Sobre el origen de los juegos olímpicos no existe solo la versión histórica, sino también la mitológica, creada por la rica fantasía griega.
El mitólogo francés de la segunda mitad del siglo XVIII y primera parte del XIX, Jean Francois Michel Noël, remite el origen mitológico de los juegos olímpicos a la época legendaria cuando Cronos (el Tiempo) reinaba solo y de manera absoluta en el mundo.
Cronos se unió sexualmente con Rea (la Tierra) y de esa relación nació Zeus, cuya educación fue confiada a los cinco Dáctilos, como se llamaban cinco hermanos fabulosos: Hércules (el cual no tenía nada que ver con el héroe del mismo nombre que existió mucho tiempo después), Peoneo, Epidemes, Jasio e Ida.
Cuando cumplían la tarea de educar a Zeus, Hércules propuso a sus hermanos Dáctilos que hicieran ejercicios físicos compitiendo en una carrera, y quien ganara fuera reconocido con un ramo de olivo, la planta sagrada. Como eran cinco, Hércules propuso que la competencia fuera celebrada cada cinco años en el monte Olimpo y por eso los llamó Juegos Olímpicos.
Pero esa es solo una de las distintas versiones sobre el origen mitológico de los juegos deportivos universales. Según otra versión, los juegos se originaron cuando Zeus luchó en el monte Olimpo con Cronos, su padre, disputándose el trono del mundo.
También se cuenta que los juegos olímpicos se originaron después que Zeus derrotó a los Titanes, y para conmemorar su gran victoria, dispuso que cada cierto período se celebraran unas competencias deportivas, en las cuales, al comienzo participaron solo los dioses y después los atletas humanos.
En las competencias olímpicas de los dioses se menciona especialmente una carrera que Apolo le ganó a Hermes (Mercurio), a pesar de que este tenía alas en los pies porque era el mensajero de los dioses. A partir de aquella victoria de Apolo, en su honor se instituyó el pentatlón, una competencia de cinco pruebas en la cual los atletas participaban completamente desnudos. Las cinco competencias del pentatlón eran: estadio (una carrera de 180 metros a pie); salto de longitud; lanzamiento de jabalina; lanzamiento de disco; y, lucha libre.
Todas las competencias eran importantes y obligatorias para los participantes, pero el triunfador era el que ganara la carrera de 180 metros. No obstante, si un competidor ganaba las pruebas de salto, lanzamiento de jabalina y lanzamiento de disco, se adjudicaba la victoria sin tener que competir en estadio y salto.
En honor de Apolo por haber ganado la primera carrera de los juegos olímpicos, se estableció la costumbre de que los atletas que se distinguían en el Pentatlón bailaran alrededor del templo de Zeus, al son de música de flautas ejecutada por las Pitias, como se llamaban las sacerdotisas del templo de Apolo en Delfos, desde donde llegaban cada vez que se celebraban las competencias.
Las mujeres no podían participar en los juegos olímpicos. Sin embargo, en compensación se celebraba paralelamente una fiesta femenina en honor de Hera, la esposa de Zeus, en la cual las mujeres competían en una carrera divididas en tres grupos: primero iban las más jóvenes, después las intermedias y por últimos las de mayor edad. Todas las mujeres participantes, tanto las que ganaban la carrera como las que perdían, celebraban con júbilo y eran festejadas por las que solo participaban en la competencia como testigos y animadoras.
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