Querida Nicaragua: Estas reflexiones, todo un compendio de sabiduría, me las envió un oyente y lector.
“Eres el resultado de ti mismo. Nunca culpes a nadie por lo malo que te ocurra, porque tú, fundamentalmente has hecho tu vida. Acepta la responsabilidad de edificarte a ti mismo. Ten valor para acusarte y hacerte responsable de tu fracaso y comenzar de nuevo para corregirlo. El triunfo del verdadero hombre surge de las cenizas del error. Nunca te quejes de tu ambiente o de la gente que te rodea. Hay quienes en tu mismo ambiente supieron vencer. Aprende a convertir toda situación difícil en un arma para triunfar.
No te quejes de tu pobreza o mala salud, o mala suerte. Enfréntalas con valor y acepta que son el resultado de tus actos y la prueba que has de ganar. No te quejes por la falta de dinero porque el dinero abunda, casi está regado por el suelo, recogerlo es cuestión de ingenio, talento, disciplina, orden y creatividad.
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No te amargues con tus fracasos ni se los cargues a otros. Acéptate ahora o siempre seguirás justificándote como un niño. Recuerda que cualquier momento es bueno para comenzar y que ninguno es tan terrible como para claudicar. Empieza ahora mismo.
Deja ya de engañarte. Eres la causa de ti mismo, de tu tristeza, de tu necesidad de dolor, de tu abulia, de tu falta de iniciativa, de su fracaso. Tú has sido el ignorante, el vicioso, el irascible, el que no ha sabido dominar sus pasiones, el desobediente, el irresponsable, el torpe, el desordenado e indisciplinado. Tú y únicamente tú. Nadie puede ser todo esto sino tú mismo.
La causa de tu presente es tu pasado, así como la causa de tu futuro será tu presente. Aprende de los fuertes, de los activos, de los audaces, imita a los valientes, a los enérgicos, a los vencedores, a quienes no aceptan situaciones difíciles sin resolverlas, a quienes vencieron a pesar de todo.
Piensa menos en tus problemas y más en tu trabajo, en cómo hacerlo bien, en cómo servir a los que te rodean, en cómo ayudarles con tu habilidad y tu talento. Cuando hagas esto tus problemas no existirán.
Aprende a nacer nuevamente desde el dolor y a ser más grande que el más grande de los obstáculos. Dentro de ti hay un superhombre que puede hacerlo todo.
Eres un soplo de Dios, tienes muchos dones que Él te dio. Puedes hacerlo todo.
Mírate en el espejo de ti mismo. Comienza a ser sincero contigo mismo. Reconócete por tu valor y por tu voluntad y no por tu debilidad para justificar tus errores y fracasos. Conociéndote a ti mismo serás libre y fuerte y dejarás de ser un títere de las circunstancias. Conócete a ti mismo, repetía San Agustín. Porque tú mismo eres tu destino. Nadie puede sustituirte en la construcción del mismo.
Levántate, mira la mañana llena de luz y fuerza, respira la luz del amanecer. Tú eres parte de la fuerza de la vida. Despiértate, camina, lucha, decídete, y serás un triunfador”.
Palabras que edifican en un árido martes de febrero en el tercer milenio. El autor es director general de Radio Corporación.
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