El presupuesto público paga. Todo según el guion. Todo el Estado para que suceda. Prefabricado. Carnaval. Material para noticiero oficialista. Sonrían. Todo tan alegre. Tan impostado. Todo tan falso como un billete de 300 córdobas.
letra pequeña
En Letra Pequeña
El diputado Edwin Castro es profesor de Derecho en una reconocida universidad de Managua. Yo no dudo de los amplios conocimientos en Derecho que debe tener Castro para estar en tal posición. Ni dudo de su inteligencia.
En Letra Pequeña
Durante el gobierno de Somoza, el cargo más apetecido por los oficiales de la Guardia Nacional era el de jefe de Tránsito de Managua. Era una mina de oro. Y se daba por tiempos prudenciales para que alguien hiciera fortuna con lo que se conoció popularmente como “el peso del coronel”. Funcionaba más o menos así: en las entradas a la ciudad había casetas de la Guardia donde se colocaba, como quien no quiere, una alcancía en la que los ayudantes de los buses y camiones que llegaban a la capital depositaban “voluntariamente” una coima para poder circular libremente. No era multa. No era impuesto. Era un pago al “jefe” para no tener problemas.
En Letra Pequeña
¿A qué mente perversa se le ocurrió la idea de subir de 750 a 1,500 las semanas trabajadas para tener derecho a esa miseria de pensión que al final otorga el INSS? Es una idea malévola. Cotizar para no recibir nada. La esperanza es que la gente muera sin lograr nunca su pensión. Si actualmente tenemos a miles de ancianos en las calles porque han quedado excluidos solo porque no lograron los 15 años de cotizaciones que ahora se exigen, imagínese cuántos miles más estarán en las calles cuando empiecen a llegar a la vejez aquellos a quienes se les empezará a exigir 30 años de trabajo continuo. Sería un asalto disfrazado de ley de la que apenas se percatan sus principales víctimas: todos los nacidos después de 1977.
En letra pequeña
Han salido algunos por ahí queriéndole restar importancia a la información publicada por WikiLeaks, aduciendo que “eso es noticia vieja” o “todo eso ya lo sabíamos, no está revelando nada”. A ver, vamos poniendo las cosas en orden. Lo interesante de WikiLeaks no es lo que dice, sino quién lo dice y cómo lo dice. Es el chisme que circula de boca en boca expuesto en voz alta. Es la voz del niño que grita “¡el emperador va desnudo!”, algo que todos están viendo, pero ninguno, al menos quienes gozan de autoridad oficial, se atreve a reconocer públicamente. Es lo que hay tras la sonrisa congelada del diplomático.