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Wilder Merlo, hermano de la nicaragüense Junieysis Merlo Espinoza, de 30 años —asesinada por su expareja el pasado 31 de marzo—, confirmó a LA PRENSA que la familia continúa en proceso para obtener la custodia de las gemelas que quedaron en la orfandad. Mientras tanto, las autoridades del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) mantienen comunicación con la familia en Nicaragua y les permiten realizar dos llamadas semanales con las niñas.
«El PANI nos está brindando información y tenemos llamadas dos veces por semana», expresó Wilder. Al ser consultado sobre cómo reaccionan las niñas durante estos contactos, señaló que “están bien” y que han notado que ambas «tienen más confianza» al momento de conversar por teléfono.
Asimismo, detalló que las menores están recibiendo atención psicológica especializada bajo el resguardo del PANI. Fueron llevadas al albergue desde el pasado 8 de abril.
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En cuanto al proceso judicial en contra de Gustavo Ramírez Calvo, quien es acusado por el asesinato de la nicaragüense, Wilder señaló que desconocen los avances más recientes de la investigación y adelantó que tiene previsto viajar nuevamente a Costa Rica para informarse de primera mano sobre el estado del caso.
El próximo 31 de mayo se cumplen dos meses desde que la nicaragüense fue asesinada, presuntamente a manos de su expareja y padre de las niñas. El sospechoso permanece en prisión luego de que el Juzgado Penal de Pavas le dictara un año de prisión preventiva, a solicitud de la Plataforma Integrada de Servicios para la Atención de Víctimas (PISAV), según informó el medio costarricense La Teja.

Nicaragua niega ingreso al abogado
A finales de abril, el régimen sandinista negó el ingreso al país al abogado costarricense Joseph Rivera, quien asumiría el caso de Junieysis. El jurista denunció que tenía previsto viajar a Madriz para reunirse con la familia de la víctima. Sin embargo, apenas 24 horas antes de su partida, «el Gobierno de Nicaragua me negó el permiso de ingreso sin justificación aparente».
En declaraciones a LA PRENSA, Rivera afirmó que una alta funcionaria estadounidense destacada en Costa Rica le indicó que tanto Daniel Ortega como Rosario Murillo «creen que soy un espía de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos)».
Aunque asegura no haber emitido publicaciones contra el régimen orteguista, Rivera considera que la represalia podría estar relacionada con un artículo que escribió sobre Estados Unidos y Venezuela. «Por ahí es por donde viene el problema y mi participación en Washington; yo tengo mucha afinidad con Estados Unidos», expresó.
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Según explicó, el objetivo de su viaje era reunirse con los familiares de Junieysis Merlo y autenticar documentos legales para avanzar en los trámites del proceso judicial en Costa Rica, especialmente en lo relacionado con la custodia de las gemelas de 4 años.
«No me dejaron llegar a la casa de los padres para explicarles cómo iba a ser el procedimiento para procesar a ese sinvergüenza y que no salga de la cárcel por el femicidio tan cruel contra esa muchachita», añadió.
La asfixió
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) atribuyó el crimen de la nicaragüense Junieysis Merlo a un «arranque de ira y celos» por parte de su expareja, Gustavo Ramírez Calvo. Según la investigación, el sospechoso se enteró de que la joven planeaba abandonarlo para iniciar una nueva vida junto a su novio, un nicaragüense de apellido Obando Huete radicado en Estados Unidos.

Este último tenía previsto viajar a Costa Rica el 27 de abril, mientras que la víctima planeaba dejar la vivienda que compartía con Ramírez Calvo desde el 15 de abril. Así lo confirmó a LA PRENSA Wilder Merlo, hermano de la joven, quien aseguró que ella mantenía una relación a distancia y buscaba salir de un entorno marcado por amenazas. «Ella tenía planes de irse de esa casa, porque la estaba pasando muy mal», relató.
De acuerdo con las autoridades, la agresión ocurrió tras una discusión que se desató luego de una videollamada. El sospechoso habría irrumpido violentamente en la habitación y comenzó a reclamarle, lo que provocó una rápida escalada del conflicto.
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«En términos muy sencillos, la asfixiaron con las manos. La sujetaron por el cuello con mucha fuerza, le fracturaron el cartílago e impidieron que el aire llegara a sus pulmones, lo que causó su muerte», explicó Michael Soto, director del OIJ, a medios costarricenses.
El 9 de abril fue hallado el cuerpo de Junieysis. La autopsia confirmó que la causa de muerte fue una «asfixia por compresión extrínseca del cuello», un dato que evidencia la brutalidad del ataque, según detalló Soto.