los televidentes se desarrolló una cadena de solidaridad para salvar el perrito al que finalmente se le pudo pagar una operación ¡para trasplante de médula! Mientras los vecinos lloraban conmovidos, yo sentí ganas de llorar pensando en cuántos niños jamás tendrán la suerte que tuvo el perrito ese.  

Editorial
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