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La Peña de la Cruz, un lugar turístico de Jinotega, ubicado en la cima del también conocido como Cerro de la Cruz, a más de 800 metros sobre el nivel del mar, al igual que hospitales, escuelas, rotondas y diversas instituciones públicas de Nicaragua, cuenta ahora con un «árbol de la vida», el símbolo de poder de la dictadora Rosario Murillo.
A través de la Alcaldía de Jinotega y la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (Enatrel), sin importar el derroche del erario que pudiera significar, la dictadora mandó a instalar en ese sitio un “árbol de la vida”, mejor conocido como “arbolata” o “chayopalo”, una estructura de metal con forma de árbol, en color rojo, cargada de luces.
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La instalación de esa estructura ocurrió a solo dos semanas de que inicie en Jinotega el 321 aniversario de la instalación de la primera cruz de madera en el Cerro de la Cruz. Se trata de estructuras similares a las que el Estado ha instalado por toda Managua y en otras partes del país. Tienen una altura de 15 a 20 metros y su costo puede oscilar entre 25,000 y 40,000 dólares. Sin embargo, representan la influencia de Murillo que es total en todo el aparato estatal desde que ostenta el cargo de «copresidenta». En enero de este año la dictadura cumplió 19 años.
Fue durante la rebelión de abril de 2018, que conscientes de su valor simbólico los ciudadanos derribaron varios «chayopalos», mientras pedían la renuncia de Ortega y Murillo. Como respuesta, miles de ciudadanos fueron reprimidos por el Estado.
Instalación en Jinotega, previo a fiestas
Las fiestas en honor a la Santa Cruz son la principal festividad patronal en Jinotega, iniciando cada 3 de mayo, cuando los fieles católicos suelen subir el cerro y participar de una eucaristía. Las celebraciones se extienden entre nueve y diez días.
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Para llegar a la Peña de la Cruz, según el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), se requiere una caminata de 45 minutos, subiendo 1,300 gradas que se construyeron para facilitar el acceso a turistas nacionales y extranjeros.
Este «arbolata» instalado junto a la Peña de la Cruz, confirmaron habitantes de Jinotega, es el tercero que el orteguismo mandó a ubicar en esa cabecera departamental.
Jinoteganos se sienten incómodos
Algunos habitantes de Jinotega se han quejado de la instalación de esas estructuras en esa ciudad, ya que cuando se ubicó uno de estos «arbolatas» sobre la vía principal de Jinotega, en el sector sur —justamente por donde ingresan turistas nacionales o extranjeros y los buses que conectan a esa ciudad con otros departamentos— la calle “quedó en mal estado”.
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Los jinoteganos aseguran que la comuna de ese municipio retiró el asfalto que tenía en esa zona argumentando que «lo iban a renovar», pero una vez instalada la estructura de metal «lo dejaron inconcluso y genera polvazales», perjudicando a quienes transitan por el sector.