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El caso de Zoilamérica
Zoilamérica Ortega Murillo es la hija mayor de Rosario Murillo, concebida con Jorge Narváez. Vive en Costa Rica desde hace más de una década, en un exilio al que la forzó su propia madre.
En 1998 Zoilamérica denunció a su padrastro Daniel Ortega por haber abusado de ella durante 12 años, desde que era una niña de 9 años. En lugar de respaldarla, su madre le dio la espalda y cerró filas con su esposo.
Zoilamérica no tiene dudas de que Murillo estaba enterada de lo que ocurría en casa incluso antes de la denuncia. “Yo escuché cuando mi madre le reclamaba a Daniel Ortega que ella sabía lo que estaba pasando, sin referirse directamente a qué pasaba”, relató en marzo de 2019 a LA PRENSA. “Sin embargo, nunca encontró quizá la manera de hacer algo para detenerlo totalmente”, sugirió.
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Durante muchos años dirigió una ONG llamada Centro de Estudios Internacionales de Nicaragua (CEI). A partir de 2012 esta se volvió blanco constante de los ataques del régimen Ortega Murillo.
Ese año comenzó a coordinar una serie de alianzas en la región centroamericana y logró una importante colaboración del gobierno de Noruega. “Percibieron que podía crecer como actor político y no lo iban a permitir, porque de alguna forma era el recuerdo de lo que había pasado (su denuncia por abuso sexual)”, expresó en octubre de 2020, en entrevista con LA PRENSA.
Su madre y su padrastro empezaron a limitar los proyectos de la ONG y, en la última etapa, a bloquearle la cooperación extranjera. En junio de 2013 el régimen fue un paso más allá y deportó con violencia al boliviano Carlos Alberto Ariñez Castel, entonces novio de Zoilamérica y asesor de comunicación del CEI. Debido a que ella también sufría asedio, decidió cruzar la frontera hacia Costa Rica. Llevaba un niño de 9 años de la mano y una valija con algo de ropa.
En el exilio le tomó más de un año conseguir un permiso de trabajo similar al que reciben las empleadas domésticas. Y esperó durante cinco años a que el gobierno costarricense le otorgara el estatus de refugiada.

En Costa Rica logró establecerse como docente universitaria y un día de diciembre de 2018 recibió una llamada de Murillo. Fue la última vez que intentó convencerla de volver a Nicaragua. Su madre dijo que la volvería a llamar, pero Zoilamérica ya no contestó. “Obviamente quería la foto (de la reconciliación)”, consideró en 2020.
Estaba consciente de que su condición de exiliada se habría resuelto con solo ceder a la voluntad de Murillo. “Mi situación la resuelvo levantando esta mano, marcando un número y diciendo: ‘Ya pues’. El costo que tiene no hacerlo y que ni siquiera te dé tentación, es alto”, sostuvo.
Según Zoilamérica, no le teme a su padrastro, que ahora también es acusado por crímenes de lesa humanidad, ocurridos durante las protestas de 2018. “A mi madre sí le tengo miedo”, confesó. “Una persona con semejante obsesión por el poder es capaz de cualquier cosa”.
El hijo apartado
Juan Carlos Ortega Murillo solía conformar un trío mediático con sus hermanos Laureano y Camila. Sin embargo, en la actualidad está fuera de los focos y parece haber un distanciamiento entre él y su madre. El hijo rockero fue separado de sus funciones en Canal 8, tras casi una década al frente, y sustituido por su hermano Daniel Edmundo, quien ha asumido el aparato de propaganda de la dictadura.
Los rumores sobre la ruptura entre Murillo y el hijo al que llegó a considerar “la reencarnación de Sandino” se acentuaron en octubre de 2025. En esos días una fuente cercana a Xiomara Blandino, esposa de Juan Carlos, reveló que cinco meses antes la exreina de belleza había sido sacada por la fuerza del residencial El Carmen, epicentro de poder de la dictadura.
De acuerdo con la fuente, el detonante de su expulsión habría sido que la nuera de Murillo viajó a República Dominicana sin su permiso. Esto se sumó a muchas otras salidas sin la autorización de la matriarca, primera dama y codictadora del régimen. La decisión de mantenerse cerca de su esposa le habría costado el cargo en Canal 8 a Juan Carlos, señaló la amiga de Blandino.

“La Xio es rehén de la señora. Ella la sacó como delincuente del Carmen. La mandó a casa de sus padres en una patrulla. Sin su hijo (Juan Carlos Adrián) Ortega Blandino. Ella lo mira dos horas al día, fuera del Carmen”, afirmó. Según la fuente, a Blandino también la habrían despojado de su pasaporte. “Ella tiene, como sus padres, Nicaragua por cárcel”, dijo.
La Miss Nicaragua 2007 emitió un comunicado desmintiendo esta versión y atacó a los medios de comunicación que hablaron sobre su estado de “país por cárcel”. No obstante, en las fotos de la Purísima de los Ortega Murillo, publicadas por el oficialismo en diciembre de 2025, no estaban ni ella ni su esposo.
La ausencia de Juan Carlos en el escenario mediático oficialista, sumada a unos recientes versos de enigmático destinatario, reavivó las especulaciones sobre una fuerte ruptura. El pasado viernes 8 de mayo publicó un texto que parecía ir dirigido a su madre. “Vas destruyendo todo…/ Vas destrozando todo…/ Qué terrible es alzar estas palabras/ del lado inhabitable de mi corazón”, dice el tramo final del poema.
Días después el hijo de los dictadores se pronunció sobre la polémica con un nuevo texto. Aseguró que se había tratado de manipular letras que respondían “únicamente a procesos de introspección y revisión personal”. Sin embargo, su aclaración no pareció convencer a todos.
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Camila, bajo control total
Camila Ortega Murillo, la primera hija biológica de Murillo con Daniel Ortega, ha permanecido toda su vida bajo el control férreo de su madre. Esto señalaron fuentes cercanas a la familia, consultadas por LA PRENSA en 2019 para el reportaje Camila Ortega, a la sombra de Rosario Murillo.
De niña fue “muy gordita” y “eso implicó que su madre intentó siempre controlar su comida”, dijo una persona que solicitó la omisión de su nombre. “Recuerdo que ella llegaba a fiestas y reuniones y quería probar de todo. Y lo hacía a escondidas, porque Rosario controlaba lo que comían los hijos, sobre todo los que tenían sobrepeso”, agregó.
Eso sería el inicio de una existencia dedicada a satisfacer las exigencias impuestas por su madre. Camila es quien hace sus compras y le asiste en temas logísticos, como parte de un esquema murillista basado en roles de género. En este sistema “la hija mujer es la que debe organizarles la vida a los hermanos hombres, porque Rosario subestima a sus hijos varones”, afirmó la fuente.
De esa manera, Camila se convirtió en planificadora de cumpleaños, bodas, bautizos, paseos, vacaciones, además de administradora de finanzas y responsable de logística. De acuerdo con el testimonio anónimo, no es un tema de “preferencia afectiva”, sino el papel que le tocó jugar en un modelo de familia en el que la madre centraliza todo.

Nacida el 4 de noviembre de 1987, Camila tiene 38 años. Fuera de Laureano Ortega Murillo, es la hija que más exposición mediática ha tenido. Como parte del engranaje de la dictadura familiar, ha codirigido el oficialista Canal 13 y participado en giras oficiales de gobierno como funcionaria y asesora presidencial. Incluso coordina una instancia creada para ella: la Comisión Nacional de Economía Creativa.
Las arcas del Estado financian su entusiasmo por la moda. El Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR) apoya la plataforma Nicaragua Diseña, dirigida por Camila desde 2012, año de su fundación. En algunas ediciones, la hija que acompaña a Murillo a todos lados incluso llegó a modelar en esas pasarelas. Sin embargo, salvo su hermana Luciana y sus cuñadas, su familia nunca asistió a los eventos.
Primogénito despedido
Camilo Daniel (1978) es el primer hijo biológico de Daniel Ortega. Su madre es la exguerrillera Leticia Herrera. Pero ni los lazos de sangre lo salvaron de ser “barrido” durante la purga de la dictadura al poder judicial.
A finales de octubre de 2023 el régimen Ortega Murillo ordenó la intervención policial de la sede de la Corte Suprema de Justicia. La operación, dirigida por el comisionado general en retiro Horacio Rocha, dejó cientos de funcionarios despedidos. Entre ellos el introvertido informático Camilo Daniel, quien llevaba más de una década en el poder judicial.

La lista de Murillo
El reciente jueves 21 de mayo Murillo compartió como noticia de Estado el nacimiento del que, según ella, es su nieto número 31. Este bebé, llamado Daniel Augusto, es hijo de Camila Ortega Murillo y Noé Salas. No obstante, algunos medios de comunicación independientes advirtieron un detalle: los nietos de Murillo en realidad son 36.
La codictadora del régimen recitó uno a uno los nombres de sus descendientes: 31 nietos y 9 bisnietos. Sin embargo, pese a lo detallado de la lista, omitió a los hijos de Zoilamérica: Alejandro, Carolina y Giordano, así como a las hijas de Rafael: Ariana y Libia.
Estas últimas se exiliaron en 2022 en Estados Unidos, junto con su madre, Yadira Lets, quien manejaba negocios de la dictadura familiar. Los únicos hijos de Rafael que Murillo mencionó en su acostumbrada intervención de mediodía fueron los que todavía están en Nicaragua.
La lista de Murillo evidenció las graves fracturas a lo interno de la familia en la que se basa su poder. Como un detalle curioso, entre sus 31 nietos hay dos que se llaman Abril, igual que el mes en el que estallaron las multitudinarias protestas de 2018.
Los Ortega Murillo
Rosario Murillo tuvo diez hijos, cinco con Daniel Ortega, cuatro de relaciones anteriores y una hija adoptada. Los hijos que crecieron dentro del núcleo familiar son Maurice Facundo (1985), Juan Carlos (1981), Rafael Antonio (1968), Laureano Facundo (1982), Carlos Enrique (1977), Daniel Edmundo (1980), Camila Antonia (1987) y Luciana Catarina (1989), hija adoptiva de la pareja.
La lista se completa con Zoilamérica (1967) y Anuar Joaquín Hassan Murillo (el niño que Murillo tuvo con el periodista Anuar Hassan y que murió en el terremoto de 1972). Además, Murillo es madrastra de Camilo Daniel (1978), el primogénito de Ortega. Este es el único hijo reconocido que no logró ingresar a la intimidad de la familia Ortega Murillo.
La relación de Murillo con su descendencia ha estado marcada por el control total y, en el caso de Zoilamérica, por el abandono y la persecución. Le interesa: La adopción, el afán poco conocido de los Ortega Murillo