En Holanda la derecha se abre hacia una nueva Europa

Europa, a raíz del desplome de los países de la extinta  Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), se desplumó del comunismo en la práctica, aunque en la teoría hasta hoy ha mantenido sus refugios universitarios ortodoxos, sus guetos barbados de marxismo trashumante,  sus ambientalistas «verdes»,  y sus banderines ortodoxos adiestrando a nuevas generaciones en la insólita búsqueda del “hombre nuevo”, aunque en los últimos años empieza la derecha y la ultraderecha a resurgir, como ha sido el caso reciente en Holanda con el triunfo de las elecciones legislativas.

El comunismo ha sido un fracaso más que contundente y las izquierdas, siempre cercanas a  todo cuanto huela a Socialismo del Siglo XXI, se esfuerzan por mantenerse a flote e intentar volver a gobernar en naciones donde ya lo hicieron y destronaron economías y sueños, como en el caso de Nicaragua.  No obstante está surgiendo un despertar en la conciencia humana mundial de gran validez de cara a la imposibilidad de alcanzar el bienestar social desde la estafeta progress o la envoltura de la “justicia social».

Holanda es un país de variadas denominaciones político geográficas, siendo su nombre oficial Países Bajos, Nederland, que significa «tierras bajas», por encontrarse parcialmente debajo del nivel medio del mar, mientras que Holanda viene a ser un derivado de la región homónima ubicada al oeste del país y La Haya es la sede del Gobierno, pero no su capital, donde se albergan dos cortes mundiales.  

Pues en esa nación, famosa por sus quesos y la fama atronadora de su pintor más renombrado mundialmente, el neerlandés Vincent van Gogh, el Partido por la Libertad (PVV) con su candidato Geert Wilders, un político antislamista, pero emocionalmente consciente de que hay problemas más urgentes que resolver en  la vida doméstica y bursátil de sus conciudadanos, derrotó con grandes porcentajes de votos al Bloque de Izquierdas.

“La esperanza de Países Bajos es que la gente recupere su país. Que el tsunami de asilo sea limitado, que llegue más dinero a las carteras de los ciudadanos», ha dicho Wilders  luego de conocidos los resultados electorales el pasado 22 de noviembre de 2023, posicionando su discurso en el hecho de que el elector ha sido el actor central de la contienda, y a quien ya ha prometido, tanto desde su escaño o desde la silla de primer ministro cargo al que aspira llegar en la nueva legislatura, priorizar, sin atisbos de politiquería barata, sus intereses.

Sostener lo prometido en campaña una vez estando en el poder, es una de las gimnasias más difíciles  y éticas de todo político. En este caso Wilders en su programa electoral anunció un referéndum para salir de la Unión Europea  (Nexit) —tras la salida del Reino Unido (Brexit) de dicha integración continental, el rol de los holandeses ha cambiado pues consideran que ya no es lo mismo aduciendo que sus simpatías y razonamientos para pertenecer a ese ámbito de naciones era en parte por la presencia británica—; también sostuvo en su contienda que prohibiría el Corán y las mezquitas.  Pero días antes de las elecciones declaró que dichos temas quedarían en un segundo plano.

Tanto Europa como Estados Unidos, grandes referentes de Occidente,  poseen situaciones sociales similares, como el caso frecuente de las migraciones. Quizás esa sea una de las causas por las cuales Wilders se ha ganado el apelativo de ser «el Donald Trump holandés», en referencia al expresidente republicano estadounidense quien marcó una posición cerrada hacia la migración ilegal.

Otro aspecto importante en estas legislativas fue  el tono ideológico con el cual el candidato definió  su estrategia al anunciar la creación de viviendas y mejorar  el costo de la vida, lo que no podría realizarse  “con una agenda de izquierda”. Frase lapidaria para los zurdos dada la inoperancia gerencial y la ancestral cultura de beneficios sociales que terminan causando hiperinflación económica, endeudamientos públicos atómicos y miseria social que, a fin de cuentas, empobrecen más a aquellos países donde estos regímenes se han acomodado en el poder para bien de ellos y en detrimento de sus gobernados. 

A un año del triunfo de Meloni en Italia y a escasos días de la victoria del terremoto Milei en Argentina,  el giro hacia la derecha en Europa con esta victoria simboliza un cambio  promisorio en el derrumbe del comunismo y sus izquierdas putativas; un triunfo sin precedentes visto como una de las mayores sorpresas políticas legislativas holandesas después de la Segunda Guerra Mundial que hace repensar el destino de Europa, el cual no será favorable, ni posible desde  la izquierda, como bien lo dice Geert Wilders y sus vientos de cambio desde Holanda.

El autor es escritor y periodista nicaragüense exiliado en Estados Unidos. Preside el Partido Accionario Libero Conservador Clásico (OPA)

COMENTARIOS

  1. Hace 3 años

    Trump ganará las elecciones del 2024 para jubilo de la mayoría de los Estadounidenses.

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