¿La palabra o la vida?
La credibilidad no se consigue con muchas palabras sino con el testimonio de la vida. La vida es la mejor palabra. Quien vive lo que dice, tiene fuerza moral para ser creíble.
La credibilidad no se consigue con muchas palabras sino con el testimonio de la vida. La vida es la mejor palabra. Quien vive lo que dice, tiene fuerza moral para ser creíble.
Dios se nos da gratuitamente. Por eso, nadie puede exigirle a Dios: Nadie puede alegar méritos. Nadie puede presentarle su currículum vitae. Nadie puede acercarse a Dios exigiendo.
Sólo nuestra capacidad de perdón nos dice hasta dónde somos capaces de saber convivir ya que el perdón nos hace libres.
«Si alguno de ustedes se desvía de la verdad y otro le convierte, sepa que el que convierte a un pecador de su camino desviado, salvará su alma de la muerte y cubrirá multitud de pecados». (St. 5,20).
El mensaje de Jesús hoy es bien claro: quien quiera seguirlo ha de entregarse totalmente, aceptándolo como Señor y Salvador, en la vida personal, familiar, laboral y hasta eclesial si ese es tu camino.
Hay que preguntarse ¿en qué Iglesia creo y qué es la Iglesia para mí? La fe en Dios, en Jesús, en el Evangelio, en la Iglesia necesita ser revisada constantemente para que no caiga en la monotonía.