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Antes de que los 135 presos políticos fueran desterrados a Guatemala el 5 de septiembre de 2024, por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, un representante del Gobierno de Estados Unidos se plantó frente a ellos en la cárcel del Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido como La Modelo.
«El funcionario de la Embajada de Estados Unidos, al poner un pie en La Modelo, nos dijo que íbamos a estar en Guatemala un tiempo mientras se daba apertura a un proceso para poder viajar a Estados Unidos. Nos dijo que estaba garantizado. Jamás nos dijeron que íbamos a entrar a un colador. Jamás nos dijeron que íbamos a ser escogidos», recuerda el excarcelado Julio César Dávila, a quien le acaba de ser negada su solicitud de ingreso a EE. UU.
La mayoría de negativa por parte del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (Uscis, por sus siglas en inglés) se basaron en tres razones: inadmisibilidad, falta de credibilidad, citando inconsistencias en los testimonios durante la entrevista; y discreción, argumentando que los factores negativos superaron a los positivos.
Hasta ahora, recuentos no oficiales recogidos por LA PRENSA señalan que ya suman 38 los excarcelados políticos a quienes se les ha negado el reasentamiento en EE. UU.
Pedro Gutiérrez, excarcelado político y desterrado en Guatemala, habló con LA PRENSA y expresó que luego de varias entrevistas lo citaron para darle la mala noticia.
«Después de casi tres meses de llegado a Guatemala, se me cita y me dijeron que mis pruebas no eran convincentes. Que no estaba para entrar a Estados Unidos, por consiguiente me dijeron que no era convincente lo que yo estaba diciendo», explicó vía telefónica desde Ciudad de Guatemala.
Gutiérrez fue encarcelado en mayo de 2018 y pasó 18 meses en prisión. Luego fue recapturado el 12 de febrero de 2024 por salir a protestar a las calles de Managua en demanda de la liberación de monseñor Rolando Álvarez.
Problemas con traductores
Este lunes 13 de enero, Walner Omier Blandón Ochoa, de 41 años, representante legal del Ministerio Puerta de la Montaña en Nicaragua, y su esposa, la administradora de la organización religiosa con sede en EE. UU., Marisela de Fátima Mejía Ruiz, recibieron la denegación de sus casos como titulares, ya que diez de sus familiares recibieron la aprobación y viajan este 15 de enero.
«Yo nunca esperé una respuesta negativa porque dije, nuestro líderes del Ministerio fueron quienes tocaron más las puertas, trabajaron con el Departamento de Estado, con las diferentes organizaciones. El Ministerio luchó mucho por nuestra liberación, yo no esperé que me iban a negar porque tampoco soy político, no estuve en el ejército, no estuve en la guerra, no cometí ningún delito», declaró Blandón a LA PRENSA.
Con su caso ya son tres integrantes del Ministerio evangélico a quienes EE. UU. denegó el reasentamiento en ese país. Blandón describió que de cierta manera la decisión de Uscis lo golpeó, pero que por ahora, «estoy orando al Señor, como yo dependo de la fe, yo sé que en cualquier país del mundo que esté la gracia Dios está conmigo. Claro que la expectativa era viajar a Estados Unidos para estabilizarme, porque es duro estar en un país con incertidumbre porque no sabés qué hacer, estás sin papel, estás sin ciudadanía, no tenés nada».

EE. UU. alegó «credibilidad» en el caso de Blandón, destacando inconsistencias, preocupaciones relacionadas con su comportamiento y falta de franqueza o respuesta. A su vez, aclaró que su testimonio no es creíble basado en la sección 212(a) de la Ley de Inmigración y Nacionalidad (INA) y menciona «participación en actos de persecución» y «admisibilidad en los EE.UU. También argumentó «discreción».
Blandón contó que la última entrevista que tuvo fue en noviembre de 2024 con un funcionario de EE. UU., en esa «sentí problemas de comprensión, el traductor no entendía bien el lenguaje político, no había buena comunicación, el inglés te lo acomodan, el americano no va a escribir lo que uno dice, sino lo que entiende, una cosa es escuchar la palabra y otra es escuchar el espíritu de la misma».
El pastor nicaragüense reconoce que esta situación le ha dejado innumerables interrogantes y una experiencia agridulce en su vida. «Ahora me dicen que mi testimonio no es creíble y no sé por qué, si fue EE. UU. quien no solo demandó nuestra liberación sino negoció con la dictadura, me gustaría que revisaran nuestros antecedentes reales, no conspirativos, los que nos inventó el régimen, nosotros somos inocentes, nos imputaron delitos falsos».
En el caso de Blandón y su esposa someterán sus casos a revisión, y espera que su caso sea revertido.
Incongruencia sobre la «credibilidad» de los testimonios
Axel Balladares, de 32 años, se debate entre la molestia y la desilusión. Fue uno de los pocos presos políticos que no se encontraba en el Sistema Penitenciario Jorge Navarro La Modelo, el régimen lo tenía encarcelado en el Sistema Penitenciario de Granada desde finales de 2020.
«¿Cómo no va a ser creíble mi testimonio? Pasé casi cuatro años en la cárcel. El oficial de migración no sabe lo que vivimos. Había incongruencias con el traductor. Estuve como cuatro horas hablando con el oficial y el traductor no entendía el acento de nosotros», sostiene.
Julio César Dávila, corredor de bienes raíces y opositor al régimen de Ortega, fue detenido violentamente en agosto de 2023. Actualmente, se está reuniendo con los otros excarcelados que fueron rechazados para pensar en qué acciones tomarán como colectivo. Además, se mostró irritado y señaló como una injusticia lo sucedido.
«Estas autoridades de Estados Unidos se parcializaron porque a ese país han entrado muchos sandinistas. Somos más de 36 personas que hemos sido denegadas. Muchas personas mandaron a traer a sus hijos o esposas y el dinero que nos dan para comer solo cubre a una persona», denunció.
EE. UU. : «La negación del reasentamiento no impide que busque protección internacional u otro estatus migratorio en otro país»
Ante consultas de LA PRENSA sobre la situación que están enfrentando los casi 40 excarcelados, un funcionario del Departamento de Estado de EE. UU. respondió que en efecto después de haber conseguido la liberación, facilitaron el transporte de los excarcelados a Guatemala, donde «pueden buscar las vías legales disponibles para comenzar a reconstruir sus vidas en un nuevo país».
En cuanto a la admisibilidad o no al Programa de Admisión de Refugiados de los Estados Unidos (USRAP, por sus siglas en inglés), el funcionario se limitó a decir que «después de completar el proceso de investigación, algunas personas no calificaron para el reasentamiento en EE. UU. y otras personas solicitaron vías legales para viajar a otros países».
Y aclaró que «la negación del reasentamiento de refugiados en un país determinado no impide que una persona busque protección internacional u otro estatus migratorio en otro país».
Al consultar a cuántos de los 135 se les negó la admisibilidad a EE. UU. bajo la figura de reasentamiento en ese país, argumentaron que «no hacemos comentarios sobre casos individuales debido a consideraciones de privacidad y seguridad».
El Departamento de Estado destacó que junto al Gobierno de Guatemala, otros países socios y organizaciones internacionales asociadas «seguimos apoyando a los presos políticos nicaragüenses liberados para que puedan tomar decisiones sobre su futuro y buscar soluciones en un tercer país en función de las necesidades únicas de cada individuo, sus vínculos familiares y otros factores complejos».
Los excarcelados a quienes se les ha denegado el permiso enfrentan una nueva dificultad: la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) les informó que solo recibirán apoyo económico y alojamiento hasta el 31 de enero, lo que les genera incertidumbre sobre su futuro inmediato. Algunos evalúan otras alternativas.