Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
Mi hija Ximena cayó repentinamente enferma de gravedad y la posibilidad de que no pudiera salir con viva de ello activó un miedo que desbordó todo lo que yo había sentido hasta entonces
En la columna sobre Japeto, padre del titán Prometeo, mencioné la hipótesis de algunos mitógrafos y mitólogos acerca de que Japeto es el mismo Jafet de la leyenda hebrea, hijo del patriarca Noé que gracias a Dios sobrevive con su familia al diluvio universal.
A propósito que esta es una semana de películas, hay una reciente titulada Escuadrón Antigánster (Gangster Squad) que básicamente se resume en lo siguiente: un grupo de policías decide ignorar las leyes para combatir a un grupo mafioso porque consideran que no hay otra forma de enfrentarlos. Para película está bien. En la vida real es escandalosos, a pesar de la frecuencia con que pasa. Y es cierto, debemos reconocer que en ocasiones resulta difícil enfrentar fuerzas criminales muy bien organizadas siguiendo las reglas que aquellos no están dispuestos a cumplir. Es como jugar un partido de beisbol donde de un lado no existen reglas y del otro están obligados a seguirlas. Así, lógicamente, es difícil ganar. Digo difícil, no justificable.
A lo largo de la historia hemos podido apreciar que casi todo aquel que ha llegado a la presidencia de la República se considera como “el ungido”, “el elegido”, y el único capaz de poder estar en ese puesto. Es muy común ver manifestaciones enfermizas de voluntad de perpetuación en el poder al punto que se vuelve además de un vicio obsesivo y demencial, la enfermedad más importante de sus vidas, sin tomar en cuenta los efectos sociales y humanos negativos que conlleva. Por último, se olvidan del pueblo que los ha ayudado a llegar a la cima, para realizar el sueño de sentirse padre de la patria y pesadilla de la gran mayoría de los nicaragüenses.
Querida Nicaragua: Estas reflexiones, todo un compendio de sabiduría, me las envió un oyente y lector.
Para los que desde el exterior seguimos paso a paso el acontecer nicaragüense, es motivo de profunda congoja ver como una camarilla encabezada por la familia Ortega-Murillo y secundada por el Ejército y la Policía, han venido destruyendo la poca institucionalidad democrática que habíamos logrado alcanzar a finales del siglo XX y principios del siglo XXI.
En política, El Salvador y Nicaragua son sociedades paralelas. En los últimos 30 años han vivido situaciones muy similares.
Siendo que uno de mis personajes preferidos en la mitología griega —por aquello de que en la leyenda helénica fue el creador de los seres humanos y además tomó fuego del cielo para darles la inteligencia, y por eso fue cruelmente castigado por Zeus—, busqué información sobre su padre, el titán Japeto.
Qué bien que se castigue a los “botabasura” y también se les dé alternativas dónde carajo depositarla. Está bien que se disponga de buses premiun para que el usuario escoja un mejor servicio de transporte por un precio mayor al bus corriente pero menor al taxi. Está bien que se dispongan los taxímetros, que se usen las tarjetas de pago en los buses Es que todo eso está bien. El problema es que todo este paquete no viene solo. Y no es de gratis. Es como esos dulces que dan los abusadores a los niños para llevarlos hasta el punto donde tienen total control sobre ellos. Caramelos envenenados. ¿Quién puede estar en contra de que limpien de basura nuestras ciudades? Nadie. ¿Quién puede estar en contra de que a los niños se les regale dulces?
El Gobierno de Nicaragua debe buscar los cauces de la institucionalidad y el respeto a la Constitución Política para poder generar confianza en el exterior, donde se sigue viendo al presidente inconstitucional Daniel Ortega Saavedra como alguien que pasa por encima de la norma, atropellando derechos fundamentales de quienes viven en el país.
Querida Nicaragua: Se rumoran negociaciones entre las dos bancadas de diputados para elegir los cargos, hoy ilegales de una buena cantidad de funcionarios. Y uno se pregunta si será posible negociar entre dos bancadas cuando una de ellas cuenta con 63 diputados y la otra con 26.