Botella verde
Las excentricidades de Rosario Murillo, primera dama y codictadora de Nicaragua, recuerdan a ciertos caprichos de la realeza. Aunque algunas casas reales han tenido figuras fascinadas por la astrología y el ocultismo, son los lujos cotidianos y las preferencias exclusivas los que mejor distinguen a los “royals”. Murillo, cuya imagen ha estado ligada al esoterismo durante muchos años, parece reunir ambas inclinaciones.
Por ejemplo, no consume cualquier tipo de agua, ni siquiera cuando ha sido purificada. En 2008 se descubrió que bebía agua francesa de manantial. A los actos públicos del Frente Sandinista llegó sosteniendo botellas de vidrio verde, de la marca Perrier, ocultas entre servilletas.
En ese momento el agua gaseosa de esta marca era una de las más prestigiosas del mundo y su publicidad la presentaba como un producto de élite. Para entonces, cada litro tenía un costo de 2.36 dólares (86.3 córdobas al cambio actual). Quizás el detalle habría pasado inadvertido si no fuera porque en esa época el agua Perrier se conseguía en muy pocos supermercados nacionales. Además, ese año el 75 por ciento de los nicaragüenses sobrevivía con menos de dos dólares al día.
Hoy una botella Perrier de 330 ml vale de 74 a 81 córdobas, muy por encima de los precios de las marcas populares de agua purificada. Si bien ahora puede encontrarse en Nicaragua con más facilidad que en 2008, sigue siendo una bebida orientada a consumidores de mayor poder adquisitivo.
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462 vestidos
En mayo de 2012 la revista Magazine revisó cientos de publicaciones del medio oficialista El 19 Digital para analizar el armario de la primera dama. El resultado fue revelador: en 463 imágenes captadas en actos oficiales a lo largo de tres años, Murillo apareció con 462 vestidos distintos.
Murillo comparte con figuras de la realeza el gusto por renovar vestuario, aunque en su casa el estilo se distingue por el uso simultáneo de decenas de collares, pulseras, relojes y anillos. La princesa de Gales, Kate Middleton, es uno de los ejemplos más conocidos. Según el diario Semana, durante sus actos oficiales de 2024 lució más de 200 vestidos, 100 abrigos y 115 pares de zapatos.
También comparte esa afición con personajes históricos como Elena Ceaucescu, esposa del dictador rumano Nicolae Ceaucescu y viceministra primera de Rumania. Mientras su país se hundía en la pobreza, se decía que tenía suficientes vestidos franceses para no repetir en un año. La dictadura colapsó a finales de 1989.
Otra conocida coleccionista es Imelda Marcos, esposa del dictador filipino Ferdinand Marcos. En 1986, tras la caída del régimen de su esposo, las autoridades encontraron en sus propiedades más de mil pares de zapatos, unos mil bolsos de mano, 71 pares de lentes de sol, 65 paraguas, 15 abrigos de visón y 508 vestidos. Del armario de Murillo apenas se ha podido obtener un vistazo.
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Como la realeza
En enero de 2017, Murillo demostró que ella y Kate Middleton no solo coindicen en la amplitud de sus armarios. De vez en cuando, incluso comparten preferencias estéticas.
En la tercera toma de posesión de su esposo Daniel Ortega como presidente y su primera vez como vicepresidenta, Murillo lució un vestido estampado que dio mucho de qué hablar. Se trataba de un diseño de la famosa diseñadora india Anita Dongre, que viste a las celebridades de Bollywood.
Middleton, entonces duquesa de Cambridge, había lucido el mismo modelo durante un viaje a la India en abril de 2016. Lo usó durante un partido de cricket celebrado en Mumbai. La prenda de estilo bohemio costaba alrededor de 237 dólares en ese momento y pertenecía a la colección de verano Love Notes.
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Boda con corona
Las bodas de los “royals”, como las de las celebridades, suelen ser acontecimientos mediáticos por su vistosidad y opulencia. La boda de Camila Ortega Murillo, aunque solo se conoció por imágenes filtradas, pareció inspirarse en ese tipo de ceremonias por su puesta en escena y el despliegue de recursos.
En febrero de 2020, la mayor de las hijas biológicas de Murillo y Ortega contrajo matrimonio religioso con el empresario Noé Salas Cisneros. Fue una ceremonia privada, con invitados vestidos de gala y servicio de banquete.
Alguien logró grabar 11 segundos de video en los que se observa a la novia avanzando por una alfombra roja cubierta de pétalos, acompañada por sus padres. Ortega vestía como de costumbre, con una chaqueta de estilo informal. Murillo, en cambio, lucía un llamativo vestido naranja y una especie de corona.
La fastuosidad del evento contrastó con la realidad del país, aún sumido en la crisis provocada por la represión estatal de las protestas ciudadanas de 2018.
Dos meses antes, en diciembre de 2019, el régimen Ortega Murillo ya había ofrecido otra muestra de poder y despilfarro, al colocar a Managua bajo estado policial con motivo de la boda civil de la pareja. Entre la tarde del sábado 21 de diciembre y la madrugada del domingo 22, más de mil uniformados se posicionaron en la ruta que conecta la fortaleza familiar en El Carmen con Pueblo Viejo, en las Sierras de Managua, donde se celebró el enlace. Había un oficial cada 50 metros.
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La reencarnación de Sandino
En las familias reales el linaje lo es todo. Murillo también le confiere mucha importancia a sus orígenes y ha mencionado en innumerables ocasiones que por vía materna está emparentada con el general Augusto C. Sandino. Es hija de Teódulo Murillo y Zoilamérica Zambrana Sandino, sobrina del héroe nacional.
Sin embargo, Murillo llevó el tema de la sangre a un plano espiritual. El periodista Octavio Enríquez relata una escena reveladora en el reportaje “La guardiana de Ortega”, publicado por la revista Magazine en enero de 2007, el año en que Daniel Ortega volvió al poder.
Juan Carlos Ortega Murillo caminaba por un pasillo de la casa familiar, iba y venía sin percatarse de que su madre lo observaba embelesada. De pronto, Murillo pensó: “¡Sandino!” Acto seguido llamó por teléfono a Luis Morales, pintor y amigo cercano, para contarle lo que había descubierto durante aquella epifanía: “Camina como Sandino, Luis. Es su reencarnación”.
El pasado 21 de mayo la matriarca de los Ortega Murillo hizo un recuento público de buena parte de su descendencia. Como si se hubiera tratado de un asunto de Estado o de un pasaje del libro bíblico de Reyes, enumeró uno a uno a 31 nietos y 9 bisnietos.
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El sello de las “arbolatas”
Si hay un símbolo que grite “Murillo” al primer vistazo, ese es por excelencia el “árbol de la vida”. Así como los reyes y las reinas estampan sus rostros en billetes y monedas, la codictadora ha sembrado sus árboles de lata en cada rincón del país.
En abril de este año instaló una “arbolata” enorme y rosada en el cerro de La Cruz, Jinotega, un sitio de valor histórico y simbólico para los católicos nicaragüenses. Lo hizo apenas dos semanas antes del aniversario 321 de la instalación de la primera cruz de madera en el cerro.
Los monumentos de Murillo, también conocidos como “chayopalos”, tienen un costo que oscila entre 25 mil y 40 mil dólares. Son el símbolo más visible de su poder. Por ello, en 2018 se volvieron blanco del descontento ciudadano y muchos fueron derribados por manifestantes que buscaban enviar un mensaje directo a la dictadura.
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