La Sagrada Familia, familia ideal
Veamos a la familia de Nazaret, reflexionemos en la nuestra y hagamos nuestros los valores que allí reinaban de fe, de respeto mutuo, de amor, de comunión y de crecimiento personal de cada uno de sus miembros.
Veamos a la familia de Nazaret, reflexionemos en la nuestra y hagamos nuestros los valores que allí reinaban de fe, de respeto mutuo, de amor, de comunión y de crecimiento personal de cada uno de sus miembros.
La Navidad es una gran lección de Dios, hecho Jesús, carne con nuestra carne, debilidad con nuestra debilidad, para toda la Iglesia, para todos y cada uno de nosotros.
Todos tenemos muchos valores que tenemos que desarrollar y muchos huecos que tapar. Ni los valores nos atontan ni los errores nos humillan. Somos quienes somos y nos amamos como somos.
Si queremos que la humanidad cambie, que nuestro mundo cambie, no podemos temerle a su invitación a la conversión, al cambio, porque Jesús es siempre esa Buena Noticia, ese Evangelio que todos anhelamos. ¡Ven Señor Jesús!
Es verdad: que vida sin esperanza no es vida. Que un pueblo, una familia, una empresa, un ser humano sin esperanza jamás puede levantar cabeza. Que cristiano sin esperanza no es cristiano. Quien nada espera, ya está muerto en vida.
Vivir la honradez, la fidelidad, la ayuda al más necesitado, la justicia, el espíritu de servicio y sí logramos hacer esto una realidad entre nosotros, nos convertiremos en hombres nuevos y esta sociedad nuestra, sin duda alguna, será también nueva.