El excarcelado político Julio César Dávila, dirige el grupo de danza Flor de Malinche en Montreal, Canadá. LA PRENSA

El excarcelado político Julio César Dávila, dirige el grupo de danza Flor de Malinche en Montreal, Canadá. LA PRENSA

Del destierro a la danza: la historia de Julio César Dávila, un excarcelado político que reconstruye su vida en Canadá

Julio César Dávila fue uno de los 135 presos políticos desterrados a Guatemala en septiembre de 2024. Tras ser rechazado por Estados Unidos para su reasentamiento, Canadá lo recibió este año

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

A Julio César Dávila Munguía le ha tocado comenzar de nuevo, lejos de Nicaragua. A sus 52 años lleva consigo las heridas del destierro que nunca escogió: el desarraigo, el luto y el dolor de no solo haber dejado su país, sino también la pérdida de familiares, entre ellos su mamá. Ha aprendido, también, a transformar esas experiencias en fuerza y resiliencia. En Montreal, Canadá, encontró en el folclore nicaragüense una forma de sanar, de encontrarse con otros y, sobre todo, sentirse orgulloso de ser nica.

En septiembre de 2024, Dávila junto a 134 presos políticos fueron excarcelados y desterrados por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo hacia Guatemala, donde vivió 17 meses. Fue uno de los que Estados Unidos rechazó para ser reasentados en ese país, pero Canadá decidió darle la oportunidad y lo recibió en febrero de 2026.

Lea además: La abogada nicaragüense que conquista paladares con su sazón en Montreal, Canadá

«Ya prácticamente llevo siete meses de haber sido aceptado por el Gobierno de Canadá mediante un programa de reasentamiento humanitario. Cuando llegamos a Guatemala recibimos toda la resiliencia, todo el apoyo humanitario, tanto del Gobierno de Guatemala como de las instituciones religiosas», declaró en entrevista con LA PRENSA.

Dávila compartió que una vez llegó a Guatemala, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) inició el proceso de reasentamiento tanto en Estados Unidos como en Canadá. El delito que la dictadura le fabricó fue tráfico de drogas y lo condenó a 9 años de cárcel. «EE. UU., lamentablemente me negó la entrada porque no creyeron en mi testimonio, en todo lo que atravesé durante mi encarcelamiento en Nicaragua. Esperé dos meses más hasta que Canadá me aceptó y me llamó», contó.

En Canadá recibió ayuda económica y social, y debe esperar al menos dos años para poder aplicar a la ciudadanía, una vez que reúna todos los requisitos.

Profesor de folclore: «Me apasiona el arte»

Exactamente el 4 de febrero de 2026, Dávila llegó a Canadá procedente de Guatemala con el estatus de residente permanente. Vive actualmente en Gatineau, una ciudad que pertenece a la provincia de Quebec y se ubica a la par de Ottawa, la capital de Canadá. Estudia francés, uno de los dos idiomas principales de ese país, y dirige un grupo de folclore nicaragüense.

«Efectivamente eso es lo que yo estaba buscando un lugar donde poder hacer comunidad, poder incorporarme a mi vida normal sobre todas las cosas enfrentándome a un nuevo idioma como lo es el francés, eso me ha llenado de mucha fortaleza, emocionalmente estoy fuerte, a pesar de todos los dolores de haber perdido a mi mamá, a mi hermano y sobrino, no los pude abrazar», reconoció.

Lea también: De ingeniero a consultor de inmigración. La historia de un nicaragüense que migró a Canadá

Dávila indicó que por muchos años en Nicaragua fue parte de un grupo de danza que dirigía la maestra Blanca Guardado en Managua y además se desempeñaba, antes de ser encarcelado el 8 de agosto de 2023, como corredor de bienes raíces en el sector de la Colonia Mántica, en la capital.

Comentó que la diáspora nicaragüense en Montreal le ofreció un voluntariado cultural. «No es un trabajo, no se me paga, no se me da ningún honorario, lo estoy haciendo porque me apasiona el arte, porque quiero transmitir a través de la danza la vivencia cotidiana del nicaragüense, del campesino», aseveró.

Se desempeña desde hace mes y medio como profesor del Grupo de danza «Flor de Malinche», integrado por jóvenes nicaragüenses que residen en Montreal, una experiencia que calificó como gratificante. «Nada mejor que trabajar con ellos y poderles transmitir todo lo que a lo largo de los años he aprendido, y eso me hace sentirme más fuerte», atinó.

Su primera presentación en el Festival Latinoamericano en Ottawa

Dávila tuvo la oportunidad de preparar a su grupo y representar a Nicaragua durante el Festival Latinoamericano celebrado el domingo 6 de septiembre en Ottawa. La agrupación nicaragüense subió al escenario al ritmo de palo de mayo, el baile de El Viejo y La Vieja, El Güegüense y otras piezas del folclore nicaragüense.

La diáspora nica que se encontraba en el lugar los recibió con gritos de «¡Viva Nicaragua!» y aplausos.

«Lo más enriquecedor es que ahora nos estamos viendo como comunidad, como colectivo, por la vivencia y todo lo que ellos están aprendiendo a través de mi experiencia. Creo que estamos sentando las bases para que futuramente Canadá tenga o Nicaragua tenga en Canadá, una compañía de danza folclórica donde podamos trabajar diferentes panoramas del folclore de Nicaragua», expresó.

El excarcelado político insistió en señalar que todo el duelo emocional lo ha sobrellevado gracias a la danza. «Busco dentro de la danza un espacio que me haga sentir más identificado con mis raíces para poder promover las diferentes costumbres de nuestro folclore y cultura», mencionó.

Puede interesarle: Luis Quiroz, el líder estudiantil que busca abrirse camino como trabajador social en Canadá

Sostiene que, pese a todo lo vivido durante su encarcelamiento en Nicaragua, ahora «estoy replanteándome mi vida cultural, y es la que yo quiero desarrollar».

María Dávila, de 20 años, una nicaragüense integrante del grupo de danza, compartió sobre su experiencia con el maestro. «La enseñanza del profesor Julio César ha sido muy bonita, aprendiendo siempre, tiene mucha experiencia, es muy carismático. Se siente bonito poder representar nuestro país y es otra experiencia que uno disfruta», afirmó.

Óscar Baca, un nicaragüense radicado en Canadá, también valoró el desempeño del profesor. «Yo lo he visto muy entusiasmado con el asunto de la danza, porque él trae mucho amor al arte, a la cultura (…) él está haciendo su mayor esfuerzo», opinó.

Busca establecerse en Montreal

El excarcelado tiene planes a corto y largo plazo; tienen que ver con su estancia en ese país y seguir ligado a la danza nicaragüense.

«Mi principal plan a corto plazo es romper con la barrera del idioma, y por eso lo estoy aprendiendo para posterior poder establecerme en Montreal, porque es donde está una comunidad fuerte de nicaragüenses», indicó.

Julio César Dávila, excarcelado político nicaragüense que reconstruye su vida en Canadá. LA PRENSA
Julio César Dávila, excarcelado político nicaragüense que reconstruye su vida en Canadá. LA PRENSA

A largo plazo, quiere hacer crecer su grupo de danza. «El nombre lleva el mismo nombre del que yo conformé en Ciudad Sandino, retomando el legado de mis profesores de danza», manifestó.

Desde la certeza que su vida va tomando un buen rumbo, Dávila envió un mensaje de esperanza a sus hermanos excarcelados. «Ánimo, fuerza y fe que para Dios no hay nada imposible», concluyó.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí