“Carretera Interamericana en Nicaragua, 1942”. Así acredita la revista Life esta fotografía de Peter Stackpole. La familia Caligaris usó la vivienda para la temporada cafetalera; tiempo después, la propiedad quedó en el abandono. LA PRENSA / PETER STACKPOLE

“Carretera Interamericana en Nicaragua, 1942”. Así acredita la revista Life esta fotografía de Peter Stackpole. La familia Caligaris usó la vivienda para la temporada cafetalera; tiempo después, la propiedad quedó en el abandono. LA PRENSA / PETER STACKPOLE

Quinta Angélica: el mito de la casa embrujada de El Crucero

Un obrero muerto, periodistas que pernoctaban y misteriosas historias acompañaron la vida de esta casa hasta su demolición, aunque sus leyendas todavía sobreviven.

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En la década de 1940 se construía la Carretera Panamericana Sur. A la altura del kilómetro 21, los obreros levantaron un campamento para descansar tras las duras jornadas. Una tarde notaron la ausencia de un joven de 28 años, originario de Nindirí. Lo buscaron toda la noche. A la mañana siguiente lo encontraron a 600 metros al norte del campamento: estaba muerto, con los ojos desorbitados y una expresión de dolor.

No encontraron señales de violencia ni picaduras de animales en el cadáver. Por ello, declararon la muerte como un infarto fulminante. Todo ocurrió cerca de la casa recién construida de la familia Caligaris. El fallecimiento de este joven fue, probablemente, el primero que se le achacó a la propiedad, conocida con los años como La casa embrujada de El Crucero.

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La vivienda se ubicaba en la zona más alta de las sierras de Managua. En esos años la rodeaban grandes haciendas cafetaleras, donde la neblina bajaba sobre los cultivos y la carretera se perdía entre curvas. Construida a inicios de la década de 1940, su primer dueño fue el italiano Ángelo Caligaris Baretti.

Caligaris construyó su residencia de campo a la par del avance de la Carretera Panamericana Sur. La edificación quedó sobre el trazado de la nueva vía, lo que aumentó el valor de la propiedad. La casona, de dos plantas y arquitectura neocolonial, se convirtió en el refugio de descanso familiar. Sin embargo, permaneció abandonada durante mucho tiempo. Al caer la noche, desde el camino se apreciaba en total oscuridad. La neblina y la vegetación tupida terminaron por alimentar la leyenda urbana de la casa embrujada.

En 1965, Caligaris la vendió al abogado Julio Aguilar Montalbán, quien la bautizó como Quinta Angélica en honor a su madre, Angélica Montalbán. Aguilar decidió restaurarla. La vivienda recuperó la vida. Los fines de semana la familia se reunía allí, las luces se encendían y las voces volvían a llenar los antiguos salones.

El terremoto del 23 de diciembre de 1972 cambió de nuevo la historia. Tras la destrucción de Managua, parte de la familia Aguilar se refugió de forma temporal en la quinta. Años después, durante la insurrección contra la dictadura somocista, un comando revolucionario confiscó la propiedad. Los combatientes la ocuparon para establecer un punto de comunicación clandestina y, más tarde, la convirtieron en un cuartel militar.

Luego llegaron los años de abandono. La propiedad pasó a manos estatales, se deterioró y terminó en ruinas. Paradójicamente, fue entonces cuando la Quinta Angélica alcanzó su mayor fama.

Periodistas, curiosos y exploradores llegaron atraídos por las historias de aparecidos. Algunos esperaban encontrar fantasmas; otros solo hallaron una vivienda vencida por el tiempo. El periodista Anuar Hassan Morales incluso pasó una noche allí para investigar los relatos, sin hallar ninguna explicación sobrenatural.

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Esta residencia alimentó durante décadas la imaginación de los nicaragüenses. Para unos fue una casa embrujada; para otros, una antigua finca marcada por el abandono. Pese al paso del tiempo, la Quinta Angélica permanece en la memoria como una fotografía antigua: borrosa, incompleta y fascinante.

Su verdadera historia no necesita fantasmas. Se compone de inmigrantes, café, poesía, terremotos, revolución, familias y abandono. Quizá esa sea su mayor leyenda: que una vivienda construida para el descanso terminó como uno de los sitios más recordados de las Sierras de Managua.

Una fotografía de abril de 2005 muestra en pie las últimas paredes de la famosa “Casa Embrujada”. La historia tergiversada de esta casona terminó convertida en leyenda dentro del imaginario nicaragüense. LA PRENSA / ORLANDO VALENZUELA
Una fotografía de abril de 2005 muestra en pie las últimas paredes de la famosa “Casa Embrujada”. La historia tergiversada de esta casona terminó convertida en leyenda dentro del imaginario nicaragüense. LA PRENSA / ORLANDO VALENZUELA
Así lucía el interior de la Quinta Angélica, de arquitectura neocolonial. Pasó por dos propietarios antes de llegar a manos del Estado, etapa en la que inició su franco deterioro. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Así lucía el interior de la Quinta Angélica, de arquitectura neocolonial. Pasó por dos propietarios antes de llegar a manos del Estado, etapa en la que inició su franco deterioro. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Fachada lateral de la vivienda. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Fachada lateral de la vivienda. LA PRENSA / ARCHIVO REDES

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La maleza consume los restos de la Quinta Angélica, bautizada por el mito popular como La Casa Embrujada. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
La maleza consume los restos de la Quinta Angélica, bautizada por el mito popular como La Casa Embrujada. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Un árbol de hule acompañó durante décadas las ruinas de la vivienda. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Un árbol de hule acompañó durante décadas las ruinas de la vivienda. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
La pileta del patio posterior, origen de la leyenda sobre el supuesto ahogamiento de una niña cuyo espíritu vagaba por las noches. Una historia sin fundamento: nunca se comprobó el fallecimiento de ninguna menor en la casona. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
La pileta del patio posterior, origen de la leyenda sobre el supuesto ahogamiento de una niña cuyo espíritu vagaba por las noches. Una historia sin fundamento: nunca se comprobó el fallecimiento de ninguna menor en la casona. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Postal en blanco y negro de las ruinas vandalizadas de la Quinta Angélica. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Postal en blanco y negro de las ruinas vandalizadas de la Quinta Angélica. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
En un reportaje publicado por el diario La Prensa el 17 de mayo de 1989, Paula de Moreno, exempleada doméstica de la familia Aguilar, desmintió los mitos al declarar al periodista: “Aquí crecieron mis cinco hijos y nunca vimos ningún espanto. Feliz vivía yo en esa casa. Don Julio era muy bueno y, si yo me vine de allí, fue porque llegaron las tropas sandinistas y se armaban pleitos; como tenía muchachas jóvenes, me dio miedo que se metieran con ellas”. LA PRENSA / ARCHIVO
En un reportaje publicado por el diario La Prensa el 17 de mayo de 1989, Paula de Moreno, exempleada doméstica de la familia Aguilar, desmintió los mitos al declarar al periodista: “Aquí crecieron mis cinco hijos y nunca vimos ningún espanto. Feliz vivía yo en esa casa. Don Julio era muy bueno y, si yo me vine de allí, fue porque llegaron las tropas sandinistas y se armaban pleitos; como tenía muchachas jóvenes, me dio miedo que se metieran con ellas”. LA PRENSA / ARCHIVO
La propiedad se construyó dentro de la finca cafetalera Las Uvas, perteneciente a Ángelo Caligaris. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
La propiedad se construyó dentro de la finca cafetalera Las Uvas, perteneciente a Ángelo Caligaris. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Su propósito original era puramente práctico: servir como casa de descanso familiar y residencia temporal durante la recolección del café. La propiedad comenzó a ganar su fama de “embrujada” una vez que los Caligaris redujeron sus visitas. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Su propósito original era puramente práctico: servir como casa de descanso familiar y residencia temporal durante la recolección del café. La propiedad comenzó a ganar su fama de “embrujada” una vez que los Caligaris redujeron sus visitas. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Las casas de campo en abandono, la densa vegetación, los cafetales y la niebla propia de las Sierras configuraron el escenario ideal para el surgimiento de historias sobre fantasmas y eventos sobrenaturales. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Las casas de campo en abandono, la densa vegetación, los cafetales y la niebla propia de las Sierras configuraron el escenario ideal para el surgimiento de historias sobre fantasmas y eventos sobrenaturales. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Una de las leyendas más extendidas involucra al diplomático francés Raymond Pons, quien habría habitado la vivienda a comienzos de la década de 1950. Pons aseguró sufrir experiencias inexplicables, como bofetadas nocturnas, tirones de cobija para sacarlo de la cama y ruidos extraños. Este relato proviene de los testimonios atribuidos al escritor nicaragüense Fernando Silva. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
Una de las leyendas más extendidas involucra al diplomático francés Raymond Pons, quien habría habitado la vivienda a comienzos de la década de 1950. Pons aseguró sufrir experiencias inexplicables, como bofetadas nocturnas, tirones de cobija para sacarlo de la cama y ruidos extraños. Este relato proviene de los testimonios atribuidos al escritor nicaragüense Fernando Silva. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
En 1965, el abogado Julio Ricardo Aguilar Montalbán compró la propiedad a los Caligaris. Los integrantes de la familia Aguilar negaron de forma categórica haber experimentado fenómenos paranormales: aseguraron que durante los fines de semana transcurridos en la quinta jamás vieron ni escucharon nada fuera de lo común, tildando los relatos de fantasmas como simples “patrañas”. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
En 1965, el abogado Julio Ricardo Aguilar Montalbán compró la propiedad a los Caligaris. Los integrantes de la familia Aguilar negaron de forma categórica haber experimentado fenómenos paranormales: aseguraron que durante los fines de semana transcurridos en la quinta jamás vieron ni escucharon nada fuera de lo común, tildando los relatos de fantasmas como simples “patrañas”. LA PRENSA / ARCHIVO REDES
La Prensa Domingo El Crucero quinta Angélica

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COMENTARIOS

  1. Hace 1 semana

    Todo lo que toca el FSLN es destruido. ¿Qué no destruyeron estos jodidos? Incluso el barbudo de Fidel Castro preservó la residencia del escritor estadounidense Ernest Hemingway: Finca Vigía. El FSLN es como los comejenes. La quinta Angélica era en cierta forma histórica. Por supuesto, la mala vibra de la casa era que permanecía deshabitada la mayor parte del tiempo y los llenos de imaginación para tener tema de conversación a la hora crepuscular inventan cuentos fantasmagóricos.

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