Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
¿Qué sería de un negocio incapaz de medir sus pérdidas o ganancias? Obviamente la bancarrota. El medir resultados, o cuantificar aspectos claves para evaluar el desempeño, es fundamental para orientar la marcha de las instituciones y los individuos.
La realización hace unos días del IX Festival de Poesía, dedicado en esta ocasión al poeta Ernesto Cardenal, con la participación de poetas provenientes de todos o casi todos los continentes, y la del primer Encuentro de Escritores Centroamericanos, Centroamérica Cuenta, bajo la dirección del escritor Sergio Ramírez, han hecho de Nicaragua, principalmente de Granada, en donde tradicionalmente se celebran los festivales de poesía, un centro de irradiación de cultura y arte, cuya significación no debe pasar inadvertida.
Cada vez que pregunto por qué tenemos que pagar aquí los precios más altos de la región —con la excepción de Costa Rica— en lo que se refiere a combustibles, la primera respuesta que obtengo es que esto obedece a las “economías de escala”.
Don David Bayardo Muñiz, amigo nicaragüense residente en San José, California, Estados Unidos, quien me escribe regularmente para comentar esta columna y sugerirme temas o darme ideas, me ha escrito esta vez lo siguiente…
¿A qué mente perversa se le ocurrió la idea de subir de 750 a 1,500 las semanas trabajadas para tener derecho a esa miseria de pensión que al final otorga el INSS? Es una idea malévola. Cotizar para no recibir nada. La esperanza es que la gente muera sin lograr nunca su pensión. Si actualmente tenemos a miles de ancianos en las calles porque han quedado excluidos solo porque no lograron los 15 años de cotizaciones que ahora se exigen, imagínese cuántos miles más estarán en las calles cuando empiecen a llegar a la vejez aquellos a quienes se les empezará a exigir 30 años de trabajo continuo. Sería un asalto disfrazado de ley de la que apenas se percatan sus principales víctimas: todos los nacidos después de 1977.
El conocimiento del acontecer de Nicaragua debe ser una obligatoriedad de todos los que vivimos acá y de los que residen en el extranjero. La historia y los sucesos actuales debieran ser analizados acuciosamente desde muy temprana edad para saber lo que realmente sucedió antes y hoy a fin de manejar lo que el futuro nos pueda deparar. En primer término vemos que buena parte de la juventud se ha convertido en aduladores sin saber quizá cómo murieron más de cincuenta mil en la época de los diez años perdidos y que fueron inducidos a participar en una absurda guerra por querer cambiar Nicaragua a un estado comunista.
Querida Nicaragua: Desde que estaba exiliado en Costa Rica y observaba que había desunión entre los hombres que luchábamos contra el comunismo he sido promotor de la unidad. Ansiaba que los que luchaban en el norte se unieran con los del sur. Fue imposible lograr la unidad.
En un artículo titulado: ¿Por qué renuncia el papa?, Iván de Jesús Pereira —pariente a quien estimo— propone la tesis de que Benedicto XVI abdicó porque “no es un luchador como Juan Pablo II”. Una serie de problemas, según él, le amargaron la vida al punto de obligarlo a “rajarse”, como decimos localmente.
No sé por qué ha sorprendido tanto la abdicación de Benedicto XVI; aunque excepcional, no era imprevisible. Bastaba verlo frágil y como extraviado en medio de esas multitudes en las que su función lo obligaba a sumergirse, haciendo esfuerzos sobrehumanos para parecer el protagonista de esos espectáculos obviamente írritos a su temperamento y vocación.
Si hay un gremio que ha sido fiel al orteguismo, “históricamente” como le gusta decir aquí a los que se arropan en la bandera de la izquierda, es el gremio del Transporte Urbano Colectivo de Managua.