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El reclamo enviado por el gobierno de Nicaragua a Costa Rica el pasado 8 de septiembre volvió a colocar en discusión la participación de menores de edad en actividades y mensajes políticos.
El cocanciller nicaragüense Valdrack Ludwing Jaentschke protestó por la difusión de un video del movimiento campesino nicaragüense exiliado en Costa Rica en el que aparecen menores de edad. La nota cuestiona la utilización de niños en una pieza que contiene un mensaje político contra el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
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La presencia de menores en actividades políticas, sin embargo, tiene una larga historia dentro del sandinismo. Desde el triunfo de la revolución, en julio de 1979, niños y adolescentes fueron incorporados a organizaciones, celebraciones, actividades educativas y actos públicos relacionados con el proyecto revolucionario.
Una de las expresiones de esa política fue la Asociación de Niños Sandinistas (ANS), creada para organizar a los menores alrededor de las actividades promovidas por la Revolución Sandinista. Los niños participaban en actos, desfiles y otras actividades en las que se reproducían símbolos, consignas y referentes políticos del FSLN.
Esa presencia también se extendió al sistema educativo. Durante los años ochenta, héroes y mártires de la revolución fueron incorporados a los contenidos escolares y la guerra que enfrentaba al Ejército Popular Sandinista con la Contra pasó a formar parte del entorno cotidiano de los estudiantes.
La militarización de la sociedad también alcanzó a la niñez. Fotografías de la época muestran a niños participando en desfiles con fusiles de madera, menores acompañando a milicianos armados y adolescentes manipulando armas en posiciones defensivas.
La guerra amplió todavía más esa relación entre juventud, política y armas. La Convención sobre los Derechos del Niño considera niño a todo ser humano menor de 18 años. Durante la década de los ochenta, jóvenes de 17 años fueron incorporados al Servicio Militar Obligatorio y menores de edad también participaron como milicianos o como las llamadas “Mascotas” de los Batallones de Lucha Irregular, BLI.
La utilización de símbolos políticos entre los menores no desapareció con el final de la revolución en 1990. Después del regreso de Daniel Ortega al poder, en enero de 2007, niños y adolescentes volvieron a aparecer de manera frecuente en actos partidarios, actividades escolares y celebraciones promovidas por instituciones públicas.
En escuelas y actividades oficiales se utilizan banderas rojinegras, pañuelos sandinistas y otros símbolos asociados al FSLN. Fotografías de diferentes años muestran a estudiantes participando en actos vinculados con el partido gobernante y, en algunos casos, a niños vestidos con uniformes de instituciones como la Policía Nacional.
La relación entre la niñez y el poder político adquirió otra dimensión durante la crisis iniciada en abril de 2018. Niños y adolescentes estuvieron entre las víctimas de la violencia desatada durante las protestas y la posterior represión.
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Álvaro Conrado, de 15 años, murió el 20 de abril de 2018 después de ser herido cuando llevaba agua a estudiantes que participaban en las protestas en Managua. Su muerte se convirtió en uno de los casos más conocidos de menores fallecidos durante aquella crisis.
También murió Teylor Lorío Navarrete, de 14 meses, alcanzado por un disparo en junio de 2018 en Managua. Ese mismo mes, dos menores de la familia Velásquez Pavón murieron en el incendio de su vivienda en el barrio Carlos Marx durante un ataque ocurrido en medio de la violencia política.
El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más contabiliza 29 menores de edad muertos en el contexto de la represión de 2018, además de 70 niños detenidos y 58 que quedaron huérfanos por la muerte de sus padres durante las protestas.
El reclamo presentado ahora ante Costa Rica introduce un nuevo episodio en esa extensa relación entre niñez y política. Las fotografías conservadas durante casi cinco décadas permiten recorrer cómo los menores han aparecido en diferentes momentos de la historia sandinista: desde los primeros desfiles revolucionarios y la guerra de los años ochenta hasta los actos partidarios y oficiales del actual gobierno de Ortega y Murillo.



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