Periodista nicaragüense exiliado, columnista en medios de comunicación internacionales y fundador del Partido Liberal Conservador Clásico (OPA) y del Foro Anticomunista de Miami. Es analista político en diversas organizaciones.
Honduras no está nada bien. No puede estarlo con un gobierno matriarcal, familiar, ginecocrático a medias con una mujer al frente del destino del país cuyo esposo “primerísimo primer caballero de Honduras” maneja los hilos a sus anchas gobernando un régimen que se autodefine como “socialista democrático”…
A un año del triunfo de Meloni en Italia y a escasos días de la victoria del terremoto Milei en Argentina, el giro hacia la derecha en Europa con esta victoria simboliza un cambio promisorio en el derrumbe del comunismo y sus izquierdas putativas…
El mensaje presidencialista es refrescante y alentador para su país como para Latinoamérica. Ojalá que su herencia empresarial, su formación académica… le permitan hacer un buen gobierno, distante de la fallida administración de Rafael Correa
Milei le hizo ver a la ciudadanía que sí es posible alcanzar la felicidad social, el pan en la mesa, el bienestar floreciente, el progreso humano, el desarrollo económico, las fuentes de trabajo… con una administración sensata, austera, bajo un gobierno limitado en donde el sector privado sea el pujante motor fuente de trabajo y prosperidad.
Todo proceso político electoral bajo una dictadura, una tiranía o un régimen autocrático y nepótico es difícil de estructurar, pero no imposible. Al final en diversos períodos de la humanidad y más aún ejemplos en el siglo XX así lo demuestran.
Una auténtica oposición política a la cabeza deberá también saber perdonar errores, enmendar nuevas estrategias conjugadas en las que prevalezcan esperanzas mezcladas con actitudes accionarias, para el porvenir de libertad y democracia que necesita Nicaragua.