Si hay un gremio que ha sido fiel al orteguismo, “históricamente” como le gusta decir aquí a los que se arropan en la bandera de la izquierda, es el gremio del Transporte Urbano Colectivo de Managua.
Las cooperativas sandinistas de buses, como se dice comúnmente, y en particular la Parrales Vallejos, fueron el dolor de cabeza del gobierno de doña Violeta Barrios de Chamorro desde el primer día que asumió la Presidencia en abril de 1990.
Aquellas sangrientas asonadas eran encabezadas por los buseros que no dudaban en enfrentarse a los policías que en aquel momento trataban de poner el orden. Todo esfuerzo por calmarlos parecía inútil en aquellos tiempos. Los abanderados de la consigna de “gobernar desde abajo” del hoy inconstitucional presidente Daniel Ortega, eran estos buseros. Al “Inconstitucional” le sirvieron de mucho para mantenerse vigente, al punto que hoy hay quienes celebran la paz social que “garantiza” Ortega. ¿Cómo no la va a garantizar si él es el que controla a los revoltosos? Con él fuera del poder el bochinche es seguro cada vez que la conveniencia política lo requiere. Con él en el poder no hay quien diga “esta boca es mía”.
Por eso el “Inconstitucional” tiene mucho que agradecerle a los revoltosos, y en particular las cooperativas de buses como la Parrales Vallejos pues no pocas veces paralizaron el gobierno de doña Violeta; y Arnoldo Alemán prefirió pactar con Ortega y entregarle la mitad del Estado antes que enfrentarlos.
La amenaza de las violentas protestas de los buseros, que tuvieron también que derramar sangre, recibir golpes y contaminarse más que nadie los pulmones con el dañino humo de las llantas quemadas jugaron un papel clave en la vida política del “Inconstitucional” mientras estuvo fuera del poder formal.
Uno pensaría entonces que ahora que el “Inconstitucional” ha implantado un régimen absolutista de corte fascista los buseros deberían estar, como se dice popularmente, “en la gloria”. Pero ya lo dice el dicho: “Mal paga el diablo a quien bien le sirve”.
Según los buseros, el subsidio que el Gobierno les da para mantener el pasaje en 2.50 córdobas no es suficiente para cubrir el verdadero costo. Pero esa es una queja de siempre.
Por otro lado, el observador incauto podría alegar que el gobierno de Ortega les renovó la flota de buses. Y aunque eso es cierto lo triste es que les quitó los buses viejos, no les pagó nada, y ahora los buseros deben pagarle a Alba-Caruna estos buses nuevos que Rusia regaló! Pero no solo eso, sino que son forzados a darle mantenimiento a los mismos en los talleres de Alba Transporte y el seguro que deben pagar no se lo pueden comprar a quien les ofrezca el mejor precio o cobertura sino que también al grupo Alba.
Pero como si eso fuera poco, ahora el Gobierno viene a imponerles el pago del pasaje mediante tarjetas electrónicas. Eso, en sí mismo, no debería ser malo. Es un sistema moderno que garantiza a las cooperativas recibir todo el dinero sin que nada se pierda en el camino, es más rápido, no hay que lidiar con “vueltos” y al usuario le permite andar menos efectivo. A todas luces al sistema no hay por qué ponerle un “pero”.
Sin embargo, como todo lo que hace este Gobierno, en este caso hay un manto de oscuridad casi impenetrable. Cuando de pronto el Instituto Regulador del Transporte Municipal de Managua (Irtramma) decidió que se adoptaría el sistema de las tarjetas, varios representantes de cooperativas reaccionaron en desconcierto. No sabían nada.
Esto contradice lo que aseguró el director de Irtramma, a través de Radio Ya hace días: “Queremos que los transportistas den su conferencia que va a ser en los próximos días y en las partes meramente comerciales de ellos”.
Si es un negocio de los transportistas, ¿por qué algunos alegan no saber nada? Si el Gobierno solo “acompaña” el proceso, ¿por qué las tarjetas llevan el logo sicodélico de la primera dama? Y lo más importante ¿quién seleccionó a la empresa MPeso para manejar este negocio que le permitirá tener en sus manos millones de córdobas cada mes? ¿Hubo licitación? no se sabe. ¿Están de acuerdo los buseros que de los 2.50 del pasaje ahora les quede solo 2.37 porque a la empresa le van a quedar 13 centavos? Habrá que ver. ¿Quién regulará a MPeso? Quién sabe.
Lo que está clarísimo es que los buseros pudieron haber implementado este sistema formando una empresa en la que ellos, y solo ellas, fuesen los socios y por ende los únicos beneficiarios de las ganancias y las ventajas del sistema. Sin duda es otro gol a los buseros que sirvieron fielmente al “Inconstitucional” por tantos años. ¡Qué mal paga el diablo a quien bien le sirve!
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