Exministro de Educación en Nicaragua durante el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro. Escritor e historiador. Permanece en el exilio desde 2021, en Estados Unidos, tras una orden de captura en su contra. Fue desnacionalizado por el régimen orteguista en 2023.
José Santos Zelaya gobernó de 1893 a 1909, precisamente cuando el país del norte comprometía billones de dólares en el megaproyecto de mayor importancia económica y financiera el mundo. Pero el dictador de Nicaragua pronto se convertiría en la piedra en el zapato. Una primera razón fueron las guerras que propició.
En realidad, es saludable que Estados Unidos, y el mundo libre en general, tengan al fin un líder viril, capaz de confrontar a regímenes malvados. Sus intenciones más hondas pueden ser discutibles. Pocas personas, en realidad, actúan impulsadas por solo motivos nobles.
Este giro antioccidental de la dictadura Murillo-Ortega no es solo el rompimiento con una filosofía, unos valores, y un modo de vida típicos del Occidente cristiano, sino una negación profunda de nuestra identidad nacional, una negación de nuestra nicaraguanidad, de ese pueblo del que decía Darío que aun cree en Jesucristo y habla español.
Una amnistía auténtica es un puente hacia el futuro, no un instrumento de dominación ni un acto de humillación previa. Una amnistía que exige rendición no cierra el conflicto: lo prolonga bajo otra forma. Si se condiciona a la entrega física, deja de ser amnistía. Si se aplica de manera selectiva, deja de ser reconciliación.
Dado de que en toda competencia es imprescindible contar con árbitros imparciales, y dado que dirigir una elección es una actividad fundamentalmente técnica más que política, la conformación de las autoridades debe regirse por criterios técnicos, evitando la influencia de personas vinculadas a tendencias políticas que comprometan su imparcialidad.
Sin valladares contra los abusos ninguna libertad o democracia es segura. El éxito de la democracia americana, la más estable y duradera del planeta, se ha debido precisamente a las sabias medidas que sus padres fundadores establecieron para limitar el poder.