Twitter: @Fabian_Med
Asalto
¿A qué mente perversa se le ocurrió la idea de subir de 750 a 1,500 las semanas trabajadas para tener derecho a esa miseria de pensión que al final otorga el INSS? Es una idea malévola. Cotizar para no recibir nada. La esperanza es que la gente muera sin lograr nunca su pensión. Si actualmente tenemos a miles de ancianos en las calles porque han quedado excluidos solo porque no lograron los 15 años de cotizaciones que ahora se exigen, imagínese cuántos miles más estarán en las calles cuando empiecen a llegar a la vejez aquellos a quienes se les empezará a exigir 30 años de trabajo continuo. Sería un asalto disfrazado de ley de la que apenas se percatan sus principales víctimas: todos los nacidos después de 1977.
Cazabobos
Parece tan descabellado esto de las 1,500 semanas, que si alguna racionalidad quiero encontrarle es aquella de siempre, que yo la llamo “estrategia cazabobos”. Es más o menos así: Ya está tomada la decisión de subir las pensiones, para conseguir más dinero y ganar tiempo ante la inminente quiebra del saqueado sistema de pensiones. Tal vez mil o 1,200 semanas. Pero algún vivo propone que primero se asuste a la gente diciéndole que serán ¡1,500 semanas de un solo! Luego echarán a sus sindicatos blancos a reclamar, algún diputado oficialista dirá que esa es una barbaridad, que ellos no están dispuestos a permitir eso, y finalmente, Daniel Ortega, en toda su magnanimidad, dirá en plaza pública que jamás un revolucionario como él dejará que crucifiquen al sufrido pueblo nicaragüense con 1,500 semanas de cotizaciones y que en ese momento está orientado que se dejen en 1,000 las semanas a cotizar Aplausos. Loas en los programas de opinión oficialistas. Qué buen gobierno tenemos, dirán. Este comandante sí piensa por los pobres. Y pocos se detendrán a pensar que, al suave, nos clavaron 250 semanas más de cotizaciones.
Vieja maña
Es una vieja maña que usan en todo. Amenazan con matar para que al final les agradezcamos que solo nos apalearon. Fíjense lo que ha pasado con los aumentos en la tarifa eléctrica. Cuando quieren subirle un 12 por ciento, digamos, aparece David Castillo, del INE, diciendo que es urgente, no se sabe por qué, subir un 24 por ciento. Todo mundo se alarma. Y ahí mismo dice Daniel Ortega que no lo permitirá y ordena a Albanisa (¿no que era una empresa privada?) que asuma mediante un préstamo el 12 por ciento restante. De tal forma que al final nos clavaron el aumento del 12 por ciento que querían, nos endosaron una deuda que no sabemos de dónde salió y todavía hay que agradecerles que nos perdonaran la vida. Estamos claros.
Reventados
Y ya que estamos hablando de “batazos”: el combustible. Para 2008 todavía se le llamaba “nuevo gobierno” al de Daniel Ortega y había alarma por los altos costos que alcanzaban los combustibles. El barril de petróleo llegó a su pico histórico: 147 dólares y aquí se le echaba en parte la culpa a la transnacional norteamericana ESSO. “Nos está reventando a todos con sus márgenes de ganancia”, decía entonces Bayardo Arce. Y comenzó un proceso de acoso desde el Gobierno contra la ESSO que hizo que se fuera y quedara todo el negocio petrolero en manos de Albanisa. Desde entonces, Albanisa trae el petróleo, lo refina y los distribuye. Se acabó la reventadera con los márgenes de ganancias, pensaríamos.
Gran batazo
Pero sucede algo extraño. Ahora que tenemos precios del petróleo mucho menores que los del 2008 (de 147 cayó a 93 dólares por barril) y que se supone se acabaron esos márgenes de ganancias que nos reventaban porque ahora el petróleo lo maneja una empresa “socialista, cristiana y solidaria”, la gasolina vale hoy más de lo que valía en el 2008. ¿Qué pasó Bayardo Arce? ¿Nos siguen reventando los márgenes de ganancias? Y ni Arce ni ninguno de los que en ese tiempo acusaban a la transnacional norteamericana (seguramente con justa razón) se atreven a señalar ahora a Albanisa y prefieren ver para otro lado, hacerse los locos y achacar estos “batazos” a “otras causas que inciden en el mercado petrolero”, pero que no pueden explicar.
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