La fábula del camioncito ruso contra el SR-71

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Recientemente en el acto del aniversario de la Fuerza Aérea de Nicaragua el codictador Daniel Ortega exhibió un modelo de un camioncito ruso ZIL 131 equipado con un enorme reflector y contó la siguiente fábula que seguramente sólo él la cree y que está buena para una historia de Pancho Madrigal.

Según la narrativa de Ortega, en 1984 cuando los vuelos del súper avanzado avión espía norteamericano SR-71 o “Pájaro Negro” sobre Nicaragua, que se conocieron por el estruendo causado por dicho avión cuando rompía la barrera del sonido. Nadie lo podía ver, ya que era capaz de volar a 3.2 veces la velocidad del sonido y a 85,000 pies de altura.

Pero según Ortega el SR-71 fue “ahuyentado” por el potente reflector del camioncito ruso, lo que asume que los vuelos eran nocturnos y el reflector interceptaba en el cielo el vuelo del “Pájaro Negro”.

La verdad es que 1984 fue un año de alta tensión entre los Estados Unidos y Nicaragua, particularmente entre el 6 y el 12 de noviembre, en lo que se llamó la “crisis de los MIG-21”, que se escaló y desinfló rápidamente. Fueron los días en que casualmente el súper avanzado avión espía norteamericano SR-71 conocido como el Blackbird o el “Pájaro Negro”, rompía a propósito sobre Managua la barrera del sonido, a plena luz del día, provocando un aterrador estruendo.

El prestigioso diario español El País reportó el 8 de noviembre de 1984, que desde el mes de septiembre del mismo año, fuentes oficiales norteamericanas (léase CIA) informaron que un satélite espía norteamericano había avistado un carguero soviético zarpando de un puerto del Mar Negro de la Unión Soviética con 12 contenedores en la cubierta similares a los que se utilizaban habitualmente para embalar los aviones de combate supersónicos MIG-21.

Más tarde se comprobó que era el carguero Bakuriani y se dirigía a Nicaragua.

Fue el propio día de la reelección de Ronald Reagan, un 6 de noviembre de 1984 —mientras aún se contaban los votos— cuando la noticia explotó en los medios de comunicación norteamericanos: el cargamento del Bakuriani podría tratarse de los MIG-21, pero el satélite no había podido comprobarlo durante el trayecto a Nicaragua porque los contenedores ya no estaban en la cubierta del barco, sino que habían sido trasladados a sus bodegas.

Así las cosas, el carguero soviético prosiguió su largo viaje a Nicaragua, mientras el SR-71 de la CIA fue destacado a tomar fotos de alta resolución para comprobar si la carga eran en efecto los MIG-21, ya que el presidente Reagan, quien acababa de ser reelecto por una inmensa mayoría, advertía que no permitiría los aviones supersónicos rusos en Nicaragua y que “antes de que el primero alzara vuelo serían destruidos en tierra”. Todo esto coincidía con la recién terminada pista de concreto de 3,000 metros en Punta Panchito, al otro lado del lago de Managua, que aún sigue esperando los aviones.

En Nicaragua, el gobierno sandinista respondió solicitando el 9 de noviembre una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Los temores de una “inminente invasión” fueron discutidos, pero no se adoptó ninguna resolución. La crisis comenzó a desinflarse el mismo día, cuando los soviéticos declararon oficialmente que el Bakuriani no transportaba los aviones supersónicos MIG-21.

No obstante, la crisis de los MIG-21, una réplica en pequeño de la “crisis de los misiles” en Cuba 22 años antes, seguía latente mientras el SR-71 continuaba volando impunemente sobre el espacio aéreo nicaragüense, dejando a su paso un aterrador estruendo que los sandinistas interpretaron como parte de la “guerra psicológica” y ordenaron cavar trincheras en los barrios ante la inminencia de una invasión.

Pero su misión real no era tan sólo para sembrar el terror, sino desentrañar el contenido de las cajas del carguero soviético Bakuriani a su arribo a Corinto, que dicho sea de paso, comprobó que no eran los MIG-21, sino los temibles helicópteros de ataque Mi-24 o “tanques voladores”, que luego fueron ensamblados y utilizados en la guerra civil contra la Resistencia Nicaragüense o “la Contra”.

La fábula de Ortega se cae por sí sola porque el SR-71 rompía la barrera del sonido a plena luz del día, incluso recuerdo que una mañana lo hizo a las 10:00 a.m., cuando él estaba hablando en la Asamblea Nacional y ciertamente el camioncito con el reflector ni siquiera lo podía ubicar cuando tan sólo dejaba a su paso el boom sónico, mientras fotografiaba tranquilamente la carga del Bakuriani atracado en Corinto.

Es decir, el avión ni siquiera debía volar de noche para no ser detectado, aunque no descarto que quizás algún día lo hizo para efectos psicológicos, pero para realizar su misión secreta de reconocimiento era necesario que volase a plena luz del día, lo cual le echa a perder al codictador su fábula antimperialista.

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue miembro del Directorio de la Resistencia Nicaragüense.

Opinión avión militar Daniel Ortega EE.UU. Nicaragua archivo

COMENTARIOS

  1. Hace 11 meses

    Respecto al famoso episodio del “pájaro negro” sobre Managua en 1984, recuerdo que fueron dos pasadas, en días distintos, ambas antes del mediodía.
    Para ser justos, ese “terror” que con sorna algunos quieren exagerar es falso: la reacción de la gente fue más de curiosidad que de miedo. Luego se explicó el origen del nombre del avión y la causa del boom sónico.

    La verdadera alarma no vino de ahí, sino de que una fragata norteamericana ingresó a nuestras aguas territoriales y, casi al mismo tiempo, un avión Hércules incursionó en el espacio aéreo para confirmar la presencia de los MIG-21.
    A ese Hércules incluso se le hicieron disparos desde tierra, lo que avivó el temor generalizado a una inminente “invasión” gringa.

    Y, ahora Ortega anda desvariando al decir que todo ocurrió de noche y que “lograron iluminarlo y por eso huyó”, cuando cualquiera que estuvo ahí sabe que pasó.

  2. Hace 11 meses

    A proposito del estruendo en el cielo producido cuando el avion rompe la barrera del sonido y que tuvo a los managuenses con el credo en la boca en los 80s. La barrera del sonido fue rota por primera vez por USA Capitan Charles «Chuck» Yeager en el desierto de California en 1947. Este evento de Yeager fue inmortalizado en la película The Right Stuff (Elegidos para la Gloria).

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