Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Hijo del Mártir de las Libertades Públicas, Pedro Joaquín Chamorro Cardenal y la expresidenta Violeta Barrios de Chamorro. Fue codirector del Diario LA PRENSA de Nicaragua de 1981 a 1984. Exdiputado y ex preso político de Nicaragua. Fue desterrado y desnacionalizado. Vive en el exilio.
Viendo el caso de Bolivia, así las cosas, en Nicaragua no puedo augurar que ni remotamente podría seguir el mismo camino del país andino, al que sin distingo de colores políticos hoy congratulo por el ejemplo democrático que le han dado al continente americano.
Los únicos proyectos chinos que marchan a toda prisa son los proyectos de minería extractivos y los proyectos comerciales que sustituyen mediante la competencia desleal por favoritismo estatal a los comerciantes locales.
La fábula de Ortega se cae por sí sola porque el SR-71 rompía la barrera del sonido a plena luz del día, incluso recuerdo que una mañana lo hizo a las 10:00 a.m., cuando él estaba hablando en la Asamblea Nacional y ciertamente el camioncito con el reflector ni siquiera lo podía ubicar cuando tan sólo dejaba a su paso el boom sónico…
Lo único positivo que veo a este nuevo estado avanzado del neosapismo es que el régimen se está carcomiendo internamente porque todos viven un estado de terror que un día terminará con quienes lo inducen, porque está afectando a todos y creando mucho resentimiento entre los suyos, porque la delación es igual a traición.
En la historia de Nicaragua, plagada de dictadores, nunca ha habido un dictador más longevo y que se haya mantenido tantos años en el poder como Ortega, quien ya tiene asegurada la sucesión inmediata en su propia esposa Rosario Murillo y esta pretende que la suceda Laureano, que ya fue colocado ostensiblemente en el “cajón de bateo”.
A medida que los vientos de la justicia transnacional soplan más en dirección a Nicaragua se hace evidente que la dictadura busca un blindaje protector, no sólo para ellos, sino para todos sus cómplices, para que estos con la promesa de impunidad transnacional les sigan siendo leales y el miedo no los haga saltar del barco, que ya hace agua prematuramente.