Twitter: @Fabian_Med
GÁNSTERES Y POLICÍAS
A propósito que esta es una semana de películas, hay una reciente titulada Escuadrón Antigánster (Gangster Squad) que básicamente se resume en lo siguiente: un grupo de policías decide ignorar las leyes para combatir a un grupo mafioso porque consideran que no hay otra forma de enfrentarlos. Para película está bien. En la vida real es escandalosos, a pesar de la frecuencia con que pasa. Y es cierto, debemos reconocer que en ocasiones resulta difícil enfrentar fuerzas criminales muy bien organizadas siguiendo las reglas que aquellos no están dispuestos a cumplir. Es como jugar un partido de beisbol donde de un lado no existen reglas y del otro están obligados a seguirlas. Así, lógicamente, es difícil ganar. Digo difícil, no justificable.
AL REVÉS
Pero, ¿qué sucede cuando es la autoridad, el poder, el que deja de cumplir las leyes para enfrentar a los ciudadanos y son estos más bien quienes las cumplen y exigen su cumplimiento? ¿Qué pasa cuando es el Estado el que tiene un comportamiento mafioso? Si, si, es un contrasentido, pero pasa con demasiada frecuencia. Lo normal sería que el Estado defienda las normas y leyes que le dan sentido al tejido social y la transgredan quienes estén inconformes con ese marco regulatorio que establece desde los cambios de gobierno hasta los comportamientos de cada ciudadano. Eso no sucede en Nicaragua. Al menos, no siempre.
UN BOTÓN
Para muestra un botón. Noviembre 2008. El tribunal electoral comete fraude (viola la Ley) para hacer ganar a su gusto a un partido en las elecciones municipales de ese año. Un grupo de ciudadanos decide salir a las calles a manifestar su descontento, lo cual es un derecho legítimo y legal. Pero, el mismo poder al que se le acusa de fraude (que violó la Ley) organiza a jóvenes de los barrios, muchos de ellos delincuentes, los arma con machetes, garrotes y morteros, para atacar (vuelve a violar la Ley) a quienes le-gal-men-te manifiestan su descontento. Y esto, los que vivimos en Nicaragua, independientemente de las simpatías políticas que tengamos, sabemos que no fue un hecho aislado ni casual. Podría mencionar cien casos más como este, Algunos tan abyectos como el de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, las personas que el Estado pone sobre el bien y el mal para impartir justicia, acuerpando a una turba que lanza morteros (cometiendo un crimen) contra un hotel privado donde se han reunido (haciendo uso de su derecho) un grupo de diputados de oposición. No sé si habrá otro caso parecido en el mundo.
LEYES A LA MEDIDA
Lo que quiero decir es que tenemos una situación de país al revés. Y no es que esté pidiendo que quienes estén inconformes con el Estado ignoren las leyes. Al contrario, lo que estoy diciendo es que quienes están al frente del Estado deberían ser los primeros en cumplirlas, para que todos tengamos las mismas reglas. Y eso no ha sucedido hasta ahora. Y no se vale cumplir solo las leyes que quiero. Porque lo que estamos viendo es un Estado que incumple las leyes a su conveniencia y que solo llegará a cumplirlas cuando las leyes sean hechas a su particular medida y se sienta a gusto con ellas. Sin embargo, es bastante probable que para entonces los que ahora defienden las leyes ya no estén dispuestos a cumplirlas. Es la historia de siempre. Mucha sangre ha corrido por ello.
PATRIA PARA TODOS
Ahorita mismo hay 13 ciudadanos de Santo Domingo, Chontales, detenidos por protestar. Podemos estar de acuerdo o no con ellos, pero no deberíamos estar de acuerdo en que el Estado abuse de su poder para detener, aislar, y enjuiciar a estos pobladores. Y suponiendo que hubiese méritos para acusarlos por algún delito, lo que se exige es que se sigan los procedimientos establecidos y se actúe de esa misma forma con otros grupos que comenten delitos peores de los que se les acusa a estos detenidos. Por ejemplo, ¿cuántos de los torturados de Nueva Guinea están detenidos o enjuiciados? El asunto es que estamos en un país, donde se encarcela, se enjuicia, y se le violentan los derechos a unos, y se les permite todo, incluso el crimen, a otros. Parafraseando aquella vieja canción, aquí se hizo una guerra para que haya patria para todos. No solo para algunos.
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