Los guardianes de la dinastía

“En medio del camino de la vida dijo Dante, su verso se convierte en medio del camino de la muerte. Y no hay que aborrecer a la ignorada de la emperatriz y reina de la nada”. (Rubén Darío). Usted interprete amable lector. Esa reina de la nada no existía aún, pero Rubén la previó. Por eso fue un genio.

Curioso, Gustavo Porras, el perenne presidente de la Asamblea Nacional de Nicaragua, escenificó en León, el primero de este mes de septiembre, llamado de la patria, la pantomima de la aprobación en primera legislatura de las sempiternas reformas constitucionales para perpetuar al régimen en el poder, incluyéndose. Y ante el mausoleo de Rubén Darío en la catedral, Gustavo depósito el texto cósmico de las reformas; pobre Rubén y de paso pobre Sandino. Ambos aborrecían los regímenes perennes en Nicaragua; y pobres los diputados que levantaron unánimente la mano para aprobar la ignominia, incluyendo a los diputados de los partidos que se dicen de oposición. Pero bien, ellos también son beneficiarios de la permanencia en los cargos asignados, los de bufones de corte bien pagados.

Como pretendo seguir libre en el territorio, donde estoy, pronto me abstendré de usar epítetos como los de la reina de la nada cuando descalifica a los que no son sus esclavos, siervos, vasallos, arrastrados y bufones. Cada uno de estos vocablos tiene su significado histórico, devenido del materialismo histórico según Carlos Marx; y al vocablo al que hemos llegado hoy como síntesis histórica de Nicaragua, es el de bufones de corte. Pero acorde con mis propias limitaciones sobre el materialismo histórico en Nicaragua, pienso que solo debe existir un solo bufón, el rey.

Hay mujeres celosas, posesivas, excluyentes, dominantes, envidiosas, rencorosas, vengativas, mentirosas, manipuladoras y vulgares; conozco. ¿Por qué la reina de la nada no ha recibido algún premio internacional por sus poemas y otra nacional sí? Nacional digo, a pesar de que la reina de la nada la envió al ostracismo, pero la nicaraguanidad no se pierde nunca. Es la propia historia, la historia de la propia vida. ¿Entonces ya no somos porque lo dicta una reina malvada?

Todo eso es redundante. ¿Una junta provisional de gobierno legítima en el exilio? No lo pueden hacer los que andan por ahí discriminándose velada o abiertamente entre sí a lo Cleto Ordóñez y Crisanto Sacasa. ¿Alguien entiende? Es materia de explicación de historiadores y académicos. Todo eso está en una biblioteca de la Universidad de Tulane, Nueva Orleans, especializada en nosotros desde antes de la conquista española y después, por aquello de la hacienda, el localismo, el personalismo, el caudillismo, las bananeras, el puerto hacia el Mar Caribe, el río San Juan, los corsarios ingleses, y William Walker.

Si usted, amable lector está interesado en estos temas de la saga agradezco, y Trump es como Daniel sin saberlo, porque deporta de los Estados Unidos a los hispanos, a los legítimos dueños históricos del territorio robado a balazos a México hace ya algún tiempo. El rey (y la reina) deportan igualmente a los hispanos nacidos y criados en Nicaragua porque les molestan, y los privan de su nacionalidad, no de su nicaraguanidad, de su alma, eso no les es dado, no es posible, no son dioses; son simplemente seres vulgarmente mortales.

Trump pretende ser como Daniel sin saberlo, pero Daniel lo superó. Trump pretende ser autoritario: denigra a los adversarios, quiere controlar la prensa libre, el poder judicial (estatal y federal), el legislativo, el sistema electoral, las gobernaciones de los distintos Estados federados, las alcaldías, sembrar el terror como control social (el ICE y la Guardia Nacional), hace caso omiso del derecho internacional que no le sea favorable, seguir enriqueciendo a su familia, comprar votos, arremeter contra organismos multilaterales y jefes de gobierno que no estén de acuerdo con él, ha sido un abusador sexual, y algo más que se me escapa en este momento.

Usted amable lector sabe de estas cosas, si no, no estaría leyendo esta saga. Daniel ya superó todo lo anterior porque, aunque La democracia en América es imperfecta, la inmensa mayoría de los ciudadanos de los Estados Unidos siguen creyendo en ella, en las instituciones que impiden el surgimiento de un poder absoluto, como el de Daniel y su consorte en Nicaragua. Aquí no existen tales instituciones sabiendo nosotros el porqué y por qué se reprime brutalmente a quienes creen en ellas.

Dado el entusiasmo de los políticos en el exilio con sus permanentes disputas, voy de nuevo a ser tránsfuga a ver qué agarro como partido unipersonal. Voy a regresar al Partido de los Bebedores de Cerveza, antes disuelto para conformar el Partido de los Fumadores de Opio y este disuelto a su vez para crear el Partido de los Amantes de los Discos de Vinilo. Nadie me ha consultado, y soy un verdadero partido político, de hecho de tres partidos. Sé que alguno que otro me supera en el transfuguismo, y hoy son bufones de corte. El suscrito, nunca.

Si mi partido opinase, como el de otros sin base alguna más que la imaginaria, voy a hacer alianzas para obtener una diputación o un cargo diplomático, no aceptaría menos. ¿Entonces le enciendo candelitas a la reina vudú o a Marco Rubio o a ambos? Pobre hombre, veremos si llega a los últimos cien metros frente a J.D. Vance. La reina por otro lado si se ve desnuda hoy en el espejo, sabría con certeza que solo con su vudú se mantiene con vida terrenal, nada más. Y el vudú es sincretismo, magia, es decir ficción.

Sigan jóvenes pidiendo lo que no pueden lograr por ustedes mismos, otra vez el intervencionismo de otros. Si es así el suscrito estaría de acuerdo con una tercerización administrativa del país, la del Reino de los Países Bajos quizás. Mi partido no ha sido consultado, y aquí me expreso como su legítimo representante sideral. Que nos vengan a administrar extraterrestres. Nosotros solos no podemos, nos seguimos matando entre nosotros mismos, como León y Granada, y se me hace evidente que lo seguiremos haciendo. ¿Quién no lo sabe?

Y sobre los Guardianes de la dinastía, los remito al libro de Richard Millet, 1977 sobre la dinastía Somoza. Hoy los guardianes son los mismos, pero de otra dinastía. Siempre hay algún patriota como la joven Rafaela Herrera, defendiendo El Castillo en el río San Juan (1762) como súbdita española, para no ser colonia inglesa. Y estos de la llamada derecha o similar, ¿a seguirse arrastrando ante un imperator mundi en retirada? Otra vez lo mismo de lo mismo. “Qué hay amigo al otro lado del silencio”. (Los ángeles del infierno).

Vayan ustedes amigos todos a una representación realmente plural para ser reconocidos internacionalmente como junta provisional de gobierno en el exilio, pero no con el yo sí tú no. ¿Quién los financia? Me pregunto quién los financia. Díganlo. Dime quién te financia y te diré por dónde andas. Mientras tanto estamos a la espera de un milagro. A la espera digo porque todos ustedes dan vergüenza. ¿Qué quieren? ¿Que nos sigamos matando para que algunos regresen en una carroza de fuego? ¿Cuántos cabrían? Los esperamos en Managua en el templo sumiso de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ya certificado por toda la familia reinante. Tienen mucho dinero y según entiendo deben pagar impuestos. Negocios, negocios a lo Trump. ¡Aleluya! Amén.

El autor es doctor en Derecho.
humcarri.blogspot.com

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