Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
A mediados de esta semana, cuando la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, anunció que la llamada “dispensa de la propiedad” había sido otorgada al gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega, hubo reportes de agencias noticiosas que dijeron que empresarios y hasta políticos opositores habían “respirado aliviados” por la noticia.
Sobre el origen de los juegos olímpicos no existe solo la versión histórica, sino también la mitológica, creada por la rica fantasía griega.
Que el PLI diga que participará en estas elecciones para documentar el fraude es parecido a que una mujer violada diga que se volverá a acostar con su violador para recoger las pruebas que lo inculpan. Ni se le va a creer cuando diga que la volvieron a violar, ni se le creerán las acusaciones de violación anteriores, que a lo mejor fueron ciertas, pero quedarán marcadas por la duda después de verla complacida marchar a que “le cometan el delito”. Al contrario, el violador, posiblemente limpie su nombre, y el juez, que en el caso de las elecciones sería la opinión pública y la observación internacional, terminará archivando el caso como otro más de esos amores enfermizos que se tienen con maltratadores.
El Ejército de Nicaragua continúa golpeando fuerte la narcoactividad en el país y la advertencia lanzada el lunes por el general Julio César Avilés, de que un cabecilla narco es buscado por las autoridades en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), en buena medida indica que en el país —a pesar del retroceso generado por el presidente inconstitucional Daniel Ortega en varios ámbitos— la institución castrense realiza una loable labor por garantizar la seguridad ciudadana, la paz y estabilidad en “zonas rojas” afectadas por el flagelo de la droga.
Querida Nicaragua: ¿Valió la pena sacrificar más de cincuenta mil nicaragüenses de ambos bandos para tener un resultado final como el que tenemos ahora?
En las próximas elecciones municipales quiero estar dentro del recinto de votaciones, observando atentamente todo el procedimiento y listo a denunciar cualquier irregularidad o fraude. Y espero hagan lo mismo mis hijos, esposa, parientes y amigos.
La reflexión sobre la naturaleza de la política y del poder surge de la necesidad de encontrar una explicación racional al comportamiento histórico de ambos en nuestro país. Cambian los tiempos, las circunstancias y las personas, pero persisten los comportamientos que hacen que los hechos configuren las tendencias que de cierta forma caracterizan nuestro ser y quehacer históricos.
Aunque hay quienes dicen que el terror que el gigantesco y poderoso elefante le tiene a un pequeño ratón no es más que un mito, la verdad es que, cierto o no, sirve para ilustrar cómo los que se creen omnipotentes pueden llegar a sentir horror ante cosas que parecen, a simple vista, insignificantes.
El reciente nefasto hecho de abuso físico y mental de arbitraje hacia una ciudadana nicaragüense, la líder cultural diriambina Luvi Rappaccioli Navas, ha propiciado que volviese a nuestra memoria el porqué del tan ansiado cambio en las bases de la política de esta nación, en un julio lluvioso de hace un poco más de 30 años.
Algo raro pasa con el combustible en Nicaragua. Uno, a pesar del supuestamente generoso acuerdo petrolero con Venezuela, tenemos, sino el más caro, el segundo combustible más caro de Centroamérica. Dos, mientras el barril de petróleo baja, el combustible sube, y uno no logra entender cómo es que en los años cuando se compraba el petróleo a este mismo precio, o más caro, se podía producir un combustible más barato que el que se vende ahora. Y tres, y esto es más inexplicable aún, por qué si el precio de referencia para Nicaragua es el petróleo de Texas, en 2010, según datos oficiales, se pagó 124 millones de dólares más en la factura petrolera porque se usó de referencia el barril de petróleo venezolano, que es de peor calidad y tradicionalmente más barato, pero que ahora se compra más caro que el de Texas. Nos están dando vuelta.