Exministro de Educación en Nicaragua durante el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro. Escritor e historiador. Permanece en el exilio desde 2021, en Estados Unidos, tras una orden de captura en su contra. Fue desnacionalizado por el régimen orteguista en 2023.
Un Estado grande y poderoso es siempre un peligro. El poder, entre más fuerte, más tienta y corrompe. De esta preocupación surgió precisamente la sabia idea liberal de la separación e independencia de los poderes del Estado, del pluralismo político y de la elección periódica de autoridades, además de la libertad irrestricta de expresión, que es otro freno a los abusos del poder.
La oposición debe entonces prepararse: primero produciendo una coalición con suficiente coherencia y reconocimiento para legitimarla como interlocutor en el proceso; segundo, ofreciendo un buen plan o programa para el día después; tercero, cabildeando intensamente en Washington y, cuarto, estando dispuesta a negociar y hacer concesiones con quienes manden.
Los autócratas temen a su propia gente. Saben que alrededor de ellos priva la hipocresía y las lealtades compradas por el miedo o los privilegios. Que nadie es digno de su entera confianza. Que sus genuflexiones no son sinceras. Que están sumergidos en un mar de guatusas.
Los MuOr se han puesto en la línea de fuego: han alineado a Nicaragua con los enemigos de Estados Unidos, han servido de puente para mandar emigrantes de todas las nacionalidades al norte. Sus prácticas represivas son las más duras del continente, y nadie, como ellos, ha perseguido tan ferozmente a la Iglesia.
Es deseable que en documentos sobre el tema de la pobreza no sólo se atemperen los prejuicios contra el capitalismo competitivo y se desnuden las maldades del socialismo, sino que no se omita, como hasta ahora, otro gran causante de miseria que merece un abordaje aparte: la desintegración familiar.
El cristianismo, al poner la soberanía de Dios por delante de toda autoridad, y demandar de sus seguidores el amor y servicio a Cristo por encima de toda otra lealtad, ha sido visto como un rival intolerable.