Eduardo Enríquez

Dos estrategias puestas a prueba

En política, El Salvador y Nicaragua son sociedades paralelas. En los últimos 30 años han vivido situaciones muy similares.

En los años ochenta los gobiernos salvadoreños enfrentaron los embates de una guerrilla izquierdista. En Nicaragua, en la misma década, el gobierno sandinista peleó una guerra civil con una guerrilla derechista.

Aunque los dos países sufrían una guerra civil, en Nicaragua la estatización de la economía la dejó reducida añicos mientras que el ritmo de crecimiento de la economía de libre mercado salvadoreña no se detuvo.

A inicios de los noventa Centroamérica dejó de ser un campo de batalla de interés para las potencias y entró a vivir un período democrático, pero en la segunda mitad de la primera década del siglo XXI en ambos países las elecciones fueron ganadas por los partidos de izquierda que ahora huérfanos sin la Unión Soviética, encontraron en el Alba el Cuerno de la Abundancia.

Tanto el partido FMLN en El Salvador como el Orteguismo en Nicaragua están aprovechando el despilfarro que Hugo Chávez hace de los recursos venezolanos para convertirse en grandes capitalistas en sus respectivos países. Eso, aunado a la visión autoritaria que tanto los unos como los otros tienen del mundo, ha ido amenazando los derechos y las libertades en ambas sociedades.

Sin embargo, el proyecto ha avanzado con mayor velocidad y aplomo en Nicaragua que en El Salvador. Allá los intentos totalitarios se han enfrentado con la firme oposición de todos los sectores de la sociedad civil. Aquí, algunos sectores han claudicado, otros han pactado para evitar ser arrollados y los que supuestamente se mantienen en pie de lucha están infectados por el virus de la división.

En El Salvador, la oposición a los intentos de atropello a la institucionalidad y abuso de las leyes es tan fuerte que ha hecho retroceder al FMLN y sus aliados en al menos dos ocasiones en los últimos años. Siendo el más reciente ejemplo el veto a las reformas a la Ley de Acceso a la Información que en palabras de mi amigo y colega Álvaro Cruz, del diario El Mundo, “pretendían desarmar al Instituto de Acceso a la Información. La sociedad salvadoreña se unió para defender los pocos avances en transparencia que se han tenido en los últimos años”.

Según Álvaro, “es importante resaltar el papel de Aliados por la Democracia, un grupo de organizaciones que han hecho un frente común en defensa de la democracia y la institucionalidad y que incluyen a ANEP (Asociación Nacional de la Empresa Privada), y a ONG de derecha e izquierda unidos con el mismo fin”.

Pero es en Nicaragua donde la economía en los últimos tres años crece al ritmo del 4 por ciento, a pesar que el proyecto fascista ha eliminado toda institucionalidad e independencia de poderes; la transparencia es tan solo un lejano recuerdo, y el irrespeto a la Constitución y las leyes es política de Estado.

Mientras tanto, en El Salvador la economía está estancada, arrastrando los pies con crecimientos anuales del 1.5 por ciento o menores, esto a pesar de que hay avances en transparencia; hay una Sala Constitucional independiente que obligó el año pasado al presidente a convencer a sus díscolos aliados en la Asamblea a enmendar una flagrante violación a la Constitución; donde el Tribunal Supremo Electoral nunca ha sido acusado de cometer fraude, y donde la sociedad está alerta ante los avances autoritarios.

Amén de que la economía de aquel país es más de dos veces la de este, con un Producto Interno Bruto de 23 mil millones de dólares y este de nueve mil millones de dólares, los economistas y muchos empresarios de ambos países dicen que allá las cosas en materia económica van “mal” mientras aquí van “bien”.

Pareciera que la estrategia de claudicar o pactar con un régimen abusivo es más efectivo que enfrentarlo unido.

Pero las sociedades deben tener visión de futuro y el resultado de ambas estrategias todavía está por verse.

Para mí, en el no muy largo plazo, los salvadoreños que ya nos llevan ventaja, van a tener un desarrollo económico sólido y estable, contrario a lo que nos espera aquí. A eso, como diría Tijerino: Póngale sello.

Columna del día Opinión Eduardo Enríquez política archivo

COMENTARIOS

  1. el perro
    Hace 14 años

    se beneficia la familia otirataschamusco y los caibiles que estan mas cerca de este delicuente…

  2. Hace 14 años

    La Economía en Nicaragua va o crecer un 4%. Pero yo me pregunto, Quié se beneficie con este crecimiento? Los maestros de primaria y segundaria reciben salarios de hambre, la juventud no encuentra trabajo digno a menos que tengan un buen conecte y la lista se estrecha a lo largo y lo ancho…..

  3. Béymar Háenz
    Hace 14 años

    Me gusta el artículo, muy reflexivo. Hay más variables que entran en este juego, sin embargo las planteadas son suficientes para hacerse de un criterio objetivo. Es notable que esta vez la «culpa» no está enfocada en quien ejerce el poder, sino en los «cómplices», es decir nosotros, como sociedad civil, como pueblo y, cómo no, los que se ha vendido. De El Salvador podemos aprender que se puede hacer mucho con poco y que si estamos enfocados en una visión de país no habrá excusas para no

  4. Allahu Akabar
    Hace 14 años

    Los guanacos somos nosotros y no los cheros. Los nicaragüenses somos domesticables y sin gota de auto estimación por eso nos es tan fácil salir a pedir el peso en vez de buscar cómo trabajar.

  5. APRIL MOOM
    Hace 14 años

    APRIL DICE. cuidate hermano. de la Chamuca de las turbas delos resadores.del frente. de toda la manga de bandoleros.

  6. GUICAG
    Hace 14 años

    Los modus operandi de dos repúblicas pequeñas no son estrategias, sino “liberticidio” y “cleptocracia”. El poder corrupto no sólo roba elecciones, sino que también despoja al pueblo del derecho y la capacidad de decidir sobre su futuro. Que nadie se engañe, los hábitos del orteguismo han penetrando en el tejido social y en las instituciones del Estado criollo y turbero (CPC, “vivir bonito y bien” con láminas de zinc, componendas, clientelismo,…). ¡Aprovechados dominan a pus

  7. JoseMadrigal
    Hace 14 años

    Este señor Enriquez no toca el tema de la desgracia de los Salvadoreños en que los criminales,ladrones,estafadores,extorsionadores de las bandas Salvatruchas y las Maras, han triunfado en esa sociedad y las autoridades politicas y policiales han tenido que sentarse a dialogar con estos criminales. En Nic,al permitir que choferes borrachos embistan a otros vehiculos con niños adentro y soltar al culpable es el camino a la muerte de una republica.

  8. fernando
    Hace 14 años

    Ahora resulta que el autor le quiere hacer la competencia a Walter Mercado en eso de predecir que países van a desarrollarse y cuales no. Y eso que se graduó de periodista y no de economista.

  9. modesto duarte
    Hace 14 años

    «Paralelos» ? yo no veo ninguno, veamos: en nic. el poder real (ejercito y policia) siempre ha estado en manos del siniestro personaje (daniel) lo que le permitia gobernan desde abajo antes y desde arriba ahora. agreguemos a las turbas asesinas y tenes un estado que controla y domina a las buenas o a las malas. Vivimos con el lema de «salvese quien pueda» y no hay que culpar a nadie pues todos somos culpables, por ello es que tenemos y seguiremos teniendo este «gobierno» ignorante y criminal.

  10. Hace 14 años

    A veces este fenomeno tiene que ver con el grado de conciencia ciudadana que los pobladores de un pais poseen o no, y es evidente que en el nuestro de eso hace falta un monton «como de aqui a la Luna»y eso mis amigos es una tremenda enfermedadsocio/politica de mucho arraigo en nuestros barrios, vecindades, comarcas etc, etc, muy dificil de enfrentar y hacer desaparecer del dia a la noche.

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